«Día 2142».
"Ya pasaron más de tres años desde que encontré la primera, flotando ahí, en el cedro tras el consultorio de mamá. Ha permanecido en el mismo frasco desde entonces y más se le han sumado.
'Hadas'. Siento que estoy loca cada vez que pienso en ello, pero no tengo una mejor manera para llamarle a estos seres. Estudiar su composición y la energía que exudan fue lo que me permitió crear el reactor y la red neuronal que le dan vida a Magnolia. Nada de esto hubiese sido posible sin ellas, y aún así, a nadie me he atrevido a hablarle de su existencia, ni siquiera a Gaby.
Hay días en los que juro que me hablan. Puedo escuchar sus diminutas voces dentro de mi cabeza, diciéndome algo en un idioma que no comprendo. Un susurro que se siente antiguo, casi prohibido, tan viejo como el universo mismo".
"Ya pasaron más de tres años desde que encontré la primera, flotando ahí, en el cedro tras el consultorio de mamá. Ha permanecido en el mismo frasco desde entonces y más se le han sumado.
'Hadas'. Siento que estoy loca cada vez que pienso en ello, pero no tengo una mejor manera para llamarle a estos seres. Estudiar su composición y la energía que exudan fue lo que me permitió crear el reactor y la red neuronal que le dan vida a Magnolia. Nada de esto hubiese sido posible sin ellas, y aún así, a nadie me he atrevido a hablarle de su existencia, ni siquiera a Gaby.
Hay días en los que juro que me hablan. Puedo escuchar sus diminutas voces dentro de mi cabeza, diciéndome algo en un idioma que no comprendo. Un susurro que se siente antiguo, casi prohibido, tan viejo como el universo mismo".
«Día 2142».
"Ya pasaron más de tres años desde que encontré la primera, flotando ahí, en el cedro tras el consultorio de mamá. Ha permanecido en el mismo frasco desde entonces y más se le han sumado.
'Hadas'. Siento que estoy loca cada vez que pienso en ello, pero no tengo una mejor manera para llamarle a estos seres. Estudiar su composición y la energía que exudan fue lo que me permitió crear el reactor y la red neuronal que le dan vida a Magnolia. Nada de esto hubiese sido posible sin ellas, y aún así, a nadie me he atrevido a hablarle de su existencia, ni siquiera a Gaby.
Hay días en los que juro que me hablan. Puedo escuchar sus diminutas voces dentro de mi cabeza, diciéndome algo en un idioma que no comprendo. Un susurro que se siente antiguo, casi prohibido, tan viejo como el universo mismo".

