1. Aprobación
El legítimo líder de la familia Phantomhive se encontraba ocupado, redactando cartas y poniéndose al día con las actividades que se desarrollaban en sus tierras.
Pues, como terrateniente, tenía un deber importante con la gente que las habitaba.
Su hermano menor había hecho un buen trabajo y, a pesar de ser exactamente iguales físicamente, sus maneras de ser eran bien distintas; reflejándose en las estrategias propias que Ciel estaba elaborando para que sus tierras prosperaran en estos complejos tiempos, con el campo atravesando dificultades.
Sin embargo, había ciertas cuestiones hogareñas que debían ser atendidas, por lo que, cuando escuchó el sonido de alguien golpeando la puerta, Ciel dejó de prestar atención a los documentos sobre el escritorio y levantó la vista, diciendo:
—Adelante.
Invitando así a entrar a la sirvienta que previamente había mandado a llamar.
Al verla entrar, esbozó una sonrisa, natural en su rostro jovial y de disposición gentil.
—Señorita Malvyna, por favor —indicó con una seña estilizada. —Tome asiento.
Pues, como terrateniente, tenía un deber importante con la gente que las habitaba.
Su hermano menor había hecho un buen trabajo y, a pesar de ser exactamente iguales físicamente, sus maneras de ser eran bien distintas; reflejándose en las estrategias propias que Ciel estaba elaborando para que sus tierras prosperaran en estos complejos tiempos, con el campo atravesando dificultades.
Sin embargo, había ciertas cuestiones hogareñas que debían ser atendidas, por lo que, cuando escuchó el sonido de alguien golpeando la puerta, Ciel dejó de prestar atención a los documentos sobre el escritorio y levantó la vista, diciendo:
—Adelante.
Invitando así a entrar a la sirvienta que previamente había mandado a llamar.
Al verla entrar, esbozó una sonrisa, natural en su rostro jovial y de disposición gentil.
—Señorita Malvyna, por favor —indicó con una seña estilizada. —Tome asiento.
El legítimo líder de la familia Phantomhive se encontraba ocupado, redactando cartas y poniéndose al día con las actividades que se desarrollaban en sus tierras.
Pues, como terrateniente, tenía un deber importante con la gente que las habitaba.
Su hermano menor había hecho un buen trabajo y, a pesar de ser exactamente iguales físicamente, sus maneras de ser eran bien distintas; reflejándose en las estrategias propias que Ciel estaba elaborando para que sus tierras prosperaran en estos complejos tiempos, con el campo atravesando dificultades.
Sin embargo, había ciertas cuestiones hogareñas que debían ser atendidas, por lo que, cuando escuchó el sonido de alguien golpeando la puerta, Ciel dejó de prestar atención a los documentos sobre el escritorio y levantó la vista, diciendo:
—Adelante.
Invitando así a entrar a la sirvienta que previamente había mandado a llamar.
Al verla entrar, esbozó una sonrisa, natural en su rostro jovial y de disposición gentil.
—Señorita Malvyna, por favor —indicó con una seña estilizada. —Tome asiento.
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible

