❝Phesmatos tribum, nas ex viras sequitas anima❞
ㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤ"En el silencio de la noche,
ㅤㅤㅤㅤla caza había comenzado."
ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
ㅤㅤㅤㅤ˹ Erik Silverfang
ㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤㅤAquel encargo no solo era tremendamente peligroso, sino que también era profundamente lucrativo. El pagador… era totalmente desconocido. No había querido revelar su rostro ni su nombre, ni siquiera sus motivos. Pero por la rapidez con la que había movido el dinero estaba claro que tenía medios, motivos y oportunidades. Le había ofrecido una suma de dinero exorbitante a cambio de la muerte de Erik Silverfang. Un precio que no muchas personas en el mundo podían permitirse…
Obviamente, Amber no era ajena a ese tipo de trabajos: asesinatos sobrenaturales a sangre fría, pagos que le garantizaban una vida acomodada y toda la clase de lujos que quisiera permitirse… Pero aquel trabajo… tenia un regusto amargo que no dejaba disfrutar a la joven de aquel champán que estaba degustando en el tren de camino a Italia. Por lo que había podido averiguar, que no era demasiado, Erik Silverfang no era un objetivo cualquiera. Era un vampiro muy antiguo, mucho más que ella, casi tanto como los Originales… Puede que incluso más, los rumores no estaban demasiado claros. Eliminarlo podría tener repercusiones mucho más allá de lo que Amber podía, siquiera, sospechar.
La misión era clara y “sencilla” según a quien le preguntes: eliminar a Erik con rapidez y sin dejar rastro. Sin embargo, el pago iba más allá de lo habitual. Su empleador le había prometido algo más que riquezas: un acceso a una red de contactos poderosos que podrían ayudarla a alcanzar nuevos peldaños dentro de la sociedad sobrenatural. Sin embargo, Amber no era idiota. Sabía que, en el mundo de los inmortales, las promesas solían estar bañadas en mentiras y juegos de poder. Solo le importaba el dinero: un pequeño ejército de lingotes de oro que le aseguraban la libertad por un largo tiempo.
-Phesmatos tribum, nas ex viras sequitas anima- susurró Amber delante del mapa abierto sobre aquella mesita. Inmediatamente una linea de color negro comenzó a trazarse entre el punto por donde circulaba el tren y a través del mapa hasta alcanzar un pueblo: Montepulciano.
“Irónico”, pensó Amber, teniendo en cuenta la cultura vampírica oculta en aquellos pueblos de la Toscana: la expulsión de los vampiros de Volterra, la presencia de vampiros resurrectos recientemente…
⸻⸻❧ Amber caminaba por las calles empedradas de Montepulciano, sus sentidos totalmente alerta ante la quietud de la noche. Sentía el aire pesado, como si de alguna forma estuviera impregnado con la tensión de lo que Amber sabía que estaba por venir. De repente, un susurro en la oscuridad rompió el silencio: el latido desenfrenado del corazón de una presa que se sabe en peligro. Ella detuvo, su respiración contenida mientras su mirada se agudizaba en la penumbra.
Allí, entre las sombras, lo vio. Tenía que ser él.
Erik Silverfang.
Aunque su figura se desdibujaba con la oscuridad, su presencia era inconfundible: el aura de un vampiro tan antiguo que la historia misma parecía doblegarse ante él. Se movía con una gracia que solo los siglos podían otorgar, su rostro imperturbable mientras observaba a su presa como un depredador observando a su cena.
Amber se detuvo, sus ojos fijos en él mientras alzaba la pequeña ballesta de madera cuya saeta estaba impregnada en magia. Daría en el objetivo, porque estaba encantada para ello. Sabía que no podía hacer un movimiento en falso; cualquier error sería fatal. La estrategia era clara: debía aprovechar la distracción de Erik con su víctima para acercarse sigilosamente y asegurarse de que, cuando llegara el momento, no habría escape.
En el silencio de la noche, la caza había comenzado.
#Personajes3D #3D #Comunidad3D #Starter
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ㅤㅤㅤㅤ"En el silencio de la noche,
ㅤㅤㅤㅤla caza había comenzado."
ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
ㅤㅤㅤㅤ˹ Erik Silverfang
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ㅤㅤㅤㅤㅤAquel encargo no solo era tremendamente peligroso, sino que también era profundamente lucrativo. El pagador… era totalmente desconocido. No había querido revelar su rostro ni su nombre, ni siquiera sus motivos. Pero por la rapidez con la que había movido el dinero estaba claro que tenía medios, motivos y oportunidades. Le había ofrecido una suma de dinero exorbitante a cambio de la muerte de Erik Silverfang. Un precio que no muchas personas en el mundo podían permitirse…
Obviamente, Amber no era ajena a ese tipo de trabajos: asesinatos sobrenaturales a sangre fría, pagos que le garantizaban una vida acomodada y toda la clase de lujos que quisiera permitirse… Pero aquel trabajo… tenia un regusto amargo que no dejaba disfrutar a la joven de aquel champán que estaba degustando en el tren de camino a Italia. Por lo que había podido averiguar, que no era demasiado, Erik Silverfang no era un objetivo cualquiera. Era un vampiro muy antiguo, mucho más que ella, casi tanto como los Originales… Puede que incluso más, los rumores no estaban demasiado claros. Eliminarlo podría tener repercusiones mucho más allá de lo que Amber podía, siquiera, sospechar.
La misión era clara y “sencilla” según a quien le preguntes: eliminar a Erik con rapidez y sin dejar rastro. Sin embargo, el pago iba más allá de lo habitual. Su empleador le había prometido algo más que riquezas: un acceso a una red de contactos poderosos que podrían ayudarla a alcanzar nuevos peldaños dentro de la sociedad sobrenatural. Sin embargo, Amber no era idiota. Sabía que, en el mundo de los inmortales, las promesas solían estar bañadas en mentiras y juegos de poder. Solo le importaba el dinero: un pequeño ejército de lingotes de oro que le aseguraban la libertad por un largo tiempo.
-Phesmatos tribum, nas ex viras sequitas anima- susurró Amber delante del mapa abierto sobre aquella mesita. Inmediatamente una linea de color negro comenzó a trazarse entre el punto por donde circulaba el tren y a través del mapa hasta alcanzar un pueblo: Montepulciano.
“Irónico”, pensó Amber, teniendo en cuenta la cultura vampírica oculta en aquellos pueblos de la Toscana: la expulsión de los vampiros de Volterra, la presencia de vampiros resurrectos recientemente…
⸻⸻❧ Amber caminaba por las calles empedradas de Montepulciano, sus sentidos totalmente alerta ante la quietud de la noche. Sentía el aire pesado, como si de alguna forma estuviera impregnado con la tensión de lo que Amber sabía que estaba por venir. De repente, un susurro en la oscuridad rompió el silencio: el latido desenfrenado del corazón de una presa que se sabe en peligro. Ella detuvo, su respiración contenida mientras su mirada se agudizaba en la penumbra.
Allí, entre las sombras, lo vio. Tenía que ser él.
Erik Silverfang.
Aunque su figura se desdibujaba con la oscuridad, su presencia era inconfundible: el aura de un vampiro tan antiguo que la historia misma parecía doblegarse ante él. Se movía con una gracia que solo los siglos podían otorgar, su rostro imperturbable mientras observaba a su presa como un depredador observando a su cena.
Amber se detuvo, sus ojos fijos en él mientras alzaba la pequeña ballesta de madera cuya saeta estaba impregnada en magia. Daría en el objetivo, porque estaba encantada para ello. Sabía que no podía hacer un movimiento en falso; cualquier error sería fatal. La estrategia era clara: debía aprovechar la distracción de Erik con su víctima para acercarse sigilosamente y asegurarse de que, cuando llegara el momento, no habría escape.
En el silencio de la noche, la caza había comenzado.
#Personajes3D #3D #Comunidad3D #Starter
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ㅤㅤㅤㅤ"En el silencio de la noche,
ㅤㅤㅤㅤla caza había comenzado."
ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
ㅤㅤㅤㅤ˹ [vortex_emerald_rat_421]
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ㅤㅤㅤㅤㅤAquel encargo no solo era tremendamente peligroso, sino que también era profundamente lucrativo. El pagador… era totalmente desconocido. No había querido revelar su rostro ni su nombre, ni siquiera sus motivos. Pero por la rapidez con la que había movido el dinero estaba claro que tenía medios, motivos y oportunidades. Le había ofrecido una suma de dinero exorbitante a cambio de la muerte de Erik Silverfang. Un precio que no muchas personas en el mundo podían permitirse…
Obviamente, Amber no era ajena a ese tipo de trabajos: asesinatos sobrenaturales a sangre fría, pagos que le garantizaban una vida acomodada y toda la clase de lujos que quisiera permitirse… Pero aquel trabajo… tenia un regusto amargo que no dejaba disfrutar a la joven de aquel champán que estaba degustando en el tren de camino a Italia. Por lo que había podido averiguar, que no era demasiado, Erik Silverfang no era un objetivo cualquiera. Era un vampiro muy antiguo, mucho más que ella, casi tanto como los Originales… Puede que incluso más, los rumores no estaban demasiado claros. Eliminarlo podría tener repercusiones mucho más allá de lo que Amber podía, siquiera, sospechar.
La misión era clara y “sencilla” según a quien le preguntes: eliminar a Erik con rapidez y sin dejar rastro. Sin embargo, el pago iba más allá de lo habitual. Su empleador le había prometido algo más que riquezas: un acceso a una red de contactos poderosos que podrían ayudarla a alcanzar nuevos peldaños dentro de la sociedad sobrenatural. Sin embargo, Amber no era idiota. Sabía que, en el mundo de los inmortales, las promesas solían estar bañadas en mentiras y juegos de poder. Solo le importaba el dinero: un pequeño ejército de lingotes de oro que le aseguraban la libertad por un largo tiempo.
-Phesmatos tribum, nas ex viras sequitas anima- susurró Amber delante del mapa abierto sobre aquella mesita. Inmediatamente una linea de color negro comenzó a trazarse entre el punto por donde circulaba el tren y a través del mapa hasta alcanzar un pueblo: Montepulciano.
“Irónico”, pensó Amber, teniendo en cuenta la cultura vampírica oculta en aquellos pueblos de la Toscana: la expulsión de los vampiros de Volterra, la presencia de vampiros resurrectos recientemente…
⸻⸻❧ Amber caminaba por las calles empedradas de Montepulciano, sus sentidos totalmente alerta ante la quietud de la noche. Sentía el aire pesado, como si de alguna forma estuviera impregnado con la tensión de lo que Amber sabía que estaba por venir. De repente, un susurro en la oscuridad rompió el silencio: el latido desenfrenado del corazón de una presa que se sabe en peligro. Ella detuvo, su respiración contenida mientras su mirada se agudizaba en la penumbra.
Allí, entre las sombras, lo vio. Tenía que ser él.
Erik Silverfang.
Aunque su figura se desdibujaba con la oscuridad, su presencia era inconfundible: el aura de un vampiro tan antiguo que la historia misma parecía doblegarse ante él. Se movía con una gracia que solo los siglos podían otorgar, su rostro imperturbable mientras observaba a su presa como un depredador observando a su cena.
Amber se detuvo, sus ojos fijos en él mientras alzaba la pequeña ballesta de madera cuya saeta estaba impregnada en magia. Daría en el objetivo, porque estaba encantada para ello. Sabía que no podía hacer un movimiento en falso; cualquier error sería fatal. La estrategia era clara: debía aprovechar la distracción de Erik con su víctima para acercarse sigilosamente y asegurarse de que, cuando llegara el momento, no habría escape.
En el silencio de la noche, la caza había comenzado.
#Personajes3D #3D #Comunidad3D #Starter
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Tipo
Grupal
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible
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