Las flores me recuerdan a las mujeres.
Algunos creen que sólo sirven para adornar, para ser admiradas en silencio.
Otros las arrancan, las desprovisten de sus raices y las confinan en un frío jarrón, donde lucen hermosas por un tiempo... hasta que su frescura se desvanece y las desechan sin el menor remordimiento.
Si supieran la verdad sobre las flores, todos se sorprenderían al conocer quan valiosas, útiles y peculiares pueden llegar a ser cuando las dejas libres, silvestres o cuando les das los cuidados adecuados.
Es casi abrumador cuando me pongo a pensar en la variedad que hay. Desde la esencia más curativa y generosa hasta la más mortífera.
Algunos creen que sólo sirven para adornar, para ser admiradas en silencio.
Otros las arrancan, las desprovisten de sus raices y las confinan en un frío jarrón, donde lucen hermosas por un tiempo... hasta que su frescura se desvanece y las desechan sin el menor remordimiento.
Si supieran la verdad sobre las flores, todos se sorprenderían al conocer quan valiosas, útiles y peculiares pueden llegar a ser cuando las dejas libres, silvestres o cuando les das los cuidados adecuados.
Es casi abrumador cuando me pongo a pensar en la variedad que hay. Desde la esencia más curativa y generosa hasta la más mortífera.
Las flores me recuerdan a las mujeres.
Algunos creen que sólo sirven para adornar, para ser admiradas en silencio.
Otros las arrancan, las desprovisten de sus raices y las confinan en un frío jarrón, donde lucen hermosas por un tiempo... hasta que su frescura se desvanece y las desechan sin el menor remordimiento.
Si supieran la verdad sobre las flores, todos se sorprenderían al conocer quan valiosas, útiles y peculiares pueden llegar a ser cuando las dejas libres, silvestres o cuando les das los cuidados adecuados.
Es casi abrumador cuando me pongo a pensar en la variedad que hay. Desde la esencia más curativa y generosa hasta la más mortífera.