Carmina se agacha junto al callejón, dejando un plato con comida para los gatos que ya la esperan. Los pequeños felinos se acercan con confianza, sabiendo que siempre encuentran algo bajo su cuidado. Les habla en voz baja mientras acaricia a uno, su pelaje áspero por la vida en la calle. A pesar de la fría noche, el calor de los cuerpos felinos a su alrededor la reconforta. A veces, se queda más tiempo, observando las estrellas mientras escucha el ronroneo suave de los gatos agradecidos. Para ella, esos momentos de calma son un respiro entre la vorágine del día.
Carmina se agacha junto al callejón, dejando un plato con comida para los gatos que ya la esperan. Los pequeños felinos se acercan con confianza, sabiendo que siempre encuentran algo bajo su cuidado. Les habla en voz baja mientras acaricia a uno, su pelaje áspero por la vida en la calle. A pesar de la fría noche, el calor de los cuerpos felinos a su alrededor la reconforta. A veces, se queda más tiempo, observando las estrellas mientras escucha el ronroneo suave de los gatos agradecidos. Para ella, esos momentos de calma son un respiro entre la vorágine del día.