• 𝘐𝘎: @𝘒𝘵_𝘝𝘦



    Rojo para que la suerte me acompañe este año..
    𝘐𝘎: @𝘒𝘵_𝘝𝘦 Rojo para que la suerte me acompañe este año..
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  • Dottore

    El estar a tu lado no tiene descripción, mi pequeña y adorada Lumi
    🩺 Dottore 🧪 El estar a tu lado no tiene descripción, mi pequeña y adorada Lumi
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  • No juzgues un libro por su portada.
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    Rhett Zakharov

    Una invitación había sido entregada.

    Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia.

    Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas.

    En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo.

    Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios".

    El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta.

    Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
    [theannoyingcriminal75] Una invitación había sido entregada. Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia. Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas. En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo. Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios". El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta. Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
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  • *Nadie :
    Absolutamente nadie:
    Su colega Shanon en el desfile:
    Baltasar era verde,¿ No? *
    *Nadie : Absolutamente nadie: Su colega Shanon en el desfile: Baltasar era verde,¿ No? *
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  • chibi estaba en el jardín dando grititos y pujando intentando convertirse en supersayajin o0o
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  • Buenas tardes!!
    Muy bien que tal es estan?
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  • Buenas tardes ~
    ¿Que hacen esta bella tarde?
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  • La ciencia sirve para darnos una idea de cuán vasta es nuestra ignorancia.
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  • Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años.

    Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos.

    La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado.
    Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo.

    ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos.

    No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico.

    ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían.

    Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
    Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años. Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos. La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado. Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo. ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos. No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico. ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían. Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
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    Categoría Comedia


    Mientras la profesora Stewart nos habla sobre la metamorfosis de las plantas, delante de mí se sientan Chloe Anderson y Daniel Riverdale.
    Antes eran muy amigas de Lucy, mientras intentó escuchar a la profesora tarea que me cuesta ya que esas dos siempre cotillean sobre chicos, maquillaje, los ensayos de las animadoras.
    Nunca se dan cuenta de mi presencia, un hecho del que verdaderamente me alegro.

    La profesora empieza a escribir en la pizarra y entonces Chloe empieza a susurrar, sigo tomando apuntes hasta que escucho que están hablando de Lucy.

    Salgo corriendo de clase en cuanto empieza a sonar el timbre.

    Laura Williams y Lucy Argent Turner
    Mientras la profesora Stewart nos habla sobre la metamorfosis de las plantas, delante de mí se sientan Chloe Anderson y Daniel Riverdale. Antes eran muy amigas de Lucy, mientras intentó escuchar a la profesora tarea que me cuesta ya que esas dos siempre cotillean sobre chicos, maquillaje, los ensayos de las animadoras. Nunca se dan cuenta de mi presencia, un hecho del que verdaderamente me alegro. La profesora empieza a escribir en la pizarra y entonces Chloe empieza a susurrar, sigo tomando apuntes hasta que escucho que están hablando de Lucy. Salgo corriendo de clase en cuanto empieza a sonar el timbre. [ThcLuz_97] y [Little_Witch]
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