• —Buenos tiempos, creo que lo que mas extraño es...las hamburguesas de Beard..y el agua tibia
    —Buenos tiempos, creo que lo que mas extraño es...las hamburguesas de Beard..y el agua tibia
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  • [imagen recortada]

    ¿Que estas mirando?
    Tengo un poco de calor, asi que desvía tu mirada, además ando irritada.
    [imagen recortada] ¿Que estas mirando? Tengo un poco de calor, asi que desvía tu mirada, además ando irritada.
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  • —Le mandó un mensaje a su hermano. Hacía años que no lo veía, y pensó que... Tal vez y solo tal vez ya era hora.—

    "Hola"
    —Le mandó un mensaje a su hermano. Hacía años que no lo veía, y pensó que... Tal vez y solo tal vez ya era hora.— "Hola"
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  • Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones.
    La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced.

    Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio.
    Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo.

    Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él

    —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición.

    La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa.
    La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho.

    —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 ni más ni menos.
    Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
    Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones. La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced. Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio. Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo. Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición. La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa. La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho. —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de [LuciHe11] ni más ni menos. Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
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  • ¡¿Se puede saber donde te habías metido?!¡Zorrón!¡¿Tú sabes la de cosas que te has perdido?!—le puso en la cara la pantalla del.movil con una foto de Lottie y Rummy—¡Mira!¡Mira!¡Hasta sobrinos tienes!
    ¡¿Se puede saber donde te habías metido?!¡Zorrón!¡¿Tú sabes la de cosas que te has perdido?!—le puso en la cara la pantalla del.movil con una foto de Lottie y Rummy—¡Mira!¡Mira!¡Hasta sobrinos tienes!
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  • ⸻Un movimiento en falso y esa sonrisa cínica en tu rostro quedará hecha pedazos, tu orgullo y dignidad desaparecerán mientras te arrastras como el gusano de cloaca que eres.

    Yo, sigo esperando tu caída porque es tan seguro que te vas a equivocar.
    ⸻Un movimiento en falso y esa sonrisa cínica en tu rostro quedará hecha pedazos, tu orgullo y dignidad desaparecerán mientras te arrastras como el gusano de cloaca que eres. Yo, sigo esperando tu caída porque es tan seguro que te vas a equivocar.
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  • De regreso temporalmente y con nuevos dibujos!


    ....s ..solo tengo que resistir p...para impresionar lo... S...seré útil para esta...c...campaña ghmmmmmgghh...c...col.illos que es lo que tiene ese bolso...gghhhhnnn
    De regreso temporalmente y con nuevos dibujos! ....s ..solo tengo que resistir p...para impresionar lo... S...seré útil para esta...c...campaña ghmmmmmgghh...c...col.illos que es lo que tiene ese bolso...gghhhhnnn
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  • ¿Tienes miedo a la oscuridad?
    ¿Tienes miedo a la oscuridad?
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  • Ladrones y resaca
    Fandom Original
    Categoría Otros
    Debo reconocerlo, eres astuta y peligrosa. - Recién se conocen y la conexión se siente como algo de toda su vida. Era tan extraño, encontrándose en situaciones similares pero ambos con un rumbo distinto. Una noche de alcohol y música a todo volumen que más de un vecino les recordó tiernamente a su progenitora, despertó con resaca y estampas en sus artefactos de batalla. Despertó con los ojos rojos, un dolor de cabeza indestructible y la boca seca durmiendo en una pila de rubíes.-

    Confirmado, compartimos la misma neurona y acabamos de matarla. - Levanta el pulgar hacia la susodicha, esa dragona antropomorfa de origen extraño y muchos, muchos billetes, como una alcancía con cuerpo humano.-

    (( Serynthia Feu ))
    Debo reconocerlo, eres astuta y peligrosa. - Recién se conocen y la conexión se siente como algo de toda su vida. Era tan extraño, encontrándose en situaciones similares pero ambos con un rumbo distinto. Una noche de alcohol y música a todo volumen que más de un vecino les recordó tiernamente a su progenitora, despertó con resaca y estampas en sus artefactos de batalla. Despertó con los ojos rojos, un dolor de cabeza indestructible y la boca seca durmiendo en una pila de rubíes.- Confirmado, compartimos la misma neurona y acabamos de matarla. - Levanta el pulgar hacia la susodicha, esa dragona antropomorfa de origen extraño y muchos, muchos billetes, como una alcancía con cuerpo humano.- (( [pulse_green_whale_937] ))
    Tipo
    Individual
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  • Hmmm... faust recuerda porque no da clases.... faust no tiene tanta paciencia...

    ¿67x34? Sencillo..
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