• ¿Cuantos gatos puede tener una gata?

    Una gata puede tener entre 1 y 10 gatitos por camada, siendo lo más común entre 3 y 6, aunque camadas de 1, 2 o hasta 8+ son posibles..

    Ay no...
    ¿Cuantos gatos puede tener una gata? Una gata puede tener entre 1 y 10 gatitos por camada, siendo lo más común entre 3 y 6, aunque camadas de 1, 2 o hasta 8+ son posibles.. Ay no...
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  • https://x.ficrol.com/thread/1240
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    X.FICROL.COM
    Kurogane Elios Dunsworth en X - FicRol
    *El clima empeoró y se enfrió demasiado. Así, ****** to, Clive estuvo cruzando una ventisca de nieve en medio de un campo nevado.* -¡Joder! En verdad está helando... *Era difícil
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  • Las donas.. pon de ring ocultan el secreto para controlar el mundo... solo debo estudiarlas lo suficiente..

    Fuwawa Abyssgard
    Las donas.. pon de ring ocultan el secreto para controlar el mundo... solo debo estudiarlas lo suficiente.. [Inu_blue_1]
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  • Joder, hace demasiado frío...

    *Adam estaba trabajando, conduciendo su auto cuando el sol acababa de ocultarse. Pero el clima era helado. Una ventisca de agua nieve caía y lo hacía tiritar mientras avanzaba. Por lo mismo las calles estaban casi desiertas y dudaba que encontrara algún pasajero que necesitara transporte.*

    -Tal vez... No debí salir a trabajar hoy...

    *Encendió la radio para, por lo menos, tener algo agradable con lo que entretenerse mientras el agua apenas solidificada caía y volvía a derretirse al caer.*
    Joder, hace demasiado frío... *Adam estaba trabajando, conduciendo su auto cuando el sol acababa de ocultarse. Pero el clima era helado. Una ventisca de agua nieve caía y lo hacía tiritar mientras avanzaba. Por lo mismo las calles estaban casi desiertas y dudaba que encontrara algún pasajero que necesitara transporte.* -Tal vez... No debí salir a trabajar hoy... *Encendió la radio para, por lo menos, tener algo agradable con lo que entretenerse mientras el agua apenas solidificada caía y volvía a derretirse al caer.*
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  • Me desperté antes de que sonara la alarma. Llevaba horas mirando el techo, con los mismos pensamientos girando sin descanso. Me incorporé despacio, con ese cuidado casi automático que me quedó después del hospital, y me senté en el borde de la cama, respirando hondo. Parte de mí quería cancelar la cita, fingir que ya había aceptado lo que me dijeron la primera vez: que era demasiado arriesgado, que mi cuerpo no debía volver a pasar por eso. Pero había otra parte, la más terca, la que había sobrevivido a todo, que no estaba dispuesta a rendirse sin escuchar más opiniones.

    Fui al baño y me miré al espejo durante unos segundos. No había cicatrices visibles, pero yo sabía exactamente dónde estaban. Me recogí el pelo con calma y me puse ropa cómoda, nada que apretara, nada que me hiciera sentir vulnerable. Mientras me vestía pensaba en Ángela, en cómo lo habíamos hablado tantas veces en voz baja, en la cama, en que ella sería la primera en quedarse embarazada de las dos, y yo estaría ahí, cuidándola, protegiéndola, sosteniéndola como ella lo hizo conmigo. Aun así, no podía evitar preguntarme si algún día podría ser yo también, si mi cuerpo aún era capaz de algo más que dolor.

    Cuando salí del baño, Ángela ya estaba despierta, sentada contra el cabecero, observándome en silencio con esa mirada suya que siempre parece leerme incluso cuando no quiero. Me acerqué y dejé que tomara mi mano. Sentí ese anclaje inmediato, como si todo mi cuerpo recordara de golpe que no estaba sola.

    —Es solo una consulta más —murmuré, más para convencerme a mí misma que a ella—. Quiero escuchar otras opiniones.

    Sabía que entendía todo lo que no estaba diciendo en voz alta: el miedo a que volvieran a cerrarme la puerta, el temor a que confirmaran que ese camino quizá no sería posible para mí nunca. Aun así, se levantó sin dudar. Se vistió conmigo, a mi lado, como si no existiera la opción de no acompañarme.

    Durante el trayecto apenas hablamos. Yo miraba por la ventana y pensaba en futuros posibles: en uno donde la veía embarazada, cansada pero feliz, con la mano apoyada en su vientre; y en otro más lejano, más incierto, donde quizá fuera yo la que sintiera ese peso, esa vida creciendo dentro. Apreté un poco más fuerte su mano cuando aparcamos frente al centro médico.

    No sabía qué me iban a decir esta vez. Tal vez lo mismo. Tal vez algo distinto. Pero había aprendido que rendirme sin luchar no era una opción.

    Angela Di Trapani
    Me desperté antes de que sonara la alarma. Llevaba horas mirando el techo, con los mismos pensamientos girando sin descanso. Me incorporé despacio, con ese cuidado casi automático que me quedó después del hospital, y me senté en el borde de la cama, respirando hondo. Parte de mí quería cancelar la cita, fingir que ya había aceptado lo que me dijeron la primera vez: que era demasiado arriesgado, que mi cuerpo no debía volver a pasar por eso. Pero había otra parte, la más terca, la que había sobrevivido a todo, que no estaba dispuesta a rendirse sin escuchar más opiniones. Fui al baño y me miré al espejo durante unos segundos. No había cicatrices visibles, pero yo sabía exactamente dónde estaban. Me recogí el pelo con calma y me puse ropa cómoda, nada que apretara, nada que me hiciera sentir vulnerable. Mientras me vestía pensaba en Ángela, en cómo lo habíamos hablado tantas veces en voz baja, en la cama, en que ella sería la primera en quedarse embarazada de las dos, y yo estaría ahí, cuidándola, protegiéndola, sosteniéndola como ella lo hizo conmigo. Aun así, no podía evitar preguntarme si algún día podría ser yo también, si mi cuerpo aún era capaz de algo más que dolor. Cuando salí del baño, Ángela ya estaba despierta, sentada contra el cabecero, observándome en silencio con esa mirada suya que siempre parece leerme incluso cuando no quiero. Me acerqué y dejé que tomara mi mano. Sentí ese anclaje inmediato, como si todo mi cuerpo recordara de golpe que no estaba sola. —Es solo una consulta más —murmuré, más para convencerme a mí misma que a ella—. Quiero escuchar otras opiniones. Sabía que entendía todo lo que no estaba diciendo en voz alta: el miedo a que volvieran a cerrarme la puerta, el temor a que confirmaran que ese camino quizá no sería posible para mí nunca. Aun así, se levantó sin dudar. Se vistió conmigo, a mi lado, como si no existiera la opción de no acompañarme. Durante el trayecto apenas hablamos. Yo miraba por la ventana y pensaba en futuros posibles: en uno donde la veía embarazada, cansada pero feliz, con la mano apoyada en su vientre; y en otro más lejano, más incierto, donde quizá fuera yo la que sintiera ese peso, esa vida creciendo dentro. Apreté un poco más fuerte su mano cuando aparcamos frente al centro médico. No sabía qué me iban a decir esta vez. Tal vez lo mismo. Tal vez algo distinto. Pero había aprendido que rendirme sin luchar no era una opción. [haze_orange_shark_766]
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  • - Conozco cada luz de tu calle
    Podría encontrar el camino incluso con los ojos cerrados
    Conozco cada sonido que haces cuando duermes
    Mirarte es lo único que sé...


    - Loviu 5sos. Hoy han sido bendecidos mis canales auditivos [?]
    - Conozco cada luz de tu calle Podría encontrar el camino incluso con los ojos cerrados Conozco cada sonido que haces cuando duermes Mirarte es lo único que sé... - Loviu 5sos. Hoy han sido bendecidos mis canales auditivos [?]
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  • Un poco más de hielo, por favor... -La hembra puercoespín se encuentra al natural con su pelaje sin ropaje encima y recostada dentro de la tina llena de agua con espuma, su semblante está triste mientras unas pocas lágrimas escapan de sus ojos.-
    Un poco más de hielo, por favor... -La hembra puercoespín se encuentra al natural con su pelaje sin ropaje encima y recostada dentro de la tina llena de agua con espuma, su semblante está triste mientras unas pocas lágrimas escapan de sus ojos.-
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  • Magnus
    Biographical information  Estado: Vivo Nacimiento: 1966 Edad: 17-21 años (Varia segun la temporada) Alias: Charly Blake Residencia Londres, Inglaterra (1974-1983) Carolina del norte (1983-1984) Laboratorio nacional Hawkins (1966-1974)  Familia Durante sus 17 años, mientras ayudaba a sus padres con la limpieza múltiples papeles comenzaron a...
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  • Hmm... relajémonos un minuto. No pienses en nada malo.
    Hmm... relajémonos un minuto. No pienses en nada malo.
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  • Demonio dumiendo
    NYX , estaba dormida bajo cuidado en el mundo de los demonios reino de donde veina luego de que sus poderes se habian dalido denconteol era mejor idea que los reyes tuvieron que hacernes ponerla a dormir vajo un hechizo aun que esto tambien era triste no solo perdieron a uno hijo adoptivo si no que su hija tambien aun asi no sabia cuanto tiempo estaria alli dormida pero con vida , por el...
    Me entristece
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