|| Ya sé que Yugi y Atem miden más o menos lo mismo, pero siguiendo el canon del anime, Atem/Yami Yugi es más alto. Es decir, Kara mide 151 cm, Yugi 153 y Atem/YamiYugi 160
Unos taponcillos los 3
|| Ya sé que Yugi y Atem miden más o menos lo mismo, pero siguiendo el canon del anime, Atem/Yami Yugi es más alto. Es decir, Kara mide 151 cm, Yugi 153 y Atem/YamiYugi 160
Unos taponcillos los 3 🤣
|| sigo esperando a que cambie el sistema de puntos y nos sea más fácil conseguir 1$ simplemente xd
porque enviándome puntos desde todos mis personajes solo tengo 5$ JAJAJA
|| sigo esperando a que cambie el sistema de puntos y nos sea más fácil conseguir 1$ simplemente xd
porque enviándome puntos desde todos mis personajes solo tengo 5$ JAJAJA
Cuando un vampiro apaga sus sentimientos, corre el rumor de que estos son anulados directamente, extirpados del alma e imposibles de recuperar. Existe la tonta creencia de que un vampiro sin humanidad no siente. Pero es mentira. La humanidad no es arrancada. Sigue ahí. Latente, un foco de luz imposible de extinguir, imposible de apagar. Una luz incandescente e incansable que no se cansa de intentar seguir brillando, de ser un faro de esperanza tras tanta oscuridad.
Y para Hope, a pesar de ser tríbrida, tampoco iba a ser distinto. No era muy diferente en ese aspecto al resto de vampiros. Puede que fuera más fuerte y sus poderes estuvieran mucho más desarrollados, pero la verdad era que en el fondo un vampiro era solo… un vampiro a fin de cuentas.
Y la humanidad de Hope llevaba luchando por regresar desde el mismo momento en que Hope la apagó. Al principio la joven no se habia dado cuenta pero, después de conocer a Dean Winchester habia comenzado a escuchar un molesto murmullo en su cabeza. No era una voz clara, no distinguia qué queria decirle realmente, pero sabia que nunca desaparecería. Y Dean habia conseguido darle alas y fuerzas a esa voz. Y esa voz habia comenzado a sembrar dudas en la fría existencia inhumana de Hope. Por esa razón lo habia apartado de si, por eso lo habia alejado de ella. Porque Dean era, tal vez, de los pocos capaces de traerla de vuelta. Algo que Hope no queria.
Por esa razón se paseaba de noche por una calle anónima de una ciudad cualquiera. Necesitaba demostrarse a si misma que era capaz de matar sin impunidad, demostrarle a esa voz que, por mucho que gritara siempre tendría el alma manchada por las personas que habia matado.
Y ahora estaba siguiendo un rastro… habia captado el sonido del pulso de un transeúnte solitario y lo acechaba a varios metros. Le llegaba su aroma, era dulce, lo suficiente como para inundar y obnubilar sus fosas nasales. Lo suficiente como para hacerle soñar con el sabor de su sangre al clavarle los colmillos…
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑹𝑶𝑳 𝑪𝑶𝑵 [qtwarlock]
Cuando un vampiro apaga sus sentimientos, corre el rumor de que estos son anulados directamente, extirpados del alma e imposibles de recuperar. Existe la tonta creencia de que un vampiro sin humanidad no siente. Pero es mentira. La humanidad no es arrancada. Sigue ahí. Latente, un foco de luz imposible de extinguir, imposible de apagar. Una luz incandescente e incansable que no se cansa de intentar seguir brillando, de ser un faro de esperanza tras tanta oscuridad.
Y para Hope, a pesar de ser tríbrida, tampoco iba a ser distinto. No era muy diferente en ese aspecto al resto de vampiros. Puede que fuera más fuerte y sus poderes estuvieran mucho más desarrollados, pero la verdad era que en el fondo un vampiro era solo… un vampiro a fin de cuentas.
Y la humanidad de Hope llevaba luchando por regresar desde el mismo momento en que Hope la apagó. Al principio la joven no se habia dado cuenta pero, después de conocer a Dean Winchester habia comenzado a escuchar un molesto murmullo en su cabeza. No era una voz clara, no distinguia qué queria decirle realmente, pero sabia que nunca desaparecería. Y Dean habia conseguido darle alas y fuerzas a esa voz. Y esa voz habia comenzado a sembrar dudas en la fría existencia inhumana de Hope. Por esa razón lo habia apartado de si, por eso lo habia alejado de ella. Porque Dean era, tal vez, de los pocos capaces de traerla de vuelta. Algo que Hope no queria.
Por esa razón se paseaba de noche por una calle anónima de una ciudad cualquiera. Necesitaba demostrarse a si misma que era capaz de matar sin impunidad, demostrarle a esa voz que, por mucho que gritara siempre tendría el alma manchada por las personas que habia matado.
Y ahora estaba siguiendo un rastro… habia captado el sonido del pulso de un transeúnte solitario y lo acechaba a varios metros. Le llegaba su aroma, era dulce, lo suficiente como para inundar y obnubilar sus fosas nasales. Lo suficiente como para hacerle soñar con el sabor de su sangre al clavarle los colmillos…