*Una vez más, lo había logrado. Unos cuantos millones de dólares más, se sumaban a la cuenta que mantenía bajo un pseudónimo. La hermosa rubia, viuda de un adinerado magnate estadounidense había desaparecido apenas se leyó el testamento del difunto.
Ainé mientras tanto, regresaba de un viaje de negocios que le había costado un par de meses lejos de Japón encabezando como siempre los tabloides sociales.*
*Una vez más, lo había logrado. Unos cuantos millones de dólares más, se sumaban a la cuenta que mantenía bajo un pseudónimo. La hermosa rubia, viuda de un adinerado magnate estadounidense había desaparecido apenas se leyó el testamento del difunto.
Ainé mientras tanto, regresaba de un viaje de negocios que le había costado un par de meses lejos de Japón encabezando como siempre los tabloides sociales.*