• Flaky Lorber ᵖᵒʳᶜᵘᵖⁱⁿᵉ Mira cuánto te queremos con Nutty, eres el alma de nuestra pandilla.
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  • Diablos no se porque me arrestan luego de tener una misión....
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  • No crees que la rosas con oscuridad son aun mas hermosas ~
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  • #𝑊𝑒𝑑𝑛𝑒𝑠𝑑𝑎𝑦𝑀𝑜𝑜𝑑

    Un poco de lectura está noche de miércoles es perfecta .....nada como esto ...

    #𝑊𝑒𝑑𝑛𝑒𝑠𝑑𝑎𝑦𝑀𝑜𝑜𝑑 Un poco de lectura está noche de miércoles es perfecta .....nada como esto ...
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  • Que pasara , cuando descubras que tu mundo es falso y caigas en la realidad?
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  • Del diario de caza de Dean Winchester...
      No sé muy bien por qué escribo esto. Sam dice que ayuda. Yo creo que es una pérdida de tiempo… pero aquí estoy. Igual que mi padre... Con un vaso de whisky delante de una pagina en blanco y sin saber qué decir...  Me llamo Dean Winchester.Soy cazador de seres sobrenaturales. Hago esto desde que era niño. No fue elección...
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  • Hace tiempo no se vestía con sus bonitos vestidos, se puso uno rosa que combinaba con su listón, salió con una canasta para empezar a caminar hacia su lugar favorito, un campo con flores, se sentó en el césped y comenzó a seleccionar las mejores flores para hacer té.
    Hace tiempo no se vestía con sus bonitos vestidos, se puso uno rosa que combinaba con su listón, salió con una canasta para empezar a caminar hacia su lugar favorito, un campo con flores, se sentó en el césped y comenzó a seleccionar las mejores flores para hacer té.
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  • — A veces me sorprende incluso a mí lo lista y linda que soy, nadie pensaría que me dedico a cosas (i)legales
    — A veces me sorprende incluso a mí lo lista y linda que soy, nadie pensaría que me dedico a cosas (i)legales
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  • Se desliza a unos metros sobre la superficie del mar, con sus alas extendidas, sin un rumbo fijo, sin seguir ningún patrón, haciendo uso de lo que denominan como libre albedrío, un concepto aun ajeno a la tecnología humana sea capaz de imaginar.
    Se desliza a unos metros sobre la superficie del mar, con sus alas extendidas, sin un rumbo fijo, sin seguir ningún patrón, haciendo uso de lo que denominan como libre albedrío, un concepto aun ajeno a la tecnología humana sea capaz de imaginar.
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  • Atlantis la ciudad perdida
    Fandom Devil May Cry y hazbin hotel
    Categoría Otros
    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒

    Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger.
    Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa.
    Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie.

    —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio.

    Vergil había apretado los puños.
    —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber.

    El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo.

    Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis.
    Las corrientes comenzaron a cambiar.
    Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
    [Alastor_rabbit] Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger. Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa. Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie. —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio. Vergil había apretado los puños. —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber. El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo. Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis. Las corrientes comenzaron a cambiar. Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
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