La luz de la mañana choca contra las gruesas cortinas, pero no me atrevo a moverme. Estoy arropado entre mantas, como si estas pudieran protegerme de la realidad que me aplasta. Mi cuerpo está rígido, pero no es por el frío, es por el peso de lo que hice anoche. El recuerdo es borroso, pero lo suficiente claro como para que la culpa me queme desde dentro.
No pude resistir. La sed me superó. Pensé que podría controlarlo, pero en ese instante, dejé de ser yo mismo. Todo lo que he intentado evitar durante siglos se desmoronó en cuestión de segundos. Mi boca aún recuerda el sabor metálico, y el simple pensamiento me revuelve el estómago. Mordí a alguien. Dañé a alguien.
La culpa me carcome. Quiero convencerme de que fue un error, que no soy ese monstruo, pero ¿cómo puedo creerlo cuando mis acciones dicen lo contrario? Me hundo más en las mantas, intentando desaparecer, pero el peso de la culpa sigue ahí, implacable. Sé que debo hacer algo, pero en este momento, lo único que puedo hacer es enfrentar el dolor de mi propia naturaleza.
La luz de la mañana choca contra las gruesas cortinas, pero no me atrevo a moverme. Estoy arropado entre mantas, como si estas pudieran protegerme de la realidad que me aplasta. Mi cuerpo está rígido, pero no es por el frío, es por el peso de lo que hice anoche. El recuerdo es borroso, pero lo suficiente claro como para que la culpa me queme desde dentro.
No pude resistir. La sed me superó. Pensé que podría controlarlo, pero en ese instante, dejé de ser yo mismo. Todo lo que he intentado evitar durante siglos se desmoronó en cuestión de segundos. Mi boca aún recuerda el sabor metálico, y el simple pensamiento me revuelve el estómago. Mordí a alguien. Dañé a alguien.
La culpa me carcome. Quiero convencerme de que fue un error, que no soy ese monstruo, pero ¿cómo puedo creerlo cuando mis acciones dicen lo contrario? Me hundo más en las mantas, intentando desaparecer, pero el peso de la culpa sigue ahí, implacable. Sé que debo hacer algo, pero en este momento, lo único que puedo hacer es enfrentar el dolor de mi propia naturaleza.