• - ¡Ey!, no. Shh, no digas que estoy aqui, o tendre que congelarte en el tiempo.
    Solo vine en busca de poderes geniales y diversión, no digas nada
    - ¡Ey!, no. Shh, no digas que estoy aqui, o tendre que congelarte en el tiempo. Solo vine en busca de poderes geniales y diversión, no digas nada
    Me enjaja
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  • ⟨ 𝐕𝐨𝐲 𝐚 𝐦𝐚𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐞𝐬𝐞 𝐯𝐞𝐣𝐞𝐭𝐞 𝐬𝐢 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨𝐦𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 ⟩


    Estaba más que agotado, con una herida fresca por un confrontamiento reciente. ¿Desde cuándo matar gente era difícil? Ojalá hubiera renunciado cuando pudo, pero... El dinero es el premio gordo cuando tenía a un gato que cuidar y sobre todo para sobrevivir.

    • Malditos rusos . . . • Habló con una voz cansada, golpeó ligeramente el cigarro que tenía en mano para hacer caer el resto de lo ya consumido mientras bebía algo de licor, mala combinación, pero sinceramente a este punto le daba igual.
    ⟨ 𝐕𝐨𝐲 𝐚 𝐦𝐚𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐞𝐬𝐞 𝐯𝐞𝐣𝐞𝐭𝐞 𝐬𝐢 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨𝐦𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 ⟩ Estaba más que agotado, con una herida fresca por un confrontamiento reciente. ¿Desde cuándo matar gente era difícil? Ojalá hubiera renunciado cuando pudo, pero... El dinero es el premio gordo cuando tenía a un gato que cuidar y sobre todo para sobrevivir. • Malditos rusos . . . • Habló con una voz cansada, golpeó ligeramente el cigarro que tenía en mano para hacer caer el resto de lo ya consumido mientras bebía algo de licor, mala combinación, pero sinceramente a este punto le daba igual.
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
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  • ꧁•⊹٭Village AU٭⊹•꧂


    ˚    .



    •    . ° ·

    -Era una ventosa y fría tarde de invierno, el sol a penas visible entre las nubes se acercaba al Horizonte sobre la colina un tanto apartada del pueblo más cercano; en ella una cabaña de aspecto austero resaltaba entre la capa de nieve que caía sobre la ladera. De la estructura una fina columna de humo emergía de la chimenea en el centro de su techo-

    —...

    -La joven no esperaba visitas, por lo que se encontraba comoda vistiendo una bata de baño en armonia con su cabello negro recogido en un nudo tras su cabeza,, disfrutando de la intimidad de su hogar mienttas estaba comcentrafa en algun trabajo de costura , de rodillas frente a una fogata interior que alimentaba la chimenea. Sus dedos se deslizaban con soltura por la tela en conjunto con el hilo mientras tarareaba alguna melodia..., la. casa crujía ocasionalmente debido a la tormenta, Pero esto parecía no molestarle en lo más mínimo-
    ꧁•⊹٭Village AU٭⊹•꧂ ˚    . •    . ° · -Era una ventosa y fría tarde de invierno, el sol a penas visible entre las nubes se acercaba al Horizonte sobre la colina un tanto apartada del pueblo más cercano; en ella una cabaña de aspecto austero resaltaba entre la capa de nieve que caía sobre la ladera. De la estructura una fina columna de humo emergía de la chimenea en el centro de su techo- —... -La joven no esperaba visitas, por lo que se encontraba comoda vistiendo una bata de baño en armonia con su cabello negro recogido en un nudo tras su cabeza,, disfrutando de la intimidad de su hogar mienttas estaba comcentrafa en algun trabajo de costura , de rodillas frente a una fogata interior que alimentaba la chimenea. Sus dedos se deslizaban con soltura por la tela en conjunto con el hilo mientras tarareaba alguna melodia..., la. casa crujía ocasionalmente debido a la tormenta, Pero esto parecía no molestarle en lo más mínimo-
    Me encocora
    Me entristece
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  • - Estoy mas que bien. Estoy perfecto
    - Estoy mas que bien. Estoy perfecto
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  • Las palpitaciones en mis muñecas eran más fuerte conforme pasaban los segundos, no necesitaba verlas para saber qué ya habían cambiando de su color pálido a uno morado, las cuerdas picaban en mi piel, rasgandola con cada movimiento que hacia.

    Mis cabellos colgaban sobre mi cabeza, moviéndose a donde les indicará el viento, mientras yo tenía la mirada baja.

    - ¡¡DEMONIO!! -

    - ¡¡BLASFEMIA!! -

    - ¡¡ESCORIA!! -

    - ¡¡PARÍA!!

    Tantas voces, tantos gritos, que molesto era, cerré los ojos y haciendo de oídos sordos me adentré en mi mente donde fui recibida en un cálido abrazo de consuelo.

    - No les escuches, sabes que eso no es real. Tú no eres nada de lo que dicen -

    Me dirijo con suma amabilidad mientras acariciaba mis cabellos con un toque maternal.

    Yo solo mantuve los ojos cerrados disfrutando de este pequeño momento de paz.

    - ¡¡QUEMENLA YA!! -

    - ¡¡QUE SE MUERA!! -

    Escuchaba sus voces como llegamos ecos leganos. Por más que quisiera que todo esto desapareciera, no sería tan sencillo y no bastaría desearlo.

    - Sabes que si basta el desearlo, solo debes decirlo -

    Su suave voz hizo cosquillas en mi oreja mientras más ecos se escuchaban. ¿En verdad era tan fácil? ¿Una palabra y ya? Pero no era justo, si lo decía ellos...

    - Ellos te hicieron esto, tú no hiciste nada malo, ninguna hizo nada. -

    Su calidez se volvió tan débil como el aleteo de una libélula moribunda y de nuevo estaba entre la muchedumbre atada a un poste para ser calcinada viva.

    Con pesadez abrí los ojos y algo golpeó lo suficientemente fuerte mi cabeza como para girarla. Todo se ensordeció y mi cabeza ormigeaba mientras algo se deslizaba sobre mi cara.

    Volví abrir los ojos y la mitad de mis vista era roja, los niños lanzaban tantas piedras como podían con todas sus fuerzas.

    - Malditos -

    Murmuré arrastrando las palabras conforme mi vista se volvió completamente roja.

    Y luego, de la nada, el calor comenzó. Las llamas crecían rápidamente y sentía mi piel coserce bajó las llamas mientras la gente gritaba en festejos.

    No era justo.

    No era justo.

    Nada de esto era justo.

    Miro mis pies y veo la piel caerse como gelatina derretida y mi carne cocinarse. Dolía, esto dolía mucho.

    Cerré los ojos con fuerza, apretando los dientes. No Hiba a gritar, no les daría la satisfacción de escucharme agonizar.

    -"Solo dilo"-

    Un suave susurró se alogo aún lado de mi oído, sentía mi corazón latir con fuerza, mi piel cubrirse en sudor y caer a las maderas prendidas en fuego mientras mis nervios junto a mi carne se cocian.

    Ya no pude más. Lo intenté, lo intenté, lo intenté, lo intenté y lo intenté pero fue inútil, ya me ha Ia hartado.

    Le vante la cabeza y abrí los ojos fija do mi vista a la nada. Mis ojos brillanban pero eran opacados por las llamas sin embargo era obvio lo que vendría ahora.

    - Infernus domus nostra est et mundus cibus est. Salvame -

    Pronuncie con claridad y firmeza, desapareciendo rápidamente todo y por fin vino la paz mientras mi estómago se llenaba con sus cabezas.
    Las palpitaciones en mis muñecas eran más fuerte conforme pasaban los segundos, no necesitaba verlas para saber qué ya habían cambiando de su color pálido a uno morado, las cuerdas picaban en mi piel, rasgandola con cada movimiento que hacia. Mis cabellos colgaban sobre mi cabeza, moviéndose a donde les indicará el viento, mientras yo tenía la mirada baja. - ¡¡DEMONIO!! - - ¡¡BLASFEMIA!! - - ¡¡ESCORIA!! - - ¡¡PARÍA!! Tantas voces, tantos gritos, que molesto era, cerré los ojos y haciendo de oídos sordos me adentré en mi mente donde fui recibida en un cálido abrazo de consuelo. - No les escuches, sabes que eso no es real. Tú no eres nada de lo que dicen - Me dirijo con suma amabilidad mientras acariciaba mis cabellos con un toque maternal. Yo solo mantuve los ojos cerrados disfrutando de este pequeño momento de paz. - ¡¡QUEMENLA YA!! - - ¡¡QUE SE MUERA!! - Escuchaba sus voces como llegamos ecos leganos. Por más que quisiera que todo esto desapareciera, no sería tan sencillo y no bastaría desearlo. - Sabes que si basta el desearlo, solo debes decirlo - Su suave voz hizo cosquillas en mi oreja mientras más ecos se escuchaban. ¿En verdad era tan fácil? ¿Una palabra y ya? Pero no era justo, si lo decía ellos... - Ellos te hicieron esto, tú no hiciste nada malo, ninguna hizo nada. - Su calidez se volvió tan débil como el aleteo de una libélula moribunda y de nuevo estaba entre la muchedumbre atada a un poste para ser calcinada viva. Con pesadez abrí los ojos y algo golpeó lo suficientemente fuerte mi cabeza como para girarla. Todo se ensordeció y mi cabeza ormigeaba mientras algo se deslizaba sobre mi cara. Volví abrir los ojos y la mitad de mis vista era roja, los niños lanzaban tantas piedras como podían con todas sus fuerzas. - Malditos - Murmuré arrastrando las palabras conforme mi vista se volvió completamente roja. Y luego, de la nada, el calor comenzó. Las llamas crecían rápidamente y sentía mi piel coserce bajó las llamas mientras la gente gritaba en festejos. No era justo. No era justo. Nada de esto era justo. Miro mis pies y veo la piel caerse como gelatina derretida y mi carne cocinarse. Dolía, esto dolía mucho. Cerré los ojos con fuerza, apretando los dientes. No Hiba a gritar, no les daría la satisfacción de escucharme agonizar. -"Solo dilo"- Un suave susurró se alogo aún lado de mi oído, sentía mi corazón latir con fuerza, mi piel cubrirse en sudor y caer a las maderas prendidas en fuego mientras mis nervios junto a mi carne se cocian. Ya no pude más. Lo intenté, lo intenté, lo intenté, lo intenté y lo intenté pero fue inútil, ya me ha Ia hartado. Le vante la cabeza y abrí los ojos fija do mi vista a la nada. Mis ojos brillanban pero eran opacados por las llamas sin embargo era obvio lo que vendría ahora. - Infernus domus nostra est et mundus cibus est. Salvame - Pronuncie con claridad y firmeza, desapareciendo rápidamente todo y por fin vino la paz mientras mi estómago se llenaba con sus cabezas.
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