• Hora de descansar, les deseo buenas noches
    Hora de descansar, les deseo buenas noches
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  • — Debiste ver su rostro, Banwen. Estaba tan roja como una peonía en pleno florecer. Por un momento pensé que le explotaría la cara de ira. —Cada palabra era jocosa y demostraba que estaba conteniéndose las ganas de reír. Pero cada vez que parecía tener control, recordar el rostro de aquella mujer embravecida lo hacía atacarse nuevamente a carcajadas. Ming Wei, el gran príncipe heredero del clan Qiang, se estaba comportando como un idiota delante de aquella bestia.— La Reina Madre sí que sabe cómo superarse cada día. —Asintió lentamente, tras un largo suspiro que le permitió regular sus risas, y regresó su atención a la bestia que mordisqueaba el pincel de manera insistente. Ming Wei lo observó con curiosidad, aunque ya tenía unos cinco años con él, seguía comportándose como el cachorro consentido que llegara a palacio como obsequio por su nombramiento. Uno de los más desagradables para Qiang Meihua.— ¿Puedes creer que de nuevo está buscando una princesa para desposar? Ella no aprende ni escucha de razones. —Negó con lentitud, porque de nuevo se quería soltar a reír por culpa de ese ceño fruncido y esos insistentes golpes sobre la mesa de té. Casi la podía escuchar rabiar como si la tuviese en la habitación de al lado.— Pero quizá, por una vez, sea momento de escucharla y entrar en razón. ¿Tú qué opinas Banwen? ¿Debería hacerle caso a la abuela?

    Banwen era un león blanco que había llegado desde la región vecina, una de las muchas que servía fervientemente al clan desde el nombramiento del príncipe Huan Ye unos cientos de años atrás; un obsequio difícil de rechazar por su significado, sus buenos deseos y la estrecha relación que existía entre clanes. Un dolor de cabeza para la reina madre, para los sirvientes que estaban poco familiarizados con su presencia y, también, un recordatorio de preferencias para los demás príncipes: El único capaz de heredar el control, era aquel a quien respetaba. Al menos, lo respetaba a veces, porque Banwen terminó bostezando antes de estirar las patas hacia el frente y echar la cabeza al suelo sobre éstas, casi como si diera por terminada la conversación que en ese momento sostenían. Ming Wei le observó, al principio se sintió indignado por su comportamiento, mas terminó riéndose a carcajadas cuando lo relacionó a su propio carácter. Ya no sabía bien si él había adquirido rasgos de la bestia o la bestia de él, pero era divertido ver cómo se compenetraban tan bien.

    — Dichoso tú que no debes cumplir con la voluntad de esa mujer. —Le envidió, se puso de pie y se cruzó de brazos mientras que pasaba a su lado, casi frente a su cabeza, pero Banwen ni se inmutó por ello.— Siquiera cumples con la mía. Pero qué más da, si ella no decide lanzar su ficha al tablero tendré que hacerlo, es mejor que esperar a que los ministros decidan implorar por mi destitución. —El pesar se le notó en la voz y en el gesto de su rostro al fruncir el ceño. Luego vino el silencio mientras que pensaba en profunda reflexión. ¿Y si esa era justamente la jugada que su abuela quería hacer? Obligarlo a sentirse presionado para mover sus propias piezas en defensa mientras ella esperaba el momento para atacar.

    Se comenzó a reír, porque pensó que la vieja estaba siendo demasiado engreída, pero ella solía ser así: Actuar a las espaldas de los demás en el momento justo, mientras se hacía la mustia. De nuevo se rio, más alto esta vez y de una forma tan escandalosa que no solo despertó a Banwen, sino que también alertó a Zhao Yu, el eunuco que lideraba a sus sirvientes desde que era un chiquillo. El hombre entró casi corriendo en la habitación, reverenció a su señor y le observó con una mirada silenciosa que rogaba una explicación.

    — Zhao Yu, iremos a ver a la Reina Madre nuevamente. Ve y dile a sus damas que preparen el té que le obsequié esta mañana, también un tablero de Go, quiero disculparme con ella. Después de todo, no es tan tonta ni vieja como yo pensaba.
    — Debiste ver su rostro, Banwen. Estaba tan roja como una peonía en pleno florecer. Por un momento pensé que le explotaría la cara de ira. —Cada palabra era jocosa y demostraba que estaba conteniéndose las ganas de reír. Pero cada vez que parecía tener control, recordar el rostro de aquella mujer embravecida lo hacía atacarse nuevamente a carcajadas. Ming Wei, el gran príncipe heredero del clan Qiang, se estaba comportando como un idiota delante de aquella bestia.— La Reina Madre sí que sabe cómo superarse cada día. —Asintió lentamente, tras un largo suspiro que le permitió regular sus risas, y regresó su atención a la bestia que mordisqueaba el pincel de manera insistente. Ming Wei lo observó con curiosidad, aunque ya tenía unos cinco años con él, seguía comportándose como el cachorro consentido que llegara a palacio como obsequio por su nombramiento. Uno de los más desagradables para Qiang Meihua.— ¿Puedes creer que de nuevo está buscando una princesa para desposar? Ella no aprende ni escucha de razones. —Negó con lentitud, porque de nuevo se quería soltar a reír por culpa de ese ceño fruncido y esos insistentes golpes sobre la mesa de té. Casi la podía escuchar rabiar como si la tuviese en la habitación de al lado.— Pero quizá, por una vez, sea momento de escucharla y entrar en razón. ¿Tú qué opinas Banwen? ¿Debería hacerle caso a la abuela? Banwen era un león blanco que había llegado desde la región vecina, una de las muchas que servía fervientemente al clan desde el nombramiento del príncipe Huan Ye unos cientos de años atrás; un obsequio difícil de rechazar por su significado, sus buenos deseos y la estrecha relación que existía entre clanes. Un dolor de cabeza para la reina madre, para los sirvientes que estaban poco familiarizados con su presencia y, también, un recordatorio de preferencias para los demás príncipes: El único capaz de heredar el control, era aquel a quien respetaba. Al menos, lo respetaba a veces, porque Banwen terminó bostezando antes de estirar las patas hacia el frente y echar la cabeza al suelo sobre éstas, casi como si diera por terminada la conversación que en ese momento sostenían. Ming Wei le observó, al principio se sintió indignado por su comportamiento, mas terminó riéndose a carcajadas cuando lo relacionó a su propio carácter. Ya no sabía bien si él había adquirido rasgos de la bestia o la bestia de él, pero era divertido ver cómo se compenetraban tan bien. — Dichoso tú que no debes cumplir con la voluntad de esa mujer. —Le envidió, se puso de pie y se cruzó de brazos mientras que pasaba a su lado, casi frente a su cabeza, pero Banwen ni se inmutó por ello.— Siquiera cumples con la mía. Pero qué más da, si ella no decide lanzar su ficha al tablero tendré que hacerlo, es mejor que esperar a que los ministros decidan implorar por mi destitución. —El pesar se le notó en la voz y en el gesto de su rostro al fruncir el ceño. Luego vino el silencio mientras que pensaba en profunda reflexión. ¿Y si esa era justamente la jugada que su abuela quería hacer? Obligarlo a sentirse presionado para mover sus propias piezas en defensa mientras ella esperaba el momento para atacar. Se comenzó a reír, porque pensó que la vieja estaba siendo demasiado engreída, pero ella solía ser así: Actuar a las espaldas de los demás en el momento justo, mientras se hacía la mustia. De nuevo se rio, más alto esta vez y de una forma tan escandalosa que no solo despertó a Banwen, sino que también alertó a Zhao Yu, el eunuco que lideraba a sus sirvientes desde que era un chiquillo. El hombre entró casi corriendo en la habitación, reverenció a su señor y le observó con una mirada silenciosa que rogaba una explicación. — Zhao Yu, iremos a ver a la Reina Madre nuevamente. Ve y dile a sus damas que preparen el té que le obsequié esta mañana, también un tablero de Go, quiero disculparme con ella. Después de todo, no es tan tonta ni vieja como yo pensaba.
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  • Espero y tengan una excelente noche de jueves, buenas noches lindos!
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  • Creo... Creo que ya va siendo hora de dormir, ya el malestar y sinsabor de boca ha pasado, hoy por hoy, ya ha sido mas que suficiente mi existencia.

    Dulces sueños para todos, y buenas noches o madrugadas *me acaricio el ojo con dolor por no estar durmiendo todavía, agarro mi almohada con mucha somnolencia* nos veremos pronto.. espero
    Creo... Creo que ya va siendo hora de dormir, ya el malestar y sinsabor de boca ha pasado, hoy por hoy, ya ha sido mas que suficiente mi existencia. Dulces sueños para todos, y buenas noches o madrugadas *me acaricio el ojo con dolor por no estar durmiendo todavía, agarro mi almohada con mucha somnolencia* nos veremos pronto.. espero
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  • — Cᴜᴀɴᴅᴏ ʟᴏɢʀᴇ́ ʟɪʙᴇʀᴀʀᴍᴇ ᴅᴇʟ ʏᴜɢᴏ ᴅᴇ ᴇsᴀ ʜᴀʙɪᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ… ɴᴏ ᴄʀᴇɪ́ ᴅᴇᴄɪʀ ϙᴜᴇ ᴇxᴛʀᴀɴ̃ᴀʀɪ́ᴀ ᴇʟ ᴄᴀғᴇ́ ϙᴜᴇ ᴛᴏᴍᴀʙᴀ ᴛᴏᴅᴏs ʟᴏs ᴅɪ́ᴀs…
    — Cᴜᴀɴᴅᴏ ʟᴏɢʀᴇ́ ʟɪʙᴇʀᴀʀᴍᴇ ᴅᴇʟ ʏᴜɢᴏ ᴅᴇ ᴇsᴀ ʜᴀʙɪᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ… ɴᴏ ᴄʀᴇɪ́ ᴅᴇᴄɪʀ ϙᴜᴇ ᴇxᴛʀᴀɴ̃ᴀʀɪ́ᴀ ᴇʟ ᴄᴀғᴇ́ ϙᴜᴇ ᴛᴏᴍᴀʙᴀ ᴛᴏᴅᴏs ʟᴏs ᴅɪ́ᴀs…
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  • - Buenas queridos mortales... Espero estén teniendo un horrible día para variar en sus miserables vidas... Recuerden que aquí en el infierno siempre tendrán a alguien que los esperará con ansias para enseñarles el porqué todos le tienen miedo a morir !!

    *Exclama de una forma inusualemente feliz... Algo no concuerda muy bien aquí*
    - Buenas queridos mortales... Espero estén teniendo un horrible día para variar en sus miserables vidas... Recuerden que aquí en el infierno siempre tendrán a alguien que los esperará con ansias para enseñarles el porqué todos le tienen miedo a morir !! *Exclama de una forma inusualemente feliz... Algo no concuerda muy bien aquí*
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  • ㅤ⸻ ¿Qué es esta cosa inmunda pegada en mi puerta? Ya no hay respeto.
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  • Ficha
    Nombre Nunchi Dávalos  Cargo Maga Edad (física) 27 Orientación  Bisexual Raza Mestiza inmortal. • • ┈┈┈┈ ๑ ⋅ ⋯ ୨ ୧ ⋯ ⋅ ๑ ┈┈┈┈ • • Tipo de Maga. Ser una maga natural significa tener una conexión profunda con la naturaleza y el flujo mágico natural del mundo. Es una magia...
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  • - Joven príncipe Tristán , estaba entrenando un poco bajo el cielo nocturno un rato solo con las espadas aún así necesitaba, mantendrése ocupado tanto así como su cabeza metida en otra cosa.-
    - Joven príncipe Tristán , estaba entrenando un poco bajo el cielo nocturno un rato solo con las espadas aún así necesitaba, mantendrése ocupado tanto así como su cabeza metida en otra cosa.-
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  • Bueno , creo que con esto me alcanza para está no un ser nocturno tiene con que terternece un rato no?
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