• Cómo médico y científico hay situaciones que me toca ver o presenciar y apenan bastante.
    Cómo médico y científico hay situaciones que me toca ver o presenciar y apenan bastante.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • El soplo
    Fandom Hellaverse
    Categoría Acción
    Rol privado con: Striker
    Lugar: Anillo de la avaricia


    Las cosas se habrían puesto de lo más incómodas durante el viaje, de no ser por que Niss una vez más se había “desconectado”, precisamente para evitar alguna discusión innecesaria con Striker, y de paso reservar energías para el encargo. Y es que aun siendo un corto periodo de tiempo para lo que realmente podía aguantar sin sentir hambre y sin consecuencias de ello, el metabolismo si se ralentizaba y empezaba a dar prioridad a ciertas situaciones. Y discutir con un imbecil no era una de ellas.

    Una vez alli, se quedaron solos otra vez para no llamar tanto la atención, aunque valga la redundancia que un pecador si la llamaría si o si, por pequeño que este fuera. Arackniss salió de su encapsulamiento unos instantes para observar a su alrededor, si en ira habían una mayoría de tonos naranjas y rojos, en avaricia lo hacían los verdes apagados, dando un aspecto bastante desagradable al lugar, otorgando una acertada sensación de decadencia mirase donde mirase. Curiosamente y a juzgar por los tonos del lugar, cualquiera diría que olería a podredumbre, pero no. No era diferente a orgullo ni a ninguna otra ciudad. Tampoco tardó mucho en ver que, en efecto, Striker tenía razón, allí mirases por donde mirases, habían habitantes que se veía de lejos que pertenecían a una banda o mafia, habían cientos, pero muy pocas realmente importantes. Y la de Crimson era una de ellas. El lugar, era completamente nuevo o para la araña, así que decidió confiar en las habilidades de su forzado compañero que conocía más aquel entorno, y hasta había trabajado con el enemigo. Por lo que aún sin decir nada, solo esperaría a que el otro indicase por donde era conveniente empezar, por que la informacion la tenían, solo debían usarla.
    Rol privado con: [C0WBOY] Lugar: Anillo de la avaricia Las cosas se habrían puesto de lo más incómodas durante el viaje, de no ser por que Niss una vez más se había “desconectado”, precisamente para evitar alguna discusión innecesaria con Striker, y de paso reservar energías para el encargo. Y es que aun siendo un corto periodo de tiempo para lo que realmente podía aguantar sin sentir hambre y sin consecuencias de ello, el metabolismo si se ralentizaba y empezaba a dar prioridad a ciertas situaciones. Y discutir con un imbecil no era una de ellas. Una vez alli, se quedaron solos otra vez para no llamar tanto la atención, aunque valga la redundancia que un pecador si la llamaría si o si, por pequeño que este fuera. Arackniss salió de su encapsulamiento unos instantes para observar a su alrededor, si en ira habían una mayoría de tonos naranjas y rojos, en avaricia lo hacían los verdes apagados, dando un aspecto bastante desagradable al lugar, otorgando una acertada sensación de decadencia mirase donde mirase. Curiosamente y a juzgar por los tonos del lugar, cualquiera diría que olería a podredumbre, pero no. No era diferente a orgullo ni a ninguna otra ciudad. Tampoco tardó mucho en ver que, en efecto, Striker tenía razón, allí mirases por donde mirases, habían habitantes que se veía de lejos que pertenecían a una banda o mafia, habían cientos, pero muy pocas realmente importantes. Y la de Crimson era una de ellas. El lugar, era completamente nuevo o para la araña, así que decidió confiar en las habilidades de su forzado compañero que conocía más aquel entorno, y hasta había trabajado con el enemigo. Por lo que aún sin decir nada, solo esperaría a que el otro indicase por donde era conveniente empezar, por que la informacion la tenían, solo debían usarla.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    54 turnos 0 maullidos
  • Buenas y tardes ~
    ¿Que hacen esta bella tarde linda?
    Buenas y tardes ~ ¿Que hacen esta bella tarde linda?
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Je , no olvides que aun asi estare contigo ~
    Je , no olvides que aun asi estare contigo ~
    0 turnos 0 maullidos
  • No puedo , creer que todo esto es ......
    No conoces lo que realmente es un limite ~
    No puedo , creer que todo esto es ...... No conoces lo que realmente es un limite ~
    0 turnos 0 maullidos
  • — Al final del día siempre quedó sola...
    Prometieron quedarse y todo fue mentira
    Pensé que habría apoyo y fue mentira
    Navidad sola
    Año nuevo sola y siempre es la misma mierda
    Me mienten, les creo y acabo malditamente sola con alcohol para tres años que me bebo en dos días pero en fin
    Feliz año nuevo para ustedes.
    — Al final del día siempre quedó sola... Prometieron quedarse y todo fue mentira Pensé que habría apoyo y fue mentira Navidad sola Año nuevo sola y siempre es la misma mierda Me mienten, les creo y acabo malditamente sola con alcohol para tres años que me bebo en dos días pero en fin Feliz año nuevo para ustedes.
    Me entristece
    4
    35 turnos 0 maullidos
  • Cómo será mi descendencia hmm.. serán como yo? O quizás mucho mejor.
    Cómo será mi descendencia hmm.. serán como yo? O quizás mucho mejor.
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Se ha metido en la maquina de garras porque había un peluche que quería, ahora lo aprovecha para atraer a su tiburoncito, premio doble para él

    Vox
    Se ha metido en la maquina de garras porque había un peluche que quería, ahora lo aprovecha para atraer a su tiburoncito, premio doble para él [FuckA1astor]
    Me encocora
    1
    46 turnos 0 maullidos
  • 16 años perdidos
    Isla recuerda el principio con una claridad cruel, como si el tiempo no hubiera pasado. Todo ocurrió demasiado rápido. La interceptaron cuando estaba sola, en un trayecto que había hecho mil veces. No hubo aviso ni margen de reacción. El primer golpe no fue energético, un artefacto antiguo, preparado específicamente para ella, que la desorientó...
    Me encocora
    Me entristece
    4
    0 comentarios 1 compartido
  • Y apareció justo cuando menos la esperaba, justo cuando creía haber cerrado ese capítulo, horas después de comernos las uvas, mi hija, mi pareja y yo. Fue una noche inolvidable pero lo que estaba por llegar lo superó con creces.

    Ella apareció, su mujer.

    Brianna salió corriendo. La había buscado durante dieciséis años y, cuando por fin la tuvo delante, se abrumó y huyó. Lo entendí, yo habría hecho lo mismo. Pero al verla bien, tan demacrada, tan abatida, comprendí enseguida que no se había ido por voluntad propia. Algo había pasado. Tampoco daba la espalda a quien le importaba por lo que le ofreció algo de comer.

    El corazón me empezó a arder, igual que la marca del brazo. Esa que debería estar apagada. No podía tener dos vínculos, lo sabía. Tenía que elegir… y no estaba dispuesto. Todo debía seguir como estaba, aunque por dentro nada lo estuviera.

    Mi pareja actual estaba fuera, comprando unos regalos para Brianna y yo me encontraba en la cocina preparándole algo de comer a mi primer amor. A la mujer que creí que sería la única, la eterna, la que me arrebataron sin explicación.

    Por lo que me contó, supe que había pasado dieciséis años en cautiverio. No pudo escapar. Sentí que la había fallado como esposo, que quizá podría haberla buscado mejor, aunque no hubiera indicios de secuestro, aunque todo apuntara a un abandono premeditado. Esa había sido la única verdad que me permitió seguir adelante.

    Quería llorar, me temblaba la voz, y algo más hondo que la voz, el alma. No quise mostrarlo. Me mostré frío, contenido, pero no le di la espalda. Nunca supe hacerlo, ella siempre me había importado y teníamos una hija en común.

    No podía creer que estuviera allí, en mi cocina, después de tantos años. Estaba aturdido, la mujer que siempre amé estaba frente a mí. Quería tocarla, comprobar que era real, pero no me atreví. No solo por respeto a mi pareja actual, sino porque apenas dos semanas antes había sellado un nuevo vínculo, cuando por fin acepté lo que sentía, cuando por fin confíe y dejé de dudar, ese vínculo no iba a ser un parche, amaba como era su pareja.
    Mi cuerpo reaccionaba antes que mi cabeza.

    Busqué a mi hija por el bosque, la seguí por su olor, deberían de hablar lo ocurrido, tenía que escucharla aunque lo más probable es que le reproche que no la hubiera esperado más. Ella siempre soñó vivir en una familia ideal, puto Disney y putos cuentos de hadas con final feliz.
    Y apareció justo cuando menos la esperaba, justo cuando creía haber cerrado ese capítulo, horas después de comernos las uvas, mi hija, mi pareja y yo. Fue una noche inolvidable pero lo que estaba por llegar lo superó con creces. Ella apareció, su mujer. Brianna salió corriendo. La había buscado durante dieciséis años y, cuando por fin la tuvo delante, se abrumó y huyó. Lo entendí, yo habría hecho lo mismo. Pero al verla bien, tan demacrada, tan abatida, comprendí enseguida que no se había ido por voluntad propia. Algo había pasado. Tampoco daba la espalda a quien le importaba por lo que le ofreció algo de comer. El corazón me empezó a arder, igual que la marca del brazo. Esa que debería estar apagada. No podía tener dos vínculos, lo sabía. Tenía que elegir… y no estaba dispuesto. Todo debía seguir como estaba, aunque por dentro nada lo estuviera. Mi pareja actual estaba fuera, comprando unos regalos para Brianna y yo me encontraba en la cocina preparándole algo de comer a mi primer amor. A la mujer que creí que sería la única, la eterna, la que me arrebataron sin explicación. Por lo que me contó, supe que había pasado dieciséis años en cautiverio. No pudo escapar. Sentí que la había fallado como esposo, que quizá podría haberla buscado mejor, aunque no hubiera indicios de secuestro, aunque todo apuntara a un abandono premeditado. Esa había sido la única verdad que me permitió seguir adelante. Quería llorar, me temblaba la voz, y algo más hondo que la voz, el alma. No quise mostrarlo. Me mostré frío, contenido, pero no le di la espalda. Nunca supe hacerlo, ella siempre me había importado y teníamos una hija en común. No podía creer que estuviera allí, en mi cocina, después de tantos años. Estaba aturdido, la mujer que siempre amé estaba frente a mí. Quería tocarla, comprobar que era real, pero no me atreví. No solo por respeto a mi pareja actual, sino porque apenas dos semanas antes había sellado un nuevo vínculo, cuando por fin acepté lo que sentía, cuando por fin confíe y dejé de dudar, ese vínculo no iba a ser un parche, amaba como era su pareja. Mi cuerpo reaccionaba antes que mi cabeza. Busqué a mi hija por el bosque, la seguí por su olor, deberían de hablar lo ocurrido, tenía que escucharla aunque lo más probable es que le reproche que no la hubiera esperado más. Ella siempre soñó vivir en una familia ideal, puto Disney y putos cuentos de hadas con final feliz.
    Me gusta
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados