Despertó a duras penas y, más que por gusto, porque ya había dormido demasiado.
Acomodándose en la cama un poco al tomar asiento, bostezó y se estiró como si fuera de goma, presumiendo de la buena elasticidad a pesar de los eones de edad.
Finalmente se levantó aperezado, yendo a lavarse el rostro y a preparar café, ya tiene un mal presentimiento y aún sus neuronas siguen adormiladas.
Despertó a duras penas y, más que por gusto, porque ya había dormido demasiado.
Acomodándose en la cama un poco al tomar asiento, bostezó y se estiró como si fuera de goma, presumiendo de la buena elasticidad a pesar de los eones de edad.
Finalmente se levantó aperezado, yendo a lavarse el rostro y a preparar café, ya tiene un mal presentimiento y aún sus neuronas siguen adormiladas.