La serpiente deslizaba su cuerpo etéreo entre las grietas de las realidades, su forma sinuosa retorciéndose en un vacío que no conocía fronteras ni tiempo. Sus ojos buscaban el nombre de su amiga [s1lfide].
-No te escondas de mí, vieja amiga...
Susurró, su voz reverberando en cada plano que atravesaba.
Al encontrar un rastro tenue, la serpiente se detuvo. Con un movimiento casi perezoso, extendió su sombra hacia el espacio que percibía como suyo. La habitación de su amiga comenzó a materializarse en donde él estaba.
-Te encontré...
La declaración era suave, casi un murmullo, pero cargada de un peso que ninguna realidad podía ignorar.
La serpiente deslizaba su cuerpo etéreo entre las grietas de las realidades, su forma sinuosa retorciéndose en un vacío que no conocía fronteras ni tiempo. Sus ojos buscaban el nombre de su amiga [s1lfide].
-No te escondas de mí, vieja amiga...
Susurró, su voz reverberando en cada plano que atravesaba.
Al encontrar un rastro tenue, la serpiente se detuvo. Con un movimiento casi perezoso, extendió su sombra hacia el espacio que percibía como suyo. La habitación de su amiga comenzó a materializarse en donde él estaba.
-Te encontré...
La declaración era suave, casi un murmullo, pero cargada de un peso que ninguna realidad podía ignorar.