• ────Las ideas fluyen mejor en una mente bien descansada, y la mía ya comenzó a bostezar hace como diez minutos. Así que esta musa del escenario volverá en unas horas con nuevas ideas... y tal vez con alguna travesura que la almohada me haya contado en sueños.
    ────Las ideas fluyen mejor en una mente bien descansada, y la mía ya comenzó a bostezar hace como diez minutos. Así que esta musa del escenario volverá en unas horas con nuevas ideas... y tal vez con alguna travesura que la almohada me haya contado en sueños.
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  • -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo-

    …Qué fastidio.

    -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios-

    Sabía que hoy iba a ser una de esas noches.

    -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida-

    Déjenme adivinar…

    -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma-

    Tú viniste a matarme.
    La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente-

    …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no?

    -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate-

    Qué clásico.

    -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire-

    Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada.
    Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás-

    Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
    -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo- …Qué fastidio. -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios- Sabía que hoy iba a ser una de esas noches. -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida- Déjenme adivinar… -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma- Tú viniste a matarme. La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente- …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no? -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate- Qué clásico. -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire- Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada. Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás- Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
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  • Efebo Apolo

    Aquel que observa desde lejos y apunta com su arco y flecha, el dios con mayores atributos entre los inmortales que habitan el reino celestial.
    Efebo Apolo Aquel que observa desde lejos y apunta com su arco y flecha, el dios con mayores atributos entre los inmortales que habitan el reino celestial.
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  • ❝𝐴 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑝𝑖𝑒𝑛𝑠𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑜́ 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑙𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑡𝑒𝑛𝑒𝑐𝑖𝑜́: 𝑙𝑎𝑠 𝘩𝑜𝑟𝑎𝑠, 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑑𝑖𝑗𝑒 𝑦 𝑎𝑝𝑟𝑒𝑛𝑑𝜄́ 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎, 𝑖𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑜 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑖 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜́ 𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑢𝑛𝑐𝑖𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒.

    𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑜𝑙𝑣𝑖𝑑𝑜́ 𝑎𝑙𝑔𝑜. 𝑀𝑒 𝑑𝑒𝑗𝑜́ 𝑎𝑞𝑢𝜄́, 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑣𝜄́𝑎 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑎𝑠𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑣𝑖𝑣𝑒 𝑛𝑎𝑑𝑖𝑒, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒 𝑎𝑏𝑟𝑖𝑒́𝑛𝑑𝑜𝑠𝑒 𝘩𝑎𝑐𝑖𝑎 𝑠𝑢 𝑎𝑢𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎.

    𝑌 𝑙𝑜 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑛̃𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑠𝑒́ 𝑠𝑖 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑚𝑒 𝑎𝑏𝑎𝑛𝑑𝑜𝑛𝑎𝑠𝑡𝑒, 𝑜 𝑠𝑖 𝑠𝑖𝑔𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜, 𝑑𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢́𝑛 𝑚𝑜𝑑𝑜, 𝑙𝑜 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑡𝑒𝑛𝑒𝑐𝑒.❞
    ❝𝐴 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑝𝑖𝑒𝑛𝑠𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑜́ 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑙𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑡𝑒𝑛𝑒𝑐𝑖𝑜́: 𝑙𝑎𝑠 𝘩𝑜𝑟𝑎𝑠, 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑑𝑖𝑗𝑒 𝑦 𝑎𝑝𝑟𝑒𝑛𝑑𝜄́ 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎, 𝑖𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑜 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑖 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜́ 𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑢𝑛𝑐𝑖𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒. 𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑜𝑙𝑣𝑖𝑑𝑜́ 𝑎𝑙𝑔𝑜. 𝑀𝑒 𝑑𝑒𝑗𝑜́ 𝑎𝑞𝑢𝜄́, 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑣𝜄́𝑎 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑎𝑠𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑣𝑖𝑣𝑒 𝑛𝑎𝑑𝑖𝑒, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒 𝑎𝑏𝑟𝑖𝑒́𝑛𝑑𝑜𝑠𝑒 𝘩𝑎𝑐𝑖𝑎 𝑠𝑢 𝑎𝑢𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎. 𝑌 𝑙𝑜 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑛̃𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑠𝑒́ 𝑠𝑖 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑚𝑒 𝑎𝑏𝑎𝑛𝑑𝑜𝑛𝑎𝑠𝑡𝑒, 𝑜 𝑠𝑖 𝑠𝑖𝑔𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜, 𝑑𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢́𝑛 𝑚𝑜𝑑𝑜, 𝑙𝑜 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑡𝑒𝑛𝑒𝑐𝑒.❞
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  • Mi Madre tenía un estilo único, siempre le vendía sus obras a un comprador misterioso.
    Imagina mi sorpresa cuando ese comprador resultó ser tan... extravagante, por no decir mágico y con mucha brillantina.
    Mi Madre tenía un estilo único, siempre le vendía sus obras a un comprador misterioso. Imagina mi sorpresa cuando ese comprador resultó ser tan... extravagante, por no decir mágico y con mucha brillantina.
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  • Nope, definitivamente esto no es de mi talla.
    Nope, definitivamente esto no es de mi talla.
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  • Si que me queda bien los trajes pero me gusta la ropa holgada
    Si que me queda bien los trajes pero me gusta la ropa holgada
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  • ♡: Puede que a veces olvide lo mucho que duele, sin embargo, no todos los días tropiezas y lastimas tus nudillos, por suerte no esta vez no sangraron.

    Tal vez solo sea un recordatoria de mi presencia en este mundo, o es todo lo contrario suponiendo que estos mareos continúen. Al menos el rojo intenso me da es una linda vista.
    ♡: Puede que a veces olvide lo mucho que duele, sin embargo, no todos los días tropiezas y lastimas tus nudillos, por suerte no esta vez no sangraron. Tal vez solo sea un recordatoria de mi presencia en este mundo, o es todo lo contrario suponiendo que estos mareos continúen. Al menos el rojo intenso me da es una linda vista.
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  • Un año más o un año menos

    Como dijo Abraham Lincoln "Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años".
    Creo que en eso se basa la vida en hacer que cada día sea inolvidable.
    Un año más o un año menos Como dijo Abraham Lincoln "Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años". Creo que en eso se basa la vida en hacer que cada día sea inolvidable.
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  • Y resulta que no sólo era una chica bonita. ¡También me pateó el trasero! Creo que me enamoré... Ahahá. (?)
    Y resulta que no sólo era una chica bonita. ¡También me pateó el trasero! Creo que me enamoré... Ahahá. (?)
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