—Al final papá me dio un consejo privado...—suspira mirando el horizonte mientras la noche cae en la tierra— tal vez, tome tiempo llevar a Hikaru conmigo al Olimpo, pero me alegra que lo tome en cuenta, no me dijo nada afirmativo... El tiempo en la tierra demora mucho...
Resopla como niña pequeña. Un año. Doce meses para conocer bien a Hikaru y demostrarle a su padre que este tigre si era amigo, y no un peligro para su bienestar. Sabía que por ser su consentida, él pensaba más en su estado intacto de corazón y alma, porque Hera lo dejaría inconsciente si algo le pasara a su niña eterna. Hebe cierra sus ojos, con una mueca de impaciencia, el tiempo para ella siempre era un instante, y por eso mismo siempre tenía problemas con los demás. Si no pasaba el tiempo, jamás conocía si era un peligro, si estaba siendo precipitada o si era real y no una ilusión.
Por su impulsividad, su padre siempre le aconsejaba ir paso a paso, conocer bien al otro y luego dar un paso hacia el Olimpo. Pero claro, Hebe sabía que ese consejo su padre no lo aplicó nunca, por algo había muchos hermanos y hermanas.
—En fin, tal vez sea hora de ver a Hikaru...
—Al final papá me dio un consejo privado...—suspira mirando el horizonte mientras la noche cae en la tierra— tal vez, tome tiempo llevar a Hikaru conmigo al Olimpo, pero me alegra que lo tome en cuenta, no me dijo nada afirmativo... El tiempo en la tierra demora mucho...
Resopla como niña pequeña. Un año. Doce meses para conocer bien a Hikaru y demostrarle a su padre que este tigre si era amigo, y no un peligro para su bienestar. Sabía que por ser su consentida, él pensaba más en su estado intacto de corazón y alma, porque Hera lo dejaría inconsciente si algo le pasara a su niña eterna. Hebe cierra sus ojos, con una mueca de impaciencia, el tiempo para ella siempre era un instante, y por eso mismo siempre tenía problemas con los demás. Si no pasaba el tiempo, jamás conocía si era un peligro, si estaba siendo precipitada o si era real y no una ilusión.
Por su impulsividad, su padre siempre le aconsejaba ir paso a paso, conocer bien al otro y luego dar un paso hacia el Olimpo. Pero claro, Hebe sabía que ese consejo su padre no lo aplicó nunca, por algo había muchos hermanos y hermanas.
—En fin, tal vez sea hora de ver a Hikaru...