• — Será mi única comida del día, deja de molestar.—
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  • ¡Vamos con alguna encuesta, FicRolers! Ya sabéis que soy un poco cotilla y me encanta saber cosas de vosotros :D

    ¿Prefieres rolear escenas...? :

    ¡Vamos con alguna encuesta, FicRolers! Ya sabéis que soy un poco cotilla y me encanta saber cosas de vosotros :D 🎭 ¿Prefieres rolear escenas...? :
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  • La gente comete errores y hace cosas terribles. Tenemos que dejar que mejoren, devolverles la luz. Si no, ¿qué sentido tiene intentar salvar a todos?.
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  • Huelen a paz… Me recuerdan al aroma del cielo…
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  • Yo no miento, solo filtro la verdad hasta que suena interesante.
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  • 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐, 𝒆𝒍 𝒕𝒆𝒍𝒐́𝒏 𝒚 𝒆𝒍 𝒂𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒐... 𝒂𝒉𝜾́ 𝒆𝒔 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒕𝒐.
    𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐, 𝒆𝒍 𝒕𝒆𝒍𝒐́𝒏 𝒚 𝒆𝒍 𝒂𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒐... 𝒂𝒉𝜾́ 𝒆𝒔 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒕𝒐.
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  • Un nuevo amanecer , lleno de bendiciones y salud ¡ Buenos Días !
    Un nuevo amanecer , lleno de bendiciones y salud ¡ Buenos Días !
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  • SHINEI NOUZEN

    *Había demasiados deberes que tenía que hacer en la Academia Militar. Demasiados. Tantos, que sólo podía privarme de horas de sueño.
    Calculen cómo me dejaba todo esto: diez horas de Artillería y Armaduras.; tres horas de matemáticas; comidas: hora y media; aseo personal: una hora; papeleo militar: una hora; «George»: dos horas; dormir: ocho horas. Total: veintiséis horas y media. La nave ni siquiera se regía según el día de Santuario, de veinticinco horas, porque una vez en marcha, seguíamos la hora de Greenwich y el calendario universal. Así que mi única opción era adaptarme al modo zombie día tras día.
    Estaba sentado en la sala de juego un día, hacia la una de la madrugada, luchando con las matemáticas, cuando entró el capitán Blackstone.*

    - Buenas noches, mi capitán - *le dije.*
    - Buenos días, querrá decir. ¿Qué demonios le pasa, hijo? ¿Insomnio?
    - No exactamente.

    *Cogió el montón de hojas, diciendo:*

    - ¿No puede encargarse su sargento de todos estos papeles? Ah, ya comprendo. Váyase a la cama.
    - Pero, mi capitán...
    - Vuelva a sentarse, Johnnie. Me proponía hablarle. Nunca le veo aquí, en la sala de juego, por las tardes. Paso ante su habitación y siempre está trabajando en su mesa. Cuando su compañero se acuesta, usted se traslada aquí. ¿Cuál es el problema?
    - Bueno..., parece que no consigo ponerme al día.
    - Eso no lo consigue nadie. ¿Cómo va su trabajo en la Armería?
    - Muy bien. Creo que lo completaremos.
    - También yo lo creo. Mire, hijo, usted ha de tener sentido de la proporción. Tiene dos deberes primordiales. El primero cuidarse de que el equipo de su pelotón esté a punto, y
    eso ya lo hace. No tiene que preocuparse por el pelotón en sí, como le dije. El segundo, y tan importante como el otro, es que se encuentre dispuesto para luchar. Se olvida de eso.
    - Estaré dispuesto, mi capitán.
    - Tonterías. No está haciendo ejercicio, y pierde sueño. ¿Es así como se prepara una bajada? Cuando uno dirige un pelotón, hijo, ha de estar en forma. De aquí en adelante,
    hará ejercicio desde las cuatro y media a las seis todos los días. Estará en la cama y con la luz apagada a las once y, si tarda en dormirse quince minutos dos noches seguidas,
    informará al médico para que le imponga un tratamiento. Es una orden.
    - Si, señor.

    *Sentí que los mamparos caían sobre mi y añadí desesperado:*

    -Mi capitán, no veo cómo puedo acostarme a las once y a la vez encargarme de que se haga todo.
    - Entonces, que no se haga. Como le dije. muchacho, ha de tener sentido de la proporción. Dígame en qué emplea su tiempo.

    *Se lo dije y asintió.*

    - Lo que me figuraba. - *Recogió el cuaderno de «deberes» de matemáticas y volvió a dejarlo.* -Esto, por ejemplo. Desde luego, quiere trabajar en ello, pero ¿por qué ha de
    hacerlo con tanta intensidad antes de que nos metamos en acción?
    - Bueno, yo pensé...
    - Lo que no hizo precisamente fue pensar. Hay cuatro posibilidades, y sólo una le exige que termine esos deberes. Primera: podrían matarle. Segunda: podría recibir una herida y retirarse con una comisión honoraria. Tercera: podría salir bien, pero que le suspendiera en su Formulario Treinta y Uno su examinador, es decir yo. Lo cual es precisamente lo
    que tanto teme de momento. Pero, hijo, yo ni siquiera le permitiré bajar si usted aparece con los ojos enrojecidos por falta de sueño y los músculos fláccidos por falta de ejercicio.
    La cuarta posibilidad es que usted comprenda bien su deber, en cuyo caso tal vez le deje dirigir un pelotón. Entonces supongamos que lo hace y que nos ofrece la mejor actuación desde que Aquiles mató a Héctor, y yo le apruebo. Sólo en ese caso habría de terminar sus ejercicios de matemáticas. De modo que puede realizarlos en el viaje de regreso. Con esto queda liquidado el asunto: ya hablaré yo con la capitana. Y ahora mismo le relevo del resto de sus tareas. En el camino de vuelta a casa podrá dedicar tiempo a las matemáticas. Si es que volvemos a casa. Pero jamás llegará a ninguna parte si no aprende a establecer prioridades. ¡Váyase a la cama!

    *Así que el capitán Blackstone me enseñó la importancia del descanso, y desde ese entonces aprendí a valorar en su debido valor la importancia del sueño...
    Dormir y descansar no son una recompensa o un premio. Son algo necesario para la salud, porque así se recuperan energías. Establecer prioridades para poder aprovechar al máximo el tiempo y sacar el máximo provecho a los recursos es la mejor manera para conseguir progresos. Disciplina: la piedra angular...*
    SHINEI NOUZEN *Había demasiados deberes que tenía que hacer en la Academia Militar. Demasiados. Tantos, que sólo podía privarme de horas de sueño. Calculen cómo me dejaba todo esto: diez horas de Artillería y Armaduras.; tres horas de matemáticas; comidas: hora y media; aseo personal: una hora; papeleo militar: una hora; «George»: dos horas; dormir: ocho horas. Total: veintiséis horas y media. La nave ni siquiera se regía según el día de Santuario, de veinticinco horas, porque una vez en marcha, seguíamos la hora de Greenwich y el calendario universal. Así que mi única opción era adaptarme al modo zombie día tras día. Estaba sentado en la sala de juego un día, hacia la una de la madrugada, luchando con las matemáticas, cuando entró el capitán Blackstone.* - Buenas noches, mi capitán - *le dije.* - Buenos días, querrá decir. ¿Qué demonios le pasa, hijo? ¿Insomnio? - No exactamente. *Cogió el montón de hojas, diciendo:* - ¿No puede encargarse su sargento de todos estos papeles? Ah, ya comprendo. Váyase a la cama. - Pero, mi capitán... - Vuelva a sentarse, Johnnie. Me proponía hablarle. Nunca le veo aquí, en la sala de juego, por las tardes. Paso ante su habitación y siempre está trabajando en su mesa. Cuando su compañero se acuesta, usted se traslada aquí. ¿Cuál es el problema? - Bueno..., parece que no consigo ponerme al día. - Eso no lo consigue nadie. ¿Cómo va su trabajo en la Armería? - Muy bien. Creo que lo completaremos. - También yo lo creo. Mire, hijo, usted ha de tener sentido de la proporción. Tiene dos deberes primordiales. El primero cuidarse de que el equipo de su pelotón esté a punto, y eso ya lo hace. No tiene que preocuparse por el pelotón en sí, como le dije. El segundo, y tan importante como el otro, es que se encuentre dispuesto para luchar. Se olvida de eso. - Estaré dispuesto, mi capitán. - Tonterías. No está haciendo ejercicio, y pierde sueño. ¿Es así como se prepara una bajada? Cuando uno dirige un pelotón, hijo, ha de estar en forma. De aquí en adelante, hará ejercicio desde las cuatro y media a las seis todos los días. Estará en la cama y con la luz apagada a las once y, si tarda en dormirse quince minutos dos noches seguidas, informará al médico para que le imponga un tratamiento. Es una orden. - Si, señor. *Sentí que los mamparos caían sobre mi y añadí desesperado:* -Mi capitán, no veo cómo puedo acostarme a las once y a la vez encargarme de que se haga todo. - Entonces, que no se haga. Como le dije. muchacho, ha de tener sentido de la proporción. Dígame en qué emplea su tiempo. *Se lo dije y asintió.* - Lo que me figuraba. - *Recogió el cuaderno de «deberes» de matemáticas y volvió a dejarlo.* -Esto, por ejemplo. Desde luego, quiere trabajar en ello, pero ¿por qué ha de hacerlo con tanta intensidad antes de que nos metamos en acción? - Bueno, yo pensé... - Lo que no hizo precisamente fue pensar. Hay cuatro posibilidades, y sólo una le exige que termine esos deberes. Primera: podrían matarle. Segunda: podría recibir una herida y retirarse con una comisión honoraria. Tercera: podría salir bien, pero que le suspendiera en su Formulario Treinta y Uno su examinador, es decir yo. Lo cual es precisamente lo que tanto teme de momento. Pero, hijo, yo ni siquiera le permitiré bajar si usted aparece con los ojos enrojecidos por falta de sueño y los músculos fláccidos por falta de ejercicio. La cuarta posibilidad es que usted comprenda bien su deber, en cuyo caso tal vez le deje dirigir un pelotón. Entonces supongamos que lo hace y que nos ofrece la mejor actuación desde que Aquiles mató a Héctor, y yo le apruebo. Sólo en ese caso habría de terminar sus ejercicios de matemáticas. De modo que puede realizarlos en el viaje de regreso. Con esto queda liquidado el asunto: ya hablaré yo con la capitana. Y ahora mismo le relevo del resto de sus tareas. En el camino de vuelta a casa podrá dedicar tiempo a las matemáticas. Si es que volvemos a casa. Pero jamás llegará a ninguna parte si no aprende a establecer prioridades. ¡Váyase a la cama! *Así que el capitán Blackstone me enseñó la importancia del descanso, y desde ese entonces aprendí a valorar en su debido valor la importancia del sueño... Dormir y descansar no son una recompensa o un premio. Son algo necesario para la salud, porque así se recuperan energías. Establecer prioridades para poder aprovechar al máximo el tiempo y sacar el máximo provecho a los recursos es la mejor manera para conseguir progresos. Disciplina: la piedra angular...*
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  • Into the woods
    Fandom OC
    Categoría Romance
    ᴍᴀʟʟᴏʀʏ ɢʀᴇᴇɴᴇ

    Los exámenes estaban a la vuelta de la esquina. Sin embargo, para Irene eso no era un problema. Consiguió un pequeño descanso del Andromeda y se olvidaría de los estudios durante un fin de semana. Lo tenía todo preparado, su maleta y la de su chica; mientras, Dante y Calisto se quedarían a cargo de unos amigos ya que no se fiaban de que los casi cachorros se quedaran solos durante ese periodo de tiempo.

    Escuchó la puerta abrirse y como una niña pequeña corrió por la casa hasta la entrada, donde Mallory llegaba con todo su material de trabajo y con un gesto de cansancio. Irene fue hasta ella y la abrazó, dándole pequeños besos por la mejilla hasta llegar a sus labios.

    ─Tengo una sorpresa para ti. Bueno, no es tan sorpresa ─corrigió, puesto que Mallory sabía lo del viaje, lo habían planificado juntas─, pero creo que te gustará. Venga, vamos a darnos un baño, estás cansada y nos queda un largo camino hasta nuestras pequeñas vacaciones, amor mío.
    [Mallory_10] Los exámenes estaban a la vuelta de la esquina. Sin embargo, para Irene eso no era un problema. Consiguió un pequeño descanso del Andromeda y se olvidaría de los estudios durante un fin de semana. Lo tenía todo preparado, su maleta y la de su chica; mientras, Dante y Calisto se quedarían a cargo de unos amigos ya que no se fiaban de que los casi cachorros se quedaran solos durante ese periodo de tiempo. Escuchó la puerta abrirse y como una niña pequeña corrió por la casa hasta la entrada, donde Mallory llegaba con todo su material de trabajo y con un gesto de cansancio. Irene fue hasta ella y la abrazó, dándole pequeños besos por la mejilla hasta llegar a sus labios. ─Tengo una sorpresa para ti. Bueno, no es tan sorpresa ─corrigió, puesto que Mallory sabía lo del viaje, lo habían planificado juntas─, pero creo que te gustará. Venga, vamos a darnos un baño, estás cansada y nos queda un largo camino hasta nuestras pequeñas vacaciones, amor mío.
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  • Debo ponerme guapa para cuando aparezca Neuvillette, deseo impresionarlo.
    Debo ponerme guapa para cuando aparezca Neuvillette, deseo impresionarlo.
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