• —¿En serio, Mine? —preguntó Cassandra abriendo sus ojos con perplejidad— ¿Carrow? ¿Dante Carrow?
    Minerva se encogió de hombros mientras agitaba suavemente el sobrecito de papel del azúcar.
    —¿Qué quieres que te diga, Cass? —preguntó apartando la mirada y dedicando su atención a su café— Ni siquiera lo planeé... No se lo he dicho a él... ¿Te imaginas? -miró a su amiga y abrió sus ojos con sorpresa- No habria quien le hiciera callar. Pero... ha pasado...
    Cassandra resopló un momento mientras parecía sopesar su respuesta.
    —En realidad... No me sorprende— respondió al final su amiga y ante la mirada de sorpresa y diversión de Minerva, añadió— ¿Qué? Quiero decir... Hacéis buena pareja. Siempre lo he pensado.
    Minerva rio suavemente y removió su café con la cucharilla.
    —Lo que sé es... que en un mundo de tiburones... Dante es una bandera verde...
    —¿En serio, Mine? —preguntó Cassandra abriendo sus ojos con perplejidad— ¿Carrow? ¿[CARR0W]? Minerva se encogió de hombros mientras agitaba suavemente el sobrecito de papel del azúcar. —¿Qué quieres que te diga, Cass? —preguntó apartando la mirada y dedicando su atención a su café— Ni siquiera lo planeé... No se lo he dicho a él... ¿Te imaginas? -miró a su amiga y abrió sus ojos con sorpresa- No habria quien le hiciera callar. Pero... ha pasado... Cassandra resopló un momento mientras parecía sopesar su respuesta. —En realidad... No me sorprende— respondió al final su amiga y ante la mirada de sorpresa y diversión de Minerva, añadió— ¿Qué? Quiero decir... Hacéis buena pareja. Siempre lo he pensado. Minerva rio suavemente y removió su café con la cucharilla. —Lo que sé es... que en un mundo de tiburones... Dante es una bandera verde...
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  • ¿El secreto más grande de esa dulce angel de ojos azules?
    Sus manos ya han recorrido cada detalle de esos tatuajes ~
    ¿El secreto más grande de esa dulce angel de ojos azules? Sus manos ya han recorrido cada detalle de esos tatuajes ~
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  • ──── 𝑈𝑛 𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡𝑖𝑛𝑜, 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟, 𝑦 𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎. ────

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟶𝟷 : 𝟶𝟶 𝙰.𝙼.

    La noche en la Ciudad de México se extiende como un manto húmedo y pesado. Las luces de neón parpadean sobre el pavimento mojado por una lluvia reciente, y el rumor de los autos lejanos se mezcla con el eco de pasos solitarios.

    Él camina sin prisa, con una mano metida en el bolsillo de su saco y la otra mano sosteniendo un cigarro. El cuello levantado contra el frío que baja desde las montañas. Sus botas resuenan con un ritmo constante en la banqueta de la colonia Roma, donde las calles angostas aún guardan algo de vida a esas horas.

    De pronto, un grito corto y ahogado rompe la calma. Viene de un callejón a media cuadra, apenas iluminado por el resplandor mortecino de un farol.

    Se detiene. Entre las sombras distingue dos figuras: una mujer joven intenta zafarse mientras un hombre la empuja contra la pared, le arrebata el bolso con violencia y le cruza un golpe en la cara que la hace tambalearse.

    El tipo gruñe algo entre dientes, furioso, y levanta la mano otra vez.

    No lo piensa demasiado. Sus ojos recorren el suelo y encuentran, a unos pasos, un tramo de tubo de hierro oxidado, abandonado junto a una bolsa de basura rota. Lo recoge con una mano; el metal frío le muerde las palmas.

    Camina hacia ellos con pasos firmes, sin gritar, sin anunciar nada hasta que la mujer solo nota su figura, alta, imponente y ojos carmesí que hacían denotar que no era alguien completamente de este plano.

    El asaltante apenas tiene tiempo de girar la cabeza cuando siente el primer movimiento en el aire.

    El tubo describe un arco corto y contundente. El impacto resuena seco contra el cráneo del hombre, un golpe limpio que lo hace soltar a la mujer de inmediato.

    El cuerpo cae de lado como un saco, golpea el pavimento y queda inmóvil, con un hilo de sangre empezando a dibujarse bajo la luz amarilla.

    Suelta el tubo. El metal choca contra el suelo con un tintineo metálico que parece durar más de lo normal. La mujer, aún temblando, se apoya en la pared y lo mira con los ojos muy abiertos, entre el miedo y la incredulidad.

    Él no dice nada y observa el cuerpo tendido a sus pies mientras la adrenalina empieza a retirarse lentamente de sus venas.
    ──── 𝑈𝑛 𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡𝑖𝑛𝑜, 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟, 𝑦 𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎. ──── [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟶𝟷 : 𝟶𝟶 𝙰.𝙼. La noche en la Ciudad de México se extiende como un manto húmedo y pesado. Las luces de neón parpadean sobre el pavimento mojado por una lluvia reciente, y el rumor de los autos lejanos se mezcla con el eco de pasos solitarios. Él camina sin prisa, con una mano metida en el bolsillo de su saco y la otra mano sosteniendo un cigarro. El cuello levantado contra el frío que baja desde las montañas. Sus botas resuenan con un ritmo constante en la banqueta de la colonia Roma, donde las calles angostas aún guardan algo de vida a esas horas. De pronto, un grito corto y ahogado rompe la calma. Viene de un callejón a media cuadra, apenas iluminado por el resplandor mortecino de un farol. Se detiene. Entre las sombras distingue dos figuras: una mujer joven intenta zafarse mientras un hombre la empuja contra la pared, le arrebata el bolso con violencia y le cruza un golpe en la cara que la hace tambalearse. El tipo gruñe algo entre dientes, furioso, y levanta la mano otra vez. No lo piensa demasiado. Sus ojos recorren el suelo y encuentran, a unos pasos, un tramo de tubo de hierro oxidado, abandonado junto a una bolsa de basura rota. Lo recoge con una mano; el metal frío le muerde las palmas. Camina hacia ellos con pasos firmes, sin gritar, sin anunciar nada hasta que la mujer solo nota su figura, alta, imponente y ojos carmesí que hacían denotar que no era alguien completamente de este plano. El asaltante apenas tiene tiempo de girar la cabeza cuando siente el primer movimiento en el aire. El tubo describe un arco corto y contundente. El impacto resuena seco contra el cráneo del hombre, un golpe limpio que lo hace soltar a la mujer de inmediato. El cuerpo cae de lado como un saco, golpea el pavimento y queda inmóvil, con un hilo de sangre empezando a dibujarse bajo la luz amarilla. Suelta el tubo. El metal choca contra el suelo con un tintineo metálico que parece durar más de lo normal. La mujer, aún temblando, se apoya en la pared y lo mira con los ojos muy abiertos, entre el miedo y la incredulidad. Él no dice nada y observa el cuerpo tendido a sus pies mientras la adrenalina empieza a retirarse lentamente de sus venas.
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  • Última vez que te dejo una cámara de fotos, Maki.
    ¿Tanto te pareces a ese hombre que quieres que te humille? ¡Sólo bromeo...en realidad no! ¡BRAZO DE 45 DE LA MÁS ALTA CALIDAD! :D


    ¡Vamos a por udon, Zen'in! *~*
    Última vez que te dejo una cámara de fotos, Maki. ¿Tanto te pareces a ese hombre que quieres que te humille? ¡Sólo bromeo...en realidad no! ¡BRAZO DE 45 DE LA MÁS ALTA CALIDAD! :D :STK-10: ¡Vamos a por udon, Zen'in! *~*
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  • *Y así es como Susie y Kris se verían en una dimensión paralela, donde ella es humana y él es el monstruo, aunque la cabrita intente dar miedo no era lo mismo que un dinosaurio morado*
    *Y así es como [Susiezilla] y Kris se verían en una dimensión paralela, donde ella es humana y él es el monstruo, aunque la cabrita intente dar miedo no era lo mismo que un dinosaurio morado*
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  • Es su miércoles de dormir hasta la 1 de la tarde...
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  • Psst. Pssst. Oye.... -llama la atención de la morena aprovechando un momento de descanso en mitad de tanta caminata. Cuando ella se gira, curiosa por su llamado, Daryl la agarra rápidamente del brazo y tira de ella para besarla.
    Psst. Pssst. Oye.... -llama la atención de la morena aprovechando un momento de descanso en mitad de tanta caminata. Cuando ella se gira, curiosa por su llamado, Daryl la agarra rápidamente del brazo y tira de ella para besarla.
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  • ¿Que tal este atuendo de conejita?
    Seguro sera de su agrado, ya deseo verlo.
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  • Todos tenemos, en mayor o menor medida, algo qué decir. Solo hace falta que haya alguien que sepa escuchar.

    Soltar, aunque sea por unos instantes, todo el peso con el que se carga, liberar y descansar.

    A veces, lo único que hace falta es un momento de descanso. Cuando uno se está ahogando en un mar de pensamientos, ese momento puede ayudar a desplegar las alas y salir volando.

    Fallen's siempre será ese refugio para poder descansar, siempre que así se desee.
    Todos tenemos, en mayor o menor medida, algo qué decir. Solo hace falta que haya alguien que sepa escuchar. Soltar, aunque sea por unos instantes, todo el peso con el que se carga, liberar y descansar. A veces, lo único que hace falta es un momento de descanso. Cuando uno se está ahogando en un mar de pensamientos, ese momento puede ayudar a desplegar las alas y salir volando. Fallen's siempre será ese refugio para poder descansar, siempre que así se desee.
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  • ¿Que haces?

    *Pregunto al verlo tan sospechoso, lo que imagino es que haría para ella un truco de magia, quedando impresionada qué se quedo sin palabras *
    ¿Que haces? *Pregunto al verlo tan sospechoso, lo que imagino es que haría para ella un truco de magia, quedando impresionada qué se quedo sin palabras *
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