• Rosie:"¡ERES UN MALDITO IDIOTA ASRIEL!

    Asriel:"¡Y TU UNA PERRA BARATA!"

    —¡Hey,más respeto entre ustedes o voy a enojarme en serio!

    —Hubo un silencio profundo por unos minutos,finalmente estaban obedeciendo a su padre—
    Rosie:"¡ERES UN MALDITO IDIOTA ASRIEL! Asriel:"¡Y TU UNA PERRA BARATA!" —¡Hey,más respeto entre ustedes o voy a enojarme en serio! —Hubo un silencio profundo por unos minutos,finalmente estaban obedeciendo a su padre—
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  • Que!!? Cómo que tiene un final abierto ? No !! No me pueden dejar así con esta incertidumbre!!
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  • —La locura,la sangre,el dolor y el sufrimiento ahora eran un mal recuerdo,ahora su vida era alegre y completa,tenia a una mujer que lo amaba y ahora,dos hermosas hijas que cuidar,finalmente ya era un hombre feliz,eclipsando todo su sufrimiento que a veces lo atormentaba—
    —La locura,la sangre,el dolor y el sufrimiento ahora eran un mal recuerdo,ahora su vida era alegre y completa,tenia a una mujer que lo amaba y ahora,dos hermosas hijas que cuidar,finalmente ya era un hombre feliz,eclipsando todo su sufrimiento que a veces lo atormentaba—
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  • 🠇 REGLAS Y ACLARACIONES DEL PERFIL 🠇
    ACLARACIONES ¡Hola! ❤ En primer lugar, me gustaría aclarar que en esta cuenta se rolean a dos personajes, que son hermanos gemelos.  Sin embargo, el personaje 'main' o principal con el cual suelo rolear interacciones es Ciel (real) Phantomhive. Por lo cual, si es de su interés rolear con el otro gemelo (Sirius), agradecería que se me lo especificara. En la...
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  • En el corazón de Sicilia, donde el sol acaricia las hojas de los olivos centenarios y el perfume de las flores silvestres se mezcla con la brisa, se encuentra la majestuosa villa Di Vincenzo. Allí, entre jardines meticulosamente cuidados, camina la figura elegante y cautivadora de Elisabetta Di Vincenzo, la temida y admirada “Farfalla della Morte”.

    Esa tarde, el cielo estaba despejado y el murmullo de las fuentes de mármol armonizaba con el canto de los pájaros. Elisabetta había decidido salir a pasear, deseando un momento de calma entre las sombras de los cipreses y los setos perfectamente recortados. Llevaba un suéter negro ceñido que realzaba su figura esbelta, una falda de cuadros que se ajustaba con gracia a sus caderas, medias oscuras que hacían juego con sus tacones negros de charol, altos y firmes como su determinación. Su larga melena rubia caía libre sobre sus hombros, brillando bajo los rayos dorados de la tarde. Sus ojos violetas, penetrantes como dagas, destellaban entre la luz y la sombra mientras observaba los caminos que su padre había mandado a construir años atrás.

    Se sentó con elegancia sobre una de las bancas de hierro forjado, cruzando las piernas con la naturalidad de una reina, dejando que el silencio la envolviera. Apoyó el mentón en una mano, y su expresión —mezcla de melancolía y poder contenido— hablaba de los años que habían pasado, de los secretos que guardaban esos jardines donde de niña había jugado con Flavio. Todo lo que la rodeaba era suyo, y sin embargo, el peso del imperio Di Vincenzo no dejaba de hacer sombra incluso en la más tranquila de sus tardes.

    Pero no se quebraba. No podía. Porque en su mundo, la debilidad era una oportunidad para los enemigos. Así, incluso en medio del perfume de las camelias y el trinar de los jilgueros, Elisabetta se mantenía alerta, regia y en control. La villa era su reino, y los jardines, su refugio y trinchera.

    Esa escena, congelada en el tiempo como una pintura renacentista, era prueba viva de lo que ella representaba: belleza, fuerza, y un destino trazado con sangre y gloria.

    En el corazón de Sicilia, donde el sol acaricia las hojas de los olivos centenarios y el perfume de las flores silvestres se mezcla con la brisa, se encuentra la majestuosa villa Di Vincenzo. Allí, entre jardines meticulosamente cuidados, camina la figura elegante y cautivadora de Elisabetta Di Vincenzo, la temida y admirada “Farfalla della Morte”. Esa tarde, el cielo estaba despejado y el murmullo de las fuentes de mármol armonizaba con el canto de los pájaros. Elisabetta había decidido salir a pasear, deseando un momento de calma entre las sombras de los cipreses y los setos perfectamente recortados. Llevaba un suéter negro ceñido que realzaba su figura esbelta, una falda de cuadros que se ajustaba con gracia a sus caderas, medias oscuras que hacían juego con sus tacones negros de charol, altos y firmes como su determinación. Su larga melena rubia caía libre sobre sus hombros, brillando bajo los rayos dorados de la tarde. Sus ojos violetas, penetrantes como dagas, destellaban entre la luz y la sombra mientras observaba los caminos que su padre había mandado a construir años atrás. Se sentó con elegancia sobre una de las bancas de hierro forjado, cruzando las piernas con la naturalidad de una reina, dejando que el silencio la envolviera. Apoyó el mentón en una mano, y su expresión —mezcla de melancolía y poder contenido— hablaba de los años que habían pasado, de los secretos que guardaban esos jardines donde de niña había jugado con Flavio. Todo lo que la rodeaba era suyo, y sin embargo, el peso del imperio Di Vincenzo no dejaba de hacer sombra incluso en la más tranquila de sus tardes. Pero no se quebraba. No podía. Porque en su mundo, la debilidad era una oportunidad para los enemigos. Así, incluso en medio del perfume de las camelias y el trinar de los jilgueros, Elisabetta se mantenía alerta, regia y en control. La villa era su reino, y los jardines, su refugio y trinchera. Esa escena, congelada en el tiempo como una pintura renacentista, era prueba viva de lo que ella representaba: belleza, fuerza, y un destino trazado con sangre y gloria.
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  • Neuvillette, espera... No te vayas, no me dejes.


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  • —¿Saben?..A veces tengo recuerdos de mi madre,no de mi madre adoptiva a la cual amo con mi alma,si no de mi madre real...recuerdo estar en sus brazos y a veces recuerdo su voz,¿que hubiera sido de mi si crecia con ella y mi papá?
    —¿Saben?..A veces tengo recuerdos de mi madre,no de mi madre adoptiva a la cual amo con mi alma,si no de mi madre real...recuerdo estar en sus brazos y a veces recuerdo su voz,¿que hubiera sido de mi si crecia con ella y mi papá?
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  • -vamos Blu solo hazlo- Blossom estaba con sus compañeras practicando algunas cosas -eres el único que puede sabes que de cantantes no podemos vivir únicamente- Blossom simplemente suspiro -cubranse los oídos, no soy un demonio, no soy nada, pero aunque no tenga magia puedo gritar- tomo aire por unos segundos y al momento de gritar los muros se agrietaron y los vidrios reventaron -ay mi garganta... Crees que Daniel se enoje por el estudio?- prácticamente la habitación estaba hecha pedazos por aquel grito

    Ejem: https://vt.tiktok.com/ZSh4mpH9H/
    -vamos Blu solo hazlo- Blossom estaba con sus compañeras practicando algunas cosas -eres el único que puede sabes que de cantantes no podemos vivir únicamente- Blossom simplemente suspiro -cubranse los oídos, no soy un demonio, no soy nada, pero aunque no tenga magia puedo gritar- tomo aire por unos segundos y al momento de gritar los muros se agrietaron y los vidrios reventaron -ay mi garganta... Crees que Daniel se enoje por el estudio?- prácticamente la habitación estaba hecha pedazos por aquel grito Ejem: https://vt.tiktok.com/ZSh4mpH9H/
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  • ❝ Pocos son los que están a mi altura... No lo digo yo, lo dicen mis asesinatos perfectos. ❞
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  • *Como no pudo dormir, Elios decidió levantarse y comenzar a prepararse para la fiesta que tiene en unas horas.
    Pasado el medio día hace una llamada a su compañero y amigo Adam, quien va a ir también a la fiesta, y como él tiene auto le hará el favor de recogerlo.*

    —¿Adam?
    —¡Elios!
    —¿Qué tal? ¿Ya estás listo?
    —¿Qué pasa genio? Estoy trabajando.
    —¿Fuiste a trabajar?
    —Ya estoy listo, sí. Y sí, salí a trabajar porque ya sabes que esta noche vamos a la "party"...
    —Okey, entonces te dejo. Es peligroso hablar y conducir...
    —Estás en altavoz genio. Pero ¿En cuántas horas paso a tu casa?
    —Eh... Unas tres, más o menos.
    —Va.
    —Entonces nos vemos ahí.
    *Como no pudo dormir, Elios decidió levantarse y comenzar a prepararse para la fiesta que tiene en unas horas. Pasado el medio día hace una llamada a su compañero y amigo Adam, quien va a ir también a la fiesta, y como él tiene auto le hará el favor de recogerlo.* —¿Adam? —¡Elios! —¿Qué tal? ¿Ya estás listo? —¿Qué pasa genio? Estoy trabajando. —¿Fuiste a trabajar? —Ya estoy listo, sí. Y sí, salí a trabajar porque ya sabes que esta noche vamos a la "party"... —Okey, entonces te dejo. Es peligroso hablar y conducir... —Estás en altavoz genio. Pero ¿En cuántas horas paso a tu casa? —Eh... Unas tres, más o menos. —Va. —Entonces nos vemos ahí.
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