• Siempre es muy triste cuando las personas desaparecen
    😭😭😭😭😭 Siempre es muy triste cuando las personas desaparecen 😞😭
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ The inappetence that corrupts your hearts raises its voice and howls not of hunger, but of hatred ❞
    ❝ The inappetence that corrupts your hearts raises its voice and howls not of hunger, but of hatred ❞
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • No te preocupes no iré a verlo .... Además el , es un demonio Pero no nada
    No te preocupes no iré a verlo .... Además el , es un demonio Pero no nada
    0 turnos 0 maullidos
  • Se quedó leyendo libros sobre paternidad y maternidad mientras arrullaba a su pequeño bebé para que durmiera a gusto, tarareando suavemente.

    —Aunque... Con un bebé híbrido de demonio y ángel...

    Suspirando, miraba a su pequeño, acariciando su mejilla.

    —Bueno, Ángel caído y exterminador...
    Se quedó leyendo libros sobre paternidad y maternidad mientras arrullaba a su pequeño bebé para que durmiera a gusto, tarareando suavemente. —Aunque... Con un bebé híbrido de demonio y ángel... Suspirando, miraba a su pequeño, acariciando su mejilla. —Bueno, Ángel caído y exterminador...
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Como le encanta a la gente victimizarse y llorar, lloran mucho, dan asquito deberían dejar de existir, nada mas que decir oh si otra cosa Kim Jiwoo Te amo mi amorcito, te amo mucho
    Como le encanta a la gente victimizarse y llorar, lloran mucho, dan asquito deberían dejar de existir, nada mas que decir oh si otra cosa [blast_blue_hawk_552] Te amo mi amorcito, te amo mucho
    12 turnos 0 maullidos
  • Me encantaría conocer a mi cuñado Kim Jiwoo y a mi futuro cuñado Kim Sun Hoo, dos personas que están haciendo felices a mis hermanos Hansel y Elixen, me agradan por ello
    Me encantaría conocer a mi cuñado [blast_blue_hawk_552] y a mi futuro cuñado [shimmer_yellow_kangaroo_861], dos personas que están haciendo felices a mis hermanos Hansel y Elixen, me agradan por ello
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    35 turnos 0 maullidos
  • El fotógrafo hizo increíble su trabajo una foto hermosa
    El fotógrafo hizo increíble su trabajo una foto hermosa
    Me encocora
    3
    34 turnos 0 maullidos
  • Debo mantenerme oculto por ahora , necesito investigar algunas cosas
    Debo mantenerme oculto por ahora , necesito investigar algunas cosas
    0 turnos 0 maullidos
  • Diario de Vergil /capitulo 1: La dama de rojo
    CAPITULO I: LA DAMA DE ROJO  Fortuna en la antigüedad , una ciudad donde curiosamente adoraban a mi padre , acaso mi padre tenía mucha relevancia aquí ?, no lo sé supuse que tenía que investigar dicha orden , cuál era su fin ,por qué venerar a un demonio ? Eran muchas preguntas ,tal vez ellos sabrian que paso con el , tengo que indagar...
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Había regresado de un exilio autoimpuesto, un viaje silencioso más allá del Velo, donde incluso los sueños no lo encontraban. Y ahora, por fin, volvía a su reino: el Sueño.

    Pero al llegar a su torre de obsidiana, no lo recibió ningún coro de pesadillas ni danzas oníricas. Solo el eco de lo que alguna vez fue un bello lugar.

    —Ha cambiado todo… o quizás soy yo quien ha cambiado —susurró Morfeo para sí mismo con nostalgia.

    Fue entonces cuando escuchó: el batir de unas alas conocidas, ligeras pero firmes. Un crujido de garras sobre piedra y un graznido entre incrédulo y emocionado.

    —¿Jefe…? ¿Eres tú de verdad?

    Morfeo giró con lentitud. Y allí estaba, posado sobre el brazo de un trono sin rey, un cuervo negro de ojos vivaces: Matthew, su mensajero, su espía, su voz cuando él decidía guardar silencio. Pero más que eso… su único amigo verdadero.

    Morfeo no sonrió, pero la típica bruma que lo envolvía pareció suavizarse.

    —Matthew.

    El cuervo se revoloteaba con ligeros saltos, como un niño perdido que al fin encuentra el camino a casa.

    —¡Dioses del Sueño! Pensé que ya no ibas a volver… El reino estaba… roto, jefe. Y yo… Bueno, intenté mantenerlo, pero no soy más que un cuervo, ¿sabes? Incluso Lucienne se fue por un tiempo. Las cosas se deshicieron sin ti.

    Morfeo alzó una mano enguantada y la ofreció. Matthew se posó en ella con el mismo respeto de antaño, aunque esta vez, había algo más: ternura.

    —No eras "solo" un cuervo. Nunca lo fuiste. —La voz de Morfeo fue suave como la bruma de los sueños profundos—. Te confié lo más frágil: mi dominio, mi esperanza… y regresé porque sabía que tú seguirías aquí.

    Matthew ladeó la cabeza, con ese gesto pícaro que lo hacía parecer un viejo bufón disfrazado de ave.

    —Bueno, jefe, no iba a dejar que un montón de pesadillas se hicieran con el lugar. Además… alguien tenía que contarles historias sobre ti.

    Morfeo lo alzó al nivel de su rostro para observarle mejor.

    —¿Historias?

    —Claro. Dije que volverías. Que el Rey del Sueño nunca desaparece para siempre… solo se toma su tiempo. Y mira… aquí estás.

    Un silencio pesado se extendió, no era incómodo. Morfeo, en un gesto casi humano y palabras con sentimiento le dijo:

    —Gracias por esperarme.

    —Siempre, jefe. Siempre. — le contestó su amigo.

    Y así, entre ruinas que pronto volverían a florecer, el Rey del Sueño y su fiel cuervo se reencontraron. Sin promesas, sin lágrimas, sino con ese tipo de entendimiento que solo existe entre los amigos.

    Había regresado de un exilio autoimpuesto, un viaje silencioso más allá del Velo, donde incluso los sueños no lo encontraban. Y ahora, por fin, volvía a su reino: el Sueño. Pero al llegar a su torre de obsidiana, no lo recibió ningún coro de pesadillas ni danzas oníricas. Solo el eco de lo que alguna vez fue un bello lugar. —Ha cambiado todo… o quizás soy yo quien ha cambiado —susurró Morfeo para sí mismo con nostalgia. Fue entonces cuando escuchó: el batir de unas alas conocidas, ligeras pero firmes. Un crujido de garras sobre piedra y un graznido entre incrédulo y emocionado. —¿Jefe…? ¿Eres tú de verdad? Morfeo giró con lentitud. Y allí estaba, posado sobre el brazo de un trono sin rey, un cuervo negro de ojos vivaces: Matthew, su mensajero, su espía, su voz cuando él decidía guardar silencio. Pero más que eso… su único amigo verdadero. Morfeo no sonrió, pero la típica bruma que lo envolvía pareció suavizarse. —Matthew. El cuervo se revoloteaba con ligeros saltos, como un niño perdido que al fin encuentra el camino a casa. —¡Dioses del Sueño! Pensé que ya no ibas a volver… El reino estaba… roto, jefe. Y yo… Bueno, intenté mantenerlo, pero no soy más que un cuervo, ¿sabes? Incluso Lucienne se fue por un tiempo. Las cosas se deshicieron sin ti. Morfeo alzó una mano enguantada y la ofreció. Matthew se posó en ella con el mismo respeto de antaño, aunque esta vez, había algo más: ternura. —No eras "solo" un cuervo. Nunca lo fuiste. —La voz de Morfeo fue suave como la bruma de los sueños profundos—. Te confié lo más frágil: mi dominio, mi esperanza… y regresé porque sabía que tú seguirías aquí. Matthew ladeó la cabeza, con ese gesto pícaro que lo hacía parecer un viejo bufón disfrazado de ave. —Bueno, jefe, no iba a dejar que un montón de pesadillas se hicieran con el lugar. Además… alguien tenía que contarles historias sobre ti. Morfeo lo alzó al nivel de su rostro para observarle mejor. —¿Historias? —Claro. Dije que volverías. Que el Rey del Sueño nunca desaparece para siempre… solo se toma su tiempo. Y mira… aquí estás. Un silencio pesado se extendió, no era incómodo. Morfeo, en un gesto casi humano y palabras con sentimiento le dijo: —Gracias por esperarme. —Siempre, jefe. Siempre. — le contestó su amigo. Y así, entre ruinas que pronto volverían a florecer, el Rey del Sueño y su fiel cuervo se reencontraron. Sin promesas, sin lágrimas, sino con ese tipo de entendimiento que solo existe entre los amigos.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados