• Aún hay algo de belleza en el caos, aún hay motivos para que el orden de las cosas no sea afectado.

    Aún hay esperanza en mi pútrido corazón.
    Aún hay algo de belleza en el caos, aún hay motivos para que el orden de las cosas no sea afectado. Aún hay esperanza en mi pútrido corazón.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • A veces el bosque me llama de aquella manera tan fuerte, sus hojas me envuelven.

    Soy un elfo del bosque, siento su voz gritar en mi interior, siento su fuerza recorrer mis venas.

    No soy solo una princesa, se que algo más vive en mi, algo crece en mi casa día y el bosque lo reclama.
    A veces el bosque me llama de aquella manera tan fuerte, sus hojas me envuelven. Soy un elfo del bosque, siento su voz gritar en mi interior, siento su fuerza recorrer mis venas. No soy solo una princesa, se que algo más vive en mi, algo crece en mi casa día y el bosque lo reclama.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Estoy tan agotada, me están sobreexplotando por todos lados.

    ¿Alguien sabe dar masajes? Necesito una sesión con urgencia. ~
    Estoy tan agotada, me están sobreexplotando por todos lados. ¿Alguien sabe dar masajes? Necesito una sesión con urgencia. ~
    Me gusta
    Me encocora
    2
    7 turnos 0 maullidos
  • Observa su reino con tranquilidad.
    Observa su reino con tranquilidad.
    0 turnos 0 maullidos
  • Yasu AU

    Hago un pequeño parón para encenderme otro purito, aún no he terminado el trabajo que ayer por la noche no me dio tiempo acabar.
    Saco mi teléfono para comprobar que le ha llegado mi mensaje, espero que lo haya leído y [ThxBlackStones95] este de camino al bloquee de apartamentos donde estoy viviendo de alquiler.
    Yasu AU Hago un pequeño parón para encenderme otro purito, aún no he terminado el trabajo que ayer por la noche no me dio tiempo acabar. Saco mi teléfono para comprobar que le ha llegado mi mensaje, espero que lo haya leído y [ThxBlackStones95] este de camino al bloquee de apartamentos donde estoy viviendo de alquiler.
    27 turnos 0 maullidos
  • Una vez al año no hace daño o como es?

    Una vez al año no hace daño o como es?
    0 turnos 0 maullidos
  • Hoy estamos muy serios porqué pasaron cosas malas
    Hoy estamos muy serios porqué pasaron cosas malas
    Me entristece
    1
    94 turnos 0 maullidos
  • —¿Creías que unas flechas eran capaces de lastimarme? Te equivocas...
    —¿Creías que unas flechas eran capaces de lastimarme? Te equivocas...
    Me gusta
    2
    4 turnos 0 maullidos
  • Muy bien día a todos, espero tengan un agradable día lleno de bendiciones.

    Daozhang Xiao Xingchen
    Muy bien día a todos, espero tengan un agradable día lleno de bendiciones. Daozhang Xiao Xingchen
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • El silbido lejano de una bala perdida se apagó entre escombros. Thalya se agazapó tras un muro derrumbado, con el fusil apoyado en las rodillas y los dedos manchados de tierra y sangre ajena. El humo olía a carne, a metal caliente, a algo que ya había olido demasiadas veces como para seguir estremeciéndose.

    Pero no era el olor lo que la tenía en silencio.

    Era la noche. Y lo que la noche le traía.

    Cerró los ojos un instante. Sólo un segundo.

    Y allí estaba otra vez. Él.

    Su padre. Su voz grave. Su silueta de sombra recortada contra el amanecer de aquel campo de entrenamiento improvisado. Ella tendría… ¿siete? ¿Ocho? Apenas alcanzaba a sostener el peso de la pistola entre las manos.

    —“No te estoy enseñando a matar, Thalya.”

    Ella había levantado la mirada, confundida. Sus rodillas raspadas. Sus manos temblando.

    —“Te estoy enseñando a que no te maten.”

    Ese fue el primer día que disparó a algo que se movía. No era un enemigo. Era una liebre. Saltó por el disparo, no por el miedo. Y acertó.

    Thalya volvió al presente cuando oyó el crujido de una bota en la grava. Apretó la mandíbula y desenfundó el arma sin pensarlo. Su cuerpo sabía qué hacer. Su mente… no tanto.

    A veces deseaba que él siguiera vivo para preguntarle por qué les enseñó a sobrevivir, pero no a vivir con lo que vendría después.

    El silencio volvió. Ella también.

    La guerra no le dejaba tiempo para llorar. Pero sí para recordar.
    El silbido lejano de una bala perdida se apagó entre escombros. Thalya se agazapó tras un muro derrumbado, con el fusil apoyado en las rodillas y los dedos manchados de tierra y sangre ajena. El humo olía a carne, a metal caliente, a algo que ya había olido demasiadas veces como para seguir estremeciéndose. Pero no era el olor lo que la tenía en silencio. Era la noche. Y lo que la noche le traía. Cerró los ojos un instante. Sólo un segundo. Y allí estaba otra vez. Él. Su padre. Su voz grave. Su silueta de sombra recortada contra el amanecer de aquel campo de entrenamiento improvisado. Ella tendría… ¿siete? ¿Ocho? Apenas alcanzaba a sostener el peso de la pistola entre las manos. —“No te estoy enseñando a matar, Thalya.” Ella había levantado la mirada, confundida. Sus rodillas raspadas. Sus manos temblando. —“Te estoy enseñando a que no te maten.” Ese fue el primer día que disparó a algo que se movía. No era un enemigo. Era una liebre. Saltó por el disparo, no por el miedo. Y acertó. Thalya volvió al presente cuando oyó el crujido de una bota en la grava. Apretó la mandíbula y desenfundó el arma sin pensarlo. Su cuerpo sabía qué hacer. Su mente… no tanto. A veces deseaba que él siguiera vivo para preguntarle por qué les enseñó a sobrevivir, pero no a vivir con lo que vendría después. El silencio volvió. Ella también. La guerra no le dejaba tiempo para llorar. Pero sí para recordar.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados