• "— Estoy de vuelta pequeños niños~, ¿Quieren ver un truco?"
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  • Usar negro es mi favorito, pero a veces el blanco es clásico y elegante.
    Usar negro es mi favorito, pero a veces el blanco es clásico y elegante.
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  • Hoy es un muy buen día para recordarle a todos que...me chupan un webo (?)
    Hoy es un muy buen día para recordarle a todos que...me chupan un webo (?)
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  • *Aprendiendo a Patinar sobre hielo.*

    𝕹𝖆𝖛𝖎𝖆 "Cuidado amor, tómame de las manos para no resbalar."
    *Aprendiendo a Patinar sobre hielo.* [Navia01] "Cuidado amor, tómame de las manos para no resbalar."
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  • https://pin.it/6yLYpn2hQ

    Solo venia a presumir de ojos
    https://pin.it/6yLYpn2hQ Solo venia a presumir de ojos
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  • · · ─ ·𖥸· ─ · ·
    𝖧𝖺𝗒 𝗆𝗂𝗋𝖺𝖽𝖺𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝖻𝖺𝗌𝗍𝖺𝗇 𝖽𝗈𝗇𝖽𝖾 𝖾𝗅 𝗍𝖺𝖼𝗍𝗈 𝗌𝖾𝗋í𝖺 𝗉𝗋𝗈𝖿𝖺𝗇𝗈.
    · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝖧𝖺𝗒 𝗆𝗂𝗋𝖺𝖽𝖺𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝖻𝖺𝗌𝗍𝖺𝗇 𝖽𝗈𝗇𝖽𝖾 𝖾𝗅 𝗍𝖺𝖼𝗍𝗈 𝗌𝖾𝗋í𝖺 𝗉𝗋𝗈𝖿𝖺𝗇𝗈.
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  • Primeramente aprovecho la oportunidad para darle las gracias a todas las personas que se han tomado el tiempo para agregarme deseando que nuestros caminos se crucen y se desarrolle una amistad genuina.

    Estaré a su disposición si desean hablar con este joven monje, sean bienvenidos..

    Daozhang Xiao Xingchen, discípulo de la maestra Baoshan Sanren.
    Primeramente aprovecho la oportunidad para darle las gracias a todas las personas que se han tomado el tiempo para agregarme deseando que nuestros caminos se crucen y se desarrolle una amistad genuina. Estaré a su disposición si desean hablar con este joven monje, sean bienvenidos.. Daozhang Xiao Xingchen, discípulo de la maestra Baoshan Sanren.
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  • ⠈⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄ ᩭᘏᗢ


    ── " 彼女の扇の背後には永遠が潜んでいる。
    ᵗʳᵃˢ ˢᵘ ᵃᵇᵃⁿᶦᶜᵒ ᵃᶜᵉᶜʰᵃ ˡᵒ ᵉᵗᵉʳⁿᵒ.
    絹と影が彼女の外套、
    ˢᵉᵈᵃ ʸ ˢᵒᵐᵇʳᵃ ˢᵒⁿ ˢᵘ ᵐᵃⁿᵗᵒ,
    彼女の微笑みがあなたを非難する。"
    ˢᵘ ˢᵒⁿʳᶦˢᵃ ᵗᵘ́ ᶜᵒⁿᵈᵉⁿᵃ.



    ⠈⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄⠄⠂⠁⠁⠂⠄ ᩭᘏᗢ ── " 彼女の扇の背後には永遠が潜んでいる。 ᵗʳᵃˢ ˢᵘ ᵃᵇᵃⁿᶦᶜᵒ ᵃᶜᵉᶜʰᵃ ˡᵒ ᵉᵗᵉʳⁿᵒ. 絹と影が彼女の外套、 ˢᵉᵈᵃ ʸ ˢᵒᵐᵇʳᵃ ˢᵒⁿ ˢᵘ ᵐᵃⁿᵗᵒ, 彼女の微笑みがあなたを非難する。" ˢᵘ ˢᵒⁿʳᶦˢᵃ ᵗᵘ́ ᶜᵒⁿᵈᵉⁿᵃ.
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  • Si es que todo el día haciendo ruido, y sin ninguna explicación por supuesto.
    Si es que todo el día haciendo ruido, y sin ninguna explicación por supuesto.
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  • ||•The Devil & The Huntsman ||•
    Categoría Acción
    [Darkus]

    La sombra avanzaba por el callejón con el sigilo de un predador silencioso entre los desgastados ladrillos de los edificios, calculando cuál sería el siguiente movimiento.
    Ni su silueta, ni el chasquido lejano de sus andares alertaron a la joven. Lo que lo hizo, no obstante, fue el hormigueo que reptó por toda su piel desde la columna hasta erizar los vellos de la nuca a medida que tomaba el mismo camino de vuelta de todos los días tras una jornada intensiva entre la comisaría de Carl y las clases de teatro.
    Llevaba tomando ese atajo para evitar la hora punta del metro desde que llegó a la ciudad, y lo cierto es que hasta el momento no había tenido motivos para temer pasar por allí, pero esa noche ni siquiera las luces de los neones de los bares cercanos lograba disipar la sensación lúgubre que manaba de cada rincón del lugar.
    Se detuvo unos segundos a observar. La sombra se deslizaba de un lado a otro entre los soportales, mimetizándose con el eco de los numerosos coches que pasaban por las calles aledañas hasta plantarse a unos pocos pasos de donde se encontraba, entre una puerta de metal y la pared contra la que no le había quedado más remedio que recostarse para ganar algo de tiempo.
    Un siseo. Lo que sea que fuera que estuviera acechando envolvió con dedos alargados como tentáculos todo el alto de la pared hasta rozar una de las pocas farolas que alumbraban la calle, haciendo estallar la bombilla.
    La temperatura había bajado de forma considerable hasta cubrir la escena con un vaho espeso y un hedor que la muchacha conocía bien.- ¿Es eso todo lo que sabes hacer? Creí que tus colegas infernales sabían acojonar....- Susurró a la nada, empezando a tener una ligera idea de a qué se estaba enfrentando. La criatura emitió un sonido a medio camino entre un graznido y un gorgoteo.
    Ya no se trataba de un ser cuyo aullido similar a una risa espeluznante retumbaba en la oscuridad de unos pasadizos que podía recorrer de punta a punta con los ojos cerrados; aquello no se parecía en nada a lo que ya creía conocer.
    Dos farolas más estallaron, dejando el lugar a oscuras, y descubrió con horror que la criatura, en apariencia informe, la miraba, pues un par ojos rojos como brasas eran el único punto de luz junto a una sonrisa retorcida y animal de dientes que parecían mármol.
    No te paralices,no te paralices... Desesperada, intentó invocar el rayo azul, esa parte de su poder mucho más oscura que aún no había logrado descifrar. Calma. Corre...., le decía esa vocecita que desde que dejara atrás el Sunrise Garden trataba de protegerla ,a veces en sueños, a veces en situaciones como aquella.
    Un inmenso pasadizo, un rugido, el aroma a carne quemada.... Nada, sólo obtuvo silencio.
    Venga... Un grito en mitad de la penumbra, un aullido, una risa, garras que repiqueteaban contra un suelo de granito. ¿A quién intentas proteger? Concéntrate...
    La respiración se le acelero, un sudor frío le recorrió la espalda cuando un par de sombras más de tamaño mucho menor se arremolinaban a sus pies, buscando aturdirla, y quizás algo mucho peor. Mierda...
    Fue cuando alzó de nuevo la vista que reparó en que en el callejón ya no estaba infestado con una única sombra, ni dos, ni tres, sino por cientos, y su negrura engullía todo lo que se cruzara en su camino.
    Tomó aire, contuvo el aliento todo lo que pudo y se preparó para lo peor.


    [Darkus] La sombra avanzaba por el callejón con el sigilo de un predador silencioso entre los desgastados ladrillos de los edificios, calculando cuál sería el siguiente movimiento. Ni su silueta, ni el chasquido lejano de sus andares alertaron a la joven. Lo que lo hizo, no obstante, fue el hormigueo que reptó por toda su piel desde la columna hasta erizar los vellos de la nuca a medida que tomaba el mismo camino de vuelta de todos los días tras una jornada intensiva entre la comisaría de Carl y las clases de teatro. Llevaba tomando ese atajo para evitar la hora punta del metro desde que llegó a la ciudad, y lo cierto es que hasta el momento no había tenido motivos para temer pasar por allí, pero esa noche ni siquiera las luces de los neones de los bares cercanos lograba disipar la sensación lúgubre que manaba de cada rincón del lugar. Se detuvo unos segundos a observar. La sombra se deslizaba de un lado a otro entre los soportales, mimetizándose con el eco de los numerosos coches que pasaban por las calles aledañas hasta plantarse a unos pocos pasos de donde se encontraba, entre una puerta de metal y la pared contra la que no le había quedado más remedio que recostarse para ganar algo de tiempo. Un siseo. Lo que sea que fuera que estuviera acechando envolvió con dedos alargados como tentáculos todo el alto de la pared hasta rozar una de las pocas farolas que alumbraban la calle, haciendo estallar la bombilla. La temperatura había bajado de forma considerable hasta cubrir la escena con un vaho espeso y un hedor que la muchacha conocía bien.- ¿Es eso todo lo que sabes hacer? Creí que tus colegas infernales sabían acojonar....- Susurró a la nada, empezando a tener una ligera idea de a qué se estaba enfrentando. La criatura emitió un sonido a medio camino entre un graznido y un gorgoteo. Ya no se trataba de un ser cuyo aullido similar a una risa espeluznante retumbaba en la oscuridad de unos pasadizos que podía recorrer de punta a punta con los ojos cerrados; aquello no se parecía en nada a lo que ya creía conocer. Dos farolas más estallaron, dejando el lugar a oscuras, y descubrió con horror que la criatura, en apariencia informe, la miraba, pues un par ojos rojos como brasas eran el único punto de luz junto a una sonrisa retorcida y animal de dientes que parecían mármol. No te paralices,no te paralices... Desesperada, intentó invocar el rayo azul, esa parte de su poder mucho más oscura que aún no había logrado descifrar. Calma. Corre...., le decía esa vocecita que desde que dejara atrás el Sunrise Garden trataba de protegerla ,a veces en sueños, a veces en situaciones como aquella. Un inmenso pasadizo, un rugido, el aroma a carne quemada.... Nada, sólo obtuvo silencio. Venga... Un grito en mitad de la penumbra, un aullido, una risa, garras que repiqueteaban contra un suelo de granito. ¿A quién intentas proteger? Concéntrate... La respiración se le acelero, un sudor frío le recorrió la espalda cuando un par de sombras más de tamaño mucho menor se arremolinaban a sus pies, buscando aturdirla, y quizás algo mucho peor. Mierda... Fue cuando alzó de nuevo la vista que reparó en que en el callejón ya no estaba infestado con una única sombra, ni dos, ni tres, sino por cientos, y su negrura engullía todo lo que se cruzara en su camino. Tomó aire, contuvo el aliento todo lo que pudo y se preparó para lo peor.
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