—Vale, tía Kat… he traído a este goblin asqueroso para que me enseñes a convertirlo en rana.—
*Lo he arrastrado hasta el viejo claustro de piedra, donde las antorchas arden con fuego ámbar y la luna llena se cuela entre los arcos, iluminando los símbolos rúnicos grabados en el suelo. El aire huele a humo, pergamino antiguo y magia viva.
El goblin forcejea atado, gruñendo entre dientes, justo frente al altar improvisado: grimorios abiertos, frascos burbujeantes y hierbas frescas cortadas sin ningún cuidado.*
—Después le diremos a Lisesharte que en realidad es un príncipe hermoso… pero que solo puede romper el hechizo con un beso de kitsune en los labios.
Te parece?—
*Lo he arrastrado hasta el viejo claustro de piedra, donde las antorchas arden con fuego ámbar y la luna llena se cuela entre los arcos, iluminando los símbolos rúnicos grabados en el suelo. El aire huele a humo, pergamino antiguo y magia viva.
El goblin forcejea atado, gruñendo entre dientes, justo frente al altar improvisado: grimorios abiertos, frascos burbujeantes y hierbas frescas cortadas sin ningún cuidado.*
—Después le diremos a Lisesharte que en realidad es un príncipe hermoso… pero que solo puede romper el hechizo con un beso de kitsune en los labios.
Te parece?—
—Vale, tía Kat… he traído a este goblin asqueroso para que me enseñes a convertirlo en rana.—
*Lo he arrastrado hasta el viejo claustro de piedra, donde las antorchas arden con fuego ámbar y la luna llena se cuela entre los arcos, iluminando los símbolos rúnicos grabados en el suelo. El aire huele a humo, pergamino antiguo y magia viva.
El goblin forcejea atado, gruñendo entre dientes, justo frente al altar improvisado: grimorios abiertos, frascos burbujeantes y hierbas frescas cortadas sin ningún cuidado.*
—Después le diremos a Lisesharte que en realidad es un príncipe hermoso… pero que solo puede romper el hechizo con un beso de kitsune en los labios.
Te parece?—