• —Ahora nunca más volveré a aburrirme cuándo esté sola en casa..
    ¿Me ayudas a elegir nombres para ellos?

    {Se dedica a pasar su tiempo libre con su nuevos gatitos.⁠♡⁠♡}
    —Ahora nunca más volveré a aburrirme cuándo esté sola en casa.. ¿Me ayudas a elegir nombres para ellos? {Se dedica a pasar su tiempo libre con su nuevos gatitos.⁠♡⁠♡}
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  • Muy buenos días a todos los presentes, que tengan una excelente día.
    A mi me espera una limpieza profunda de pétalos..

    Daozhang Xiao Xingchen
    Muy buenos días a todos los presentes, que tengan una excelente día. A mi me espera una limpieza profunda de pétalos.. Daozhang Xiao Xingchen
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  • Hoy pude encargarme de mis hortalizas. Estoy seguro que crecerán muy bien~

    -Continuaba mis labores en la tierra y regando el huerto-
    Hoy pude encargarme de mis hortalizas. Estoy seguro que crecerán muy bien~ -Continuaba mis labores en la tierra y regando el huerto-
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  • — Mientras yo colapso, ella me usa de almohadita. Y no encuentro ningún uso mejor que me puedan dar, francamente. Thalya Valcourt ¿Y si me la robo?
    — Mientras yo colapso, ella me usa de almohadita. Y no encuentro ningún uso mejor que me puedan dar, francamente. [quasar_aqua_scorpion_350] ¿Y si me la robo?
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  • Amigos míos, quiero escribir o hacer algo, ¿Pero que podría ser?...(?)
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  • Odio el periodo, me encuentro tan mal física y emocionalmente que quiero tirarme por la ventana
    Odio el periodo, me encuentro tan mal física y emocionalmente que quiero tirarme por la ventana
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  • La mañana se abría paso. Ángela ya descansaba en casa, aunque su piel aún mostraba el recuerdo de la plata y la herida de bala casi me la había arrebatado. Yo permanecía fuera, incluso despues de toda la noche, en el almacén donde teníamos la oficina central, incapaz de quedarme quieta mientras en mi cabeza seguía repitiéndose su respiración entrecortada y su mirada al borde de desvanecerse.

    La mesa frente a mí estaba cubierta de fotos, nombres, direcciones, informes viejos y nuevos. Algunos papeles tenían manchas de café, otros… de sangre. Movía las piezas como si fuera un tablero de ajedrez, repasando cada conexión, cada aliado, cada sombra que podía haber participado.

    Pasé las yemas de los dedos por una fotografía de un hombre que había aparecido en varios puntos de la investigación. Sabía que era una pieza clave, pero no todavía la pieza.

    Encendí un cigarro, aunque ni siquiera me apetecía fumar; era más el ritual de pensar con algo entre los labios. Mis contactos estaban trabajando, pero yo no esperaba informes perfectos, no con Ángela tan cerca de la muerte hacía apenas unas horas.

    —Si no lo hicieron por dinero, lo hicieron por miedo… —murmuré para mí misma, mirando el mapa en la pared, marcado con hilos rojos que conectaban nombres y lugares.

    A cada pista nueva, mi rabia se templaba y se afilaba. No podía permitirme un arrebato todavía. Primero sabría sus nombres completos, sus rostros, dónde dormían. Luego, cuando estuviera lista, iría por cada uno… y entonces comprenderían que no se toca lo que es mío.
    La mañana se abría paso. Ángela ya descansaba en casa, aunque su piel aún mostraba el recuerdo de la plata y la herida de bala casi me la había arrebatado. Yo permanecía fuera, incluso despues de toda la noche, en el almacén donde teníamos la oficina central, incapaz de quedarme quieta mientras en mi cabeza seguía repitiéndose su respiración entrecortada y su mirada al borde de desvanecerse. La mesa frente a mí estaba cubierta de fotos, nombres, direcciones, informes viejos y nuevos. Algunos papeles tenían manchas de café, otros… de sangre. Movía las piezas como si fuera un tablero de ajedrez, repasando cada conexión, cada aliado, cada sombra que podía haber participado. Pasé las yemas de los dedos por una fotografía de un hombre que había aparecido en varios puntos de la investigación. Sabía que era una pieza clave, pero no todavía la pieza. Encendí un cigarro, aunque ni siquiera me apetecía fumar; era más el ritual de pensar con algo entre los labios. Mis contactos estaban trabajando, pero yo no esperaba informes perfectos, no con Ángela tan cerca de la muerte hacía apenas unas horas. —Si no lo hicieron por dinero, lo hicieron por miedo… —murmuré para mí misma, mirando el mapa en la pared, marcado con hilos rojos que conectaban nombres y lugares. A cada pista nueva, mi rabia se templaba y se afilaba. No podía permitirme un arrebato todavía. Primero sabría sus nombres completos, sus rostros, dónde dormían. Luego, cuando estuviera lista, iría por cada uno… y entonces comprenderían que no se toca lo que es mío.
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  • --------------

    | Pequeño escrito para soltar la mano un poquito, entre tanta vida de adulto extraño a mi emito. (?) ¡Son libres de contestar este rol con sus pjs! ^^ |

    [ Rol abierto ]

    --------------

    — Uff —

    Observó al gato subirse a la silla y posarse sobre el estuche a sus anchas, como si no hubiese una cama en la que perfectamente podía acostarse a unos escasos pasos de donde estaba.

    —¡Shu! ¡Shu! Gato, muévete de ahí. —

    Charlotte intentó espantarlo. El gato respondió encogiendo sus patas delanteras y guardándolas debajo de sí, después entrecerró los ojos.

    —¿Con qué así, eh?—

    Charlotte se levantó y lo cargó en brazos, conectó un USB cargado con música clásica a la laptop que usaba hace unos momentos y lo dejó reproducir.

    En el momento en el que la música empezó a sonar, teniendo al felino en brazos, dio media vuelta y algunos pasos de vals.

    —¿Lo que tú necesitas es un dueto de baile, verdad?

    En una se esas vueltas volteó a ver el reloj de pared. Su siguiente aprendiz ya debería estar acá, ya era tarde para la cita.
    -------------- | Pequeño escrito para soltar la mano un poquito, entre tanta vida de adulto extraño a mi emito. (?) ¡Son libres de contestar este rol con sus pjs! ^^ | [ Rol abierto ] -------------- — Uff — Observó al gato subirse a la silla y posarse sobre el estuche a sus anchas, como si no hubiese una cama en la que perfectamente podía acostarse a unos escasos pasos de donde estaba. —¡Shu! ¡Shu! Gato, muévete de ahí. — Charlotte intentó espantarlo. El gato respondió encogiendo sus patas delanteras y guardándolas debajo de sí, después entrecerró los ojos. —¿Con qué así, eh?— Charlotte se levantó y lo cargó en brazos, conectó un USB cargado con música clásica a la laptop que usaba hace unos momentos y lo dejó reproducir. En el momento en el que la música empezó a sonar, teniendo al felino en brazos, dio media vuelta y algunos pasos de vals. —¿Lo que tú necesitas es un dueto de baile, verdad? En una se esas vueltas volteó a ver el reloj de pared. Su siguiente aprendiz ya debería estar acá, ya era tarde para la cita.
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  • Recibir abrazo de mi general, es maravilloso.
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