• —¿Estás listo para ir a la cama a dormir? Ya es tarde, debemos madrugar.
    —¿Estás listo para ir a la cama a dormir? Ya es tarde, debemos madrugar.
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    7
    1 turno 0 maullidos
  • Solo espero ver pronto a Hugo, deseo hacer muchas cosas con él
    Solo espero ver pronto a Hugo, deseo hacer muchas cosas con él
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ᴛʜᴇ ꜱᴛᴇᴀʟᴛʜʏ ʟɪᴏɴ
    FRANCIS “FRANK” GIDEON LONGBOTTOM   El Guardián Silencioso        ✦ Datos Personales   ➤ Nombre Completo: Francis Gideon Longbottom     ➤ Apodo: Frank — solo usado por quienes confía de verdad. Frankie — usado únicamente por Alice. ➤ Fecha de Nacimiento: 1960    ➤ Escuela: Hogwarts,...
    Me encocora
    1
    0 comentarios 2 compartidos
  • La serenidad prevalece eternamente
    Fandom Los Bridgerton
    Categoría Original
    Kate Bridgerton

    Le entrego al mayordomo mi abrigo y el sombrero antes de seguir adentrándome más en el interior de casa, justo en la entrada se encuentra mi esposa conversando con dos de nuestras doncellas.
    Espero pacientemente a que termine de hablar con las dos jovenes que asienten a sus ordenes antes de volver a retirarse.
    [Katiekinw] Le entrego al mayordomo mi abrigo y el sombrero antes de seguir adentrándome más en el interior de casa, justo en la entrada se encuentra mi esposa conversando con dos de nuestras doncellas. Espero pacientemente a que termine de hablar con las dos jovenes que asienten a sus ordenes antes de volver a retirarse.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    25 turnos 0 maullidos
  • ¡Ayuuuuuuudaaaa!... ¡No puedo detenerme y no quiero caerme!.
    ¡Ayuuuuuuudaaaa!... ¡No puedo detenerme y no quiero caerme!.
    Me encocora
    Me enjaja
    2
    6 turnos 0 maullidos
  • —Así se siente trabajar en viernes por la noche.
    —Así se siente trabajar en viernes por la noche.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • -Unidos por un hilo rojo...por la eternidad ..
    -Unidos por un hilo rojo...por la eternidad ..
    Me gusta
    Me encocora
    2
    4 turnos 0 maullidos
  • Ya casi se huele la navidad.
    Ya casi se huele la navidad.
    0 turnos 0 maullidos
  • Jax Memories,
    21/11/2025.

    >> If I had a Gun… - Noel Gallagher’s

    There’s something heavy about watching a year come to an end… like every day that disappears takes with it a part of me I didn’t know how to hold on to. Sometimes I look back and feel like I lived too fast, left too many words unspoken, too much love unprotected. And that weight… it hits harder when the calendar runs out.

    Closing cycles was never my strength. I always stayed a little longer than I should, always waited for something to change, for someone to return, for the world to give me a break it never planned to give. Some memories don’t burn anymore, but they don’t heal either; they simply exist—shadows that follow me when the road gets quiet.

    And yet… there’s a soft, almost human kind of melancholy in watching a year die. Like life whispering that, despite everything I’ve broken, there’s still a chance to do things differently. Not better… just differently. At my pace, with my scars, with my absences.

    Maybe that’s all I can ask from the road ahead: a little peace in the noise, a moment to breathe without feeling like everything I love is slipping through my fingers. And if that peace never comes, if the road stays rough… at least I’ll know I tried. That even a tired soul can find a small corner of clarity before the next cycle begins.

    Because in the end, that’s what I am: a man still moving forward, even when the past is heavy and the future hurts. A man who looks at the end of the year the way he looks at a sunset—with sadness… but with a quiet hope that maybe, tomorrow, it’ll hurt a little less.
    Jax Memories, 21/11/2025. >> If I had a Gun… - Noel Gallagher’s There’s something heavy about watching a year come to an end… like every day that disappears takes with it a part of me I didn’t know how to hold on to. Sometimes I look back and feel like I lived too fast, left too many words unspoken, too much love unprotected. And that weight… it hits harder when the calendar runs out. Closing cycles was never my strength. I always stayed a little longer than I should, always waited for something to change, for someone to return, for the world to give me a break it never planned to give. Some memories don’t burn anymore, but they don’t heal either; they simply exist—shadows that follow me when the road gets quiet. And yet… there’s a soft, almost human kind of melancholy in watching a year die. Like life whispering that, despite everything I’ve broken, there’s still a chance to do things differently. Not better… just differently. At my pace, with my scars, with my absences. Maybe that’s all I can ask from the road ahead: a little peace in the noise, a moment to breathe without feeling like everything I love is slipping through my fingers. And if that peace never comes, if the road stays rough… at least I’ll know I tried. That even a tired soul can find a small corner of clarity before the next cycle begins. Because in the end, that’s what I am: a man still moving forward, even when the past is heavy and the future hurts. A man who looks at the end of the year the way he looks at a sunset—with sadness… but with a quiet hope that maybe, tomorrow, it’ll hurt a little less.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • “Te encontré” — Rescate de Ellis

    La casa abandonada estaba en silencio.
    Demasiado silencio.

    Reid avanzó primero, casi corriendo, la linterna temblando en su mano por los nervios.
    Morgan gritó algo detrás, un “¡Reid, esperá!” que él ignoró.

    No podía esperar.
    No después de lo que Rachel había dicho.
    No después de sentir que el mundo se le venía abajo solo por imaginar a Ellis lastimada.

    Abrió una puerta, otra, otra.
    Todas vacías.

    Hasta que escuchó un golpe leve.
    Como un suspiro.
    Como alguien tratando de respirar sin hacer ruido.

    —Ellis… —susurró, con la voz ya rota.

    El sonido venía del sótano.

    Reid bajó los escalones tan rápido que casi se cae.
    Y allí, iluminada por un rayo de luz que entraba por una ventana rota, estaba ella:
    atrapada en una silla, manos atadas, la ropa sucia, el cabello pegado a la frente, pero viva.

    Viva.

    —Ellis —fue casi un sollozo.

    Ella levantó la cabeza con esfuerzo, y cuando lo vio, sus labios temblaron en algo que parecía una sonrisa cansada.

    —Spencer —lo dijo suave, como si estuviera soñando.

    Reid soltó la linterna, dejó caer su arma al suelo y cruzó la habitación en dos pasos.
    No lo pensó.
    No lo procesó.
    No calculó probabilidades.

    Simplemente la rodeó con los brazos y la jaló contra su pecho.

    El golpe del abrazo fue fuerte, desesperado.
    Ella exhaló contra su cuello, como si por fin pudiera respirar.

    —¿Estás bien? —preguntó él, pero su voz quebrada decía que necesitaba oírlo más de lo que ella necesitaba decirlo.

    —Estoy estoy bien, Spencer —susurró, apoyando la cabeza en su hombro—. Sabía que vendrías.

    Sus dedos se aferraron a la tela de su chaqueta, como si necesitara asegurarse de que fuera real.

    Reid cerró los ojos.
    Un segundo.
    Solo un segundo.
    Suficiente para dejar salir un mínimo temblor que no dejaría que nadie más viera.

    —No vuelvas a hacerme esto —murmuró él, a medio camino entre un reproche y un alivio absoluto—. No vuelvas a desaparecer así.

    Ella rió, una risa débil, pero viva.

    —No planeaba hacerlo
    Y menos si sé que te pones así.

    Reid exhaló una mezcla de risa y llanto que nunca admitiría.
    Después se separó un poco, lo justo para verla a los ojos.

    —Te tengo —dijo, y esta vez fue promesa, no aviso.

    —Siempre lo supe —respondió Ellis con suavidad—. Tu siempre me encuentras, Spence.

    Morgan y Prentiss llegaron corriendo detrás, pero ninguno tuvo corazón para interrumpirlos.

    Reid estaba arrodillado frente a ella, desatando las cuerdas con manos temblorosas, mientras Ellis apoyaba la frente en la suya, respirando el mismo aire, compartiendo ese segundo que dijo más que cualquier palabra.

    Porque él la encontró.
    Porque ella lo esperó.
    Porque ese abrazo fue un “te necesito” disfrazado de alivio.
    Porque Reid rescato a su hermana elegida.

    Y nadie en ese sótano tuvo dudas:

    Ellis Preece era la persona capaz de romper —y reconstruir— el corazón de Spencer Reid.
    “Te encontré” — Rescate de Ellis La casa abandonada estaba en silencio. Demasiado silencio. Reid avanzó primero, casi corriendo, la linterna temblando en su mano por los nervios. Morgan gritó algo detrás, un “¡Reid, esperá!” que él ignoró. No podía esperar. No después de lo que Rachel había dicho. No después de sentir que el mundo se le venía abajo solo por imaginar a Ellis lastimada. Abrió una puerta, otra, otra. Todas vacías. Hasta que escuchó un golpe leve. Como un suspiro. Como alguien tratando de respirar sin hacer ruido. —Ellis… —susurró, con la voz ya rota. El sonido venía del sótano. Reid bajó los escalones tan rápido que casi se cae. Y allí, iluminada por un rayo de luz que entraba por una ventana rota, estaba ella: atrapada en una silla, manos atadas, la ropa sucia, el cabello pegado a la frente, pero viva. Viva. —Ellis —fue casi un sollozo. Ella levantó la cabeza con esfuerzo, y cuando lo vio, sus labios temblaron en algo que parecía una sonrisa cansada. —Spencer —lo dijo suave, como si estuviera soñando. Reid soltó la linterna, dejó caer su arma al suelo y cruzó la habitación en dos pasos. No lo pensó. No lo procesó. No calculó probabilidades. Simplemente la rodeó con los brazos y la jaló contra su pecho. El golpe del abrazo fue fuerte, desesperado. Ella exhaló contra su cuello, como si por fin pudiera respirar. —¿Estás bien? —preguntó él, pero su voz quebrada decía que necesitaba oírlo más de lo que ella necesitaba decirlo. —Estoy estoy bien, Spencer —susurró, apoyando la cabeza en su hombro—. Sabía que vendrías. Sus dedos se aferraron a la tela de su chaqueta, como si necesitara asegurarse de que fuera real. Reid cerró los ojos. Un segundo. Solo un segundo. Suficiente para dejar salir un mínimo temblor que no dejaría que nadie más viera. —No vuelvas a hacerme esto —murmuró él, a medio camino entre un reproche y un alivio absoluto—. No vuelvas a desaparecer así. Ella rió, una risa débil, pero viva. —No planeaba hacerlo Y menos si sé que te pones así. Reid exhaló una mezcla de risa y llanto que nunca admitiría. Después se separó un poco, lo justo para verla a los ojos. —Te tengo —dijo, y esta vez fue promesa, no aviso. —Siempre lo supe —respondió Ellis con suavidad—. Tu siempre me encuentras, Spence. Morgan y Prentiss llegaron corriendo detrás, pero ninguno tuvo corazón para interrumpirlos. Reid estaba arrodillado frente a ella, desatando las cuerdas con manos temblorosas, mientras Ellis apoyaba la frente en la suya, respirando el mismo aire, compartiendo ese segundo que dijo más que cualquier palabra. Porque él la encontró. Porque ella lo esperó. Porque ese abrazo fue un “te necesito” disfrazado de alivio. Porque Reid rescato a su hermana elegida. Y nadie en ese sótano tuvo dudas: Ellis Preece era la persona capaz de romper —y reconstruir— el corazón de Spencer Reid.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados