Dante estaba al teléfono con una preocupación importante que se dibujaba en su cara.
—Eh, chaval, déjate de hacerte el héroe, ahora mismo voy par-
Y la llamada se colgó dejando al hombre de níveos cabellos mirando a la nada, y apretando la mandíbula con fuerza.
Iba a tener que coger la maldita moto, ir de maldito viaje hasta Fortuna, y sacarle las malditas castañas del fuego al maldito crío.
— ¡MALDITO CRIO!
Soltó mirando al techo de su despacho, estaba preocupado por su sobrino Nero, y también por su acompañante Nico, aquella llamada se había colgado justo cuando le estaba contando algo demasiado importante.
Dante se puso en pie ya dispuesto a salir del despacho cuando sonó de nuevo aquel arcaico teléfono.
— ¡CHAVAL! OYE NI SE TE OCURR- Oh... Disculpe, Devil May Cry ¿En qué podemos ayudarle?
No, la llamada no había sido de su sobrino si no de alguien que necesitaba los servicios de Dante, y casi con la misma urgencia que Nero necesitaba a su tío cerca.
Dante estaba al teléfono con una preocupación importante que se dibujaba en su cara.
—Eh, chaval, déjate de hacerte el héroe, ahora mismo voy par-
Y la llamada se colgó dejando al hombre de níveos cabellos mirando a la nada, y apretando la mandíbula con fuerza.
Iba a tener que coger la maldita moto, ir de maldito viaje hasta Fortuna, y sacarle las malditas castañas del fuego al maldito crío.
— ¡MALDITO CRIO!
Soltó mirando al techo de su despacho, estaba preocupado por su sobrino Nero, y también por su acompañante Nico, aquella llamada se había colgado justo cuando le estaba contando algo demasiado importante.
Dante se puso en pie ya dispuesto a salir del despacho cuando sonó de nuevo aquel arcaico teléfono.
— ¡CHAVAL! OYE NI SE TE OCURR- Oh... Disculpe, Devil May Cry ¿En qué podemos ayudarle?
No, la llamada no había sido de su sobrino si no de alguien que necesitaba los servicios de Dante, y casi con la misma urgencia que Nero necesitaba a su tío cerca.