― Todo estuvo fantástico y delicioso, en verdad. Creo incluso que debo agradecer por la fina mano que llevó acabo semejante bufet gastronómico. Y excúsame si te subestimé... ¿Quién diría que tendrías habilidades tan diversas y bien entrenadas? ―vociferó el pelinegro mientras se acomodaba el cabello que le estorbaba a la altura de su frente. Fue allí cuando su silueta se tornó más cruda y real, tan frívola como el negro azabache que inundaba la noche, y con una mirada seria, casi política, retó a su servidor en la siguiente oración, una punzada directa que se clavaría en la escena para marcar el antes y después de la conversación―. Sin embargo, nadie me conoce lo suficiente como para invitarme a su hogar sin propósito alguno. Poder, riqueza, juventud... ¿Vas a compartirme qué es lo que deseas realmente o continuarás con esa falsa interpretación de un vulgar inocente?
― Todo estuvo fantástico y delicioso, en verdad. Creo incluso que debo agradecer por la fina mano que llevó acabo semejante bufet gastronómico. Y excúsame si te subestimé... ¿Quién diría que tendrías habilidades tan diversas y bien entrenadas? ―vociferó el pelinegro mientras se acomodaba el cabello que le estorbaba a la altura de su frente. Fue allí cuando su silueta se tornó más cruda y real, tan frívola como el negro azabache que inundaba la noche, y con una mirada seria, casi política, retó a su servidor en la siguiente oración, una punzada directa que se clavaría en la escena para marcar el antes y después de la conversación―. Sin embargo, nadie me conoce lo suficiente como para invitarme a su hogar sin propósito alguno. Poder, riqueza, juventud... ¿Vas a compartirme qué es lo que deseas realmente o continuarás con esa falsa interpretación de un vulgar inocente?