── . ✦ La pregunta es: ¿Se necesita más valor para irse, para quedarse o para volver? En mi caso, importa tanto como un pepino en conserva. Me gustaría ser más racional para, al menos, poder fingir que hay alguna decisión premeditada en lo que hago, pero la verdad es que soy antojo puro y duro. Más duro que puro ✦ . ──
── . ✦ La pregunta es: ¿Se necesita más valor para irse, para quedarse o para volver? En mi caso, importa tanto como un pepino en conserva. Me gustaría ser más racional para, al menos, poder fingir que hay alguna decisión premeditada en lo que hago, pero la verdad es que soy antojo puro y duro. Más duro que puro ✦ . ──
La lluvia caía con una constancia incómoda, fina pero suficiente para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
La lluvia caía con una constancia incómoda, fina pero suficiente para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
— Hay dos cosas que me parecen especialmente fascinantes sobre los humanos:
1) Su infinita creatividad y empeño en crear juguetes para matarse entre ellos.
2) Ese hilarante ritual de desnudez semanal.
Así que aquí está mi pequeño homenaje a estas dos cosas. —
— Hay dos cosas que me parecen especialmente fascinantes sobre los humanos:
1) Su infinita creatividad y empeño en crear juguetes para matarse entre ellos.
2) Ese hilarante ritual de desnudez semanal.
Así que aquí está mi pequeño homenaje a estas dos cosas. —
-aquella noche permanecía en completo silencio dentro del gimnasio vacío, únicamente iluminado por las luces anaranjadas que parpadeaban sobre el ring… mis manos temblaban ligeramente mientras observaba una vieja fotografía desde la pantalla del celular, donde ambos aparecíamos sonriendo después del entrenamiento-
-mi respiración se volvió pesada al recordar todo lo ocurrido aquel día… cerré los ojos con fuerza mientras una amarga culpa se clavaba lentamente en mi pecho-
—Me arrepiento de haberte entrenado y puesto en peligro ese día tan horrible… la culpa y el resentimiento me hacen daño día a día… simplemente hice lo necesario para vengarme de la persona que te alejó de mí… pero no todo es bueno…(?)
-apreté el teléfono con fuerza entre mis dedos mientras una lágrima descendía lentamente por mi mejilla, cayendo sobre la pantalla antes de soltar una pequeña risa vacía y rota-
—Nunca más cometeré el mismo error que cometí aquel fatídico día… aunque tenga que cargar con este peso por el resto de mi vida(?}
-aquella noche permanecía en completo silencio dentro del gimnasio vacío, únicamente iluminado por las luces anaranjadas que parpadeaban sobre el ring… mis manos temblaban ligeramente mientras observaba una vieja fotografía desde la pantalla del celular, donde ambos aparecíamos sonriendo después del entrenamiento-
-mi respiración se volvió pesada al recordar todo lo ocurrido aquel día… cerré los ojos con fuerza mientras una amarga culpa se clavaba lentamente en mi pecho-
—Me arrepiento de haberte entrenado y puesto en peligro ese día tan horrible… la culpa y el resentimiento me hacen daño día a día… simplemente hice lo necesario para vengarme de la persona que te alejó de mí… pero no todo es bueno…(?)
-apreté el teléfono con fuerza entre mis dedos mientras una lágrima descendía lentamente por mi mejilla, cayendo sobre la pantalla antes de soltar una pequeña risa vacía y rota-
—Nunca más cometeré el mismo error que cometí aquel fatídico día… aunque tenga que cargar con este peso por el resto de mi vida(?}