• -okey drifblim... estoy listo a girar!- su pokemon lo enrredo en sus brazos y lo giro como trompo haciendo a su entrenador dar vueltas y vueltas hasta parar quedando mareado -oey ara jolo ebo iegar a la inta oja- se tambaleaba aun pero trato de mantener el elequilibrio al caminar, sin embargo estaba caminando en direccion contraria
    -okey drifblim... estoy listo a girar!- su pokemon lo enrredo en sus brazos y lo giro como trompo haciendo a su entrenador dar vueltas y vueltas hasta parar quedando mareado -oey ara jolo ebo iegar a la inta oja- se tambaleaba aun pero trato de mantener el elequilibrio al caminar, sin embargo estaba caminando en direccion contraria
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  • Otonose Kanade The Joy Unbound
    Nombre: Kanade Apellido: Otonose Edad: 21 (Aparente)  Estatura: 1.53m.  Raza: Joy Embodiment Ocupación: Cantante. Autoproclamada Idol. Extender alegria adonde vaya    Kanade era una joven promedio, con la aspiracion de ser una cantante pero demasiado timida para buscar hacer realidad su sueño. Todo cambio para ella el dia que visito una tienda de...
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  • Aurora avanzaba con paso firme, por unas calles poco transitadas pero ya conocidas por la pelinegra. Sin embargo, la tranquilidad fue interrumpida de golpe: seis hombres aparecieron de la nada, sus ojos cargados de una intención oscura e inexplicable.

    Sin tiempo para reaccionar, Aurora intentó defenderse con toda su fuerza, esquivando golpes y respondiendo con rapidez, pero el número en su contra era abrumador. Uno a uno, la rodearon y sin piedad comenzaron a atacarla con ferocidad; Ella resistía, cada movimiento cálido de voluntad, pero pronto la fatiga empezó a ganarle terreno.


    El amargo filo de la navaja cortó el aire, y con seis puñaladas consecutivas, desgarraron su cuerpo, una de aquellas puñaladas alcanzó un corte profundo y terrible, rozando su corazón.


    El daño no solo le provocó un dolor insoportable, sino que también ralentizó su proceso de curación, poniendo en grave peligro su vida. Alguien cercano, horrorizado ante la escena, llamó de inmediato al hospital y a la policía, mientras Aurora luchaba por mantenerse consciente, sus manos temblorosas buscando fuerza en un cuerpo herido, atrapada entre el dolor y la esperanza de sobrevivir.
    Aurora avanzaba con paso firme, por unas calles poco transitadas pero ya conocidas por la pelinegra. Sin embargo, la tranquilidad fue interrumpida de golpe: seis hombres aparecieron de la nada, sus ojos cargados de una intención oscura e inexplicable. Sin tiempo para reaccionar, Aurora intentó defenderse con toda su fuerza, esquivando golpes y respondiendo con rapidez, pero el número en su contra era abrumador. Uno a uno, la rodearon y sin piedad comenzaron a atacarla con ferocidad; Ella resistía, cada movimiento cálido de voluntad, pero pronto la fatiga empezó a ganarle terreno. El amargo filo de la navaja cortó el aire, y con seis puñaladas consecutivas, desgarraron su cuerpo, una de aquellas puñaladas alcanzó un corte profundo y terrible, rozando su corazón. El daño no solo le provocó un dolor insoportable, sino que también ralentizó su proceso de curación, poniendo en grave peligro su vida. Alguien cercano, horrorizado ante la escena, llamó de inmediato al hospital y a la policía, mientras Aurora luchaba por mantenerse consciente, sus manos temblorosas buscando fuerza en un cuerpo herido, atrapada entre el dolor y la esperanza de sobrevivir.
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  • 》Las dos llegarian a la cafeteria donde esta entraría primero《

    —Entonces... cuál era su pregunta?

    》Diria un poco desinteresada pero le agradaba que hablaran de ella《

    —Deja que faust pida algo

    Shiori Novella
    》Las dos llegarian a la cafeteria donde esta entraría primero《 —Entonces... cuál era su pregunta? 》Diria un poco desinteresada pero le agradaba que hablaran de ella《 —Deja que faust pida algo [specter_copper_horse_768]
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  • El salón helado, adornado con filigranas plateadas y pétalos suspendidos en el aire, se ilumina apenas cuando Sting levanta la mirada. Sus ojos azul cielo se abren más, brillando con un destello que no había mostrado en mucho tiempo

    —P… papá… ¿papá Rex…?

    Da un paso hacia adelante, y luego otro más rápido, como si temiera que la imagen frente a él fuera un sueño que podía desvanecerse si no se acercaba lo suficiente.

    —¡Papá! ¡De verdad eres tú!

    Corre los últimos metros sin contenerse, olvidando por completo la compostura noble que siempre intenta mantener. Sus manos se aferran a la manga de Rex, como si necesitara confirmarlo por contacto.

    —Te extrañé muchísimo… pensé que tardarías más en volver…

    Alza los ojos, llenos de emoción pura y transparente, tan distinta al aura solemne del salón

    —¿Te quedarás un rato conmigo… verdad?

    Su voz es suave, temblorosa, pero cargada de esperanza
    El salón helado, adornado con filigranas plateadas y pétalos suspendidos en el aire, se ilumina apenas cuando Sting levanta la mirada. Sus ojos azul cielo se abren más, brillando con un destello que no había mostrado en mucho tiempo —P… papá… ¿papá Rex…? Da un paso hacia adelante, y luego otro más rápido, como si temiera que la imagen frente a él fuera un sueño que podía desvanecerse si no se acercaba lo suficiente. —¡Papá! ¡De verdad eres tú! Corre los últimos metros sin contenerse, olvidando por completo la compostura noble que siempre intenta mantener. Sus manos se aferran a la manga de Rex, como si necesitara confirmarlo por contacto. —Te extrañé muchísimo… pensé que tardarías más en volver… Alza los ojos, llenos de emoción pura y transparente, tan distinta al aura solemne del salón —¿Te quedarás un rato conmigo… verdad? Su voz es suave, temblorosa, pero cargada de esperanza
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  • Juro que me esfuerzo por pasar de largo, pero a veces es difícil...

    *Clive va cabalgando en su caballo negro, adentrándose en un campo desconocido para él.*

    -Suprimir el impulso de morder me es difícil, pero...

    *Nota una especie de meseta en la lejanía, lo que llama su atención.*

    -Ese lugar no me parece...

    *Se siente curioso, porque recuerda a una mujer que tenía un árbol de mandarinas, la cual existió en un lugar similar. Entonces se encamina ahí.*

    -Al menos esto me ayudará a pasar de largo...
    Juro que me esfuerzo por pasar de largo, pero a veces es difícil... *Clive va cabalgando en su caballo negro, adentrándose en un campo desconocido para él.* -Suprimir el impulso de morder me es difícil, pero... *Nota una especie de meseta en la lejanía, lo que llama su atención.* -Ese lugar no me parece... *Se siente curioso, porque recuerda a una mujer que tenía un árbol de mandarinas, la cual existió en un lugar similar. Entonces se encamina ahí.* -Al menos esto me ayudará a pasar de largo...
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  • Aquí tengo otro espero y les guste jxjxjxjx. #Seductivesunday
    Aquí tengo otro espero y les guste jxjxjxjx. #Seductivesunday
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  • #Seductivesunday
    Bueno ya va siendo tiempo que no participaba en estos días jxjxjxjx
    #Seductivesunday Bueno ya va siendo tiempo que no participaba en estos días jxjxjxjx
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  • •Rol:libre•

    Ella yacía frente a la chimenea del salón privado del "Kiss Paradise", el club clandestino más exclusivo y temido de la ciudad.
    La luz del fuego delineaba cada curva de su figura, envuelta en un vestido blanco demasiado delicado para un lugar donde la traición era la moneda de cambio. Su presencia no pasaba desapercibida: era hermosa, sí, pero también inquietante. En ese club, la belleza nunca venía sin un precio.

    Cuando él cruzó la puerta, se detuvo por un instante. No era fácil sorprenderlo —no en un ambiente donde había visto de todo—, pero ella tenía una forma de dominar la habitación sin siquiera moverse. Nadie sabía quién era realmente. Su nombre cambiaba según a quién se lo dijera, y aun así, todos coincidían en una cosa: había que tenerle miedo.

    Ella alzó la mirada hacia él, como si supiera exactamente en qué segundo aparecería.
    No sonrió. No hizo falta.

    —Llegas tarde —dijo con una voz suave, aunque cargada de un peso que solo tienen los secretos.

    Él se tensó. Su nombre, en ese lugar, debía ser un fantasma, pero ella lo pronunció como si lo hubiera guardado muy cerca del corazón… o muy cerca del arma adecuada.

    Ella se incorporó lentamente, dejando que el vestido blanco cayese a su alrededor como una lágrima de seda.
    —Tenemos un trato pendiente —continuó, con esa calma peligrosa que solo tienen quienes conocen el valor exacto de la información—. Y en este club… la casa nunca pierde.

    Él entendió entonces que no era solo una mujer misteriosa recostada frente al fuego. Era una encrucijada. Una puerta. Una promesa de salvación… o una sentencia disfrazada de deseo.

    Y mientras la veía acercarse, él comprendió algo con absoluta claridad: ya había apostado por ella. Y en el "Kiss Paradis", las apuestas siempre tienen un precio.
    •Rol:libre• Ella yacía frente a la chimenea del salón privado del "Kiss Paradise", el club clandestino más exclusivo y temido de la ciudad. La luz del fuego delineaba cada curva de su figura, envuelta en un vestido blanco demasiado delicado para un lugar donde la traición era la moneda de cambio. Su presencia no pasaba desapercibida: era hermosa, sí, pero también inquietante. En ese club, la belleza nunca venía sin un precio. Cuando él cruzó la puerta, se detuvo por un instante. No era fácil sorprenderlo —no en un ambiente donde había visto de todo—, pero ella tenía una forma de dominar la habitación sin siquiera moverse. Nadie sabía quién era realmente. Su nombre cambiaba según a quién se lo dijera, y aun así, todos coincidían en una cosa: había que tenerle miedo. Ella alzó la mirada hacia él, como si supiera exactamente en qué segundo aparecería. No sonrió. No hizo falta. —Llegas tarde —dijo con una voz suave, aunque cargada de un peso que solo tienen los secretos. Él se tensó. Su nombre, en ese lugar, debía ser un fantasma, pero ella lo pronunció como si lo hubiera guardado muy cerca del corazón… o muy cerca del arma adecuada. Ella se incorporó lentamente, dejando que el vestido blanco cayese a su alrededor como una lágrima de seda. —Tenemos un trato pendiente —continuó, con esa calma peligrosa que solo tienen quienes conocen el valor exacto de la información—. Y en este club… la casa nunca pierde. Él entendió entonces que no era solo una mujer misteriosa recostada frente al fuego. Era una encrucijada. Una puerta. Una promesa de salvación… o una sentencia disfrazada de deseo. Y mientras la veía acercarse, él comprendió algo con absoluta claridad: ya había apostado por ella. Y en el "Kiss Paradis", las apuestas siempre tienen un precio.
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  • Mi meta antes del 24...

    Quizás... hacer gatitos...
    Mi meta antes del 24... Quizás... hacer gatitos...
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