• Buenos días
    Todos ustedes, les deseó amigos .
    Buenos días Todos ustedes, les deseó amigos .
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    Angelina Granger


    Mientras me dirigía de vuelta a casa antes me desvíe estacionando mi vieja camioneta en el centro de la cuidad, debí decirla a Angie que en vez de pedir comida para llevar, hubiéramos comido en el restaurante.
    Es por eso que decidí cambiar el rumbo y he acabado en una de las dos floristerías que hay más cercanas.
    [blast_cx] Mientras me dirigía de vuelta a casa antes me desvíe estacionando mi vieja camioneta en el centro de la cuidad, debí decirla a Angie que en vez de pedir comida para llevar, hubiéramos comido en el restaurante. Es por eso que decidí cambiar el rumbo y he acabado en una de las dos floristerías que hay más cercanas.
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  • Salem: Se supone que es mes de la muerte y no has recibido nada Angie

    Te sirve un dolor de cabeza y ansiedad?

    - Salem se rie mientras se come unas galletas, se fue a la playa con la rubia plateada -

    Salem: no te gusta el sol y viniste a la playa..

    Necesito relajarme o quedaré calva ...

    Salem: ve el lado positivo, no tendrás que preocuparte por tu peinado ,con las pelucas usarás color y peinados diferentes..

    - suspiro y se fue a jugar con la pelota de playa-

    Salem: si le das a los mocosos de la esquina te haré una pizza napolitana cuando lleguemos...

    Trato ...
    Salem: Se supone que es mes de la muerte y no has recibido nada Angie Te sirve un dolor de cabeza y ansiedad? - Salem se rie mientras se come unas galletas, se fue a la playa con la rubia plateada - Salem: no te gusta el sol y viniste a la playa.. Necesito relajarme o quedaré calva ... Salem: ve el lado positivo, no tendrás que preocuparte por tu peinado ,con las pelucas usarás color y peinados diferentes.. - suspiro y se fue a jugar con la pelota de playa- Salem: si le das a los mocosos de la esquina te haré una pizza napolitana cuando lleguemos... Trato ...
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  • Sono già stato distrutto due volte, non lasciare che arrivi la terza volta, penso che l'amore non sia per me.
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  • Y este es el mío amo mi reloj un regalo de papá hace años ya que el amaba esta marca de relojes por eso me puso así xD
    Y este es el mío amo mi reloj un regalo de papá hace años ya que el amaba esta marca de relojes por eso me puso así xD
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  • *Regresando de su viaje a Japón traía con el tres relojes de regalo para cada uno de sus seres queridos* hola les traje un presente de Japón el rosado es de Eliana xD Eliana Nura Reis Sain Nura Nanao Sain Nura Reis
    Espero les guste es con mucho cariño espero noten el detalle jajajaja
    *Regresando de su viaje a Japón traía con el tres relojes de regalo para cada uno de sus seres queridos* hola les traje un presente de Japón el rosado es de Eliana xD [spirit_garnet_crow_806] [spirit_lime_lizard_663] [mirage_garnet_kangaroo_141] Espero les guste es con mucho cariño espero noten el detalle jajajaja
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  • Ya se acerca Halloween~
    Es el único día de del año que puedo mostrar mis cuernos en el mundo humano. Este es mi disfraz de dragón, aunque trate de hacerlo mejor.. pero no tenía tantos materiales para las alas..

    ¿Te gusta como me quedo? Podría quizás hacer algunos disfraces para la gente.. quien sabe, no soy muy buena disfrazandome a mi misma

    - rio nerviosamente pero ya esperaba que ya sea el día de Halloween para ayudar a los más peques a pedir dulces -
    Ya se acerca Halloween~ Es el único día de del año que puedo mostrar mis cuernos en el mundo humano. Este es mi disfraz de dragón, aunque trate de hacerlo mejor.. pero no tenía tantos materiales para las alas.. ¿Te gusta como me quedo? Podría quizás hacer algunos disfraces para la gente.. quien sabe, no soy muy buena disfrazandome a mi misma - rio nerviosamente pero ya esperaba que ya sea el día de Halloween para ayudar a los más peques a pedir dulces -
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  • La mañana comenzó bastante interesante, dormido su mujer decidió despertarle en todos los sentidos, comenzó con unos besitos por aquí y por allá terminando con una felación bastante excitante que lo despertó.

    Jugaron, se dieron amor y tras la ducha le apetecía chinchar a su esposa.
    Ella estaba frente al espejo, absorta, concentrada en cada trazo como si de ello dependiera el destino del día.
    Él, recostado cerca, la observaba con la fascinación distraída de quien ama, pero no entiende del todo el ritual que presencia. — Ese de tener que maquillarse, si ya la veía hermosa.—

    Entonces, en un impulso tan inocente como imprudente, acercó la mano y hundió el dedo en el colorete.
    La polvareda rosada se le quedó pegada al dedo como una prueba del crimen.
    La miró, desconcertado.

    —Bien, ¿y ahora qué hago con esto? —preguntó, sincero, sin saber si aquella sustancia mágica se aplicaba en los ojos, las mejillas o los labios.

    Ella levantó una ceja con una mezcla de asombro y resignación.
    —Eso se usa con una brocha.

    Él se encogió de hombros, riendo.
    —¿Con brocha y todo? Ni que fueras a pintar la fachada de la tienda…

    Y sin pensarlo más, le pasó el dedo por la mejilla.
    Una mancha rosa apareció como una pequeña ofensa.
    Después vino otra. Y otra.
    —Ups… tienes una mancha aquí —dijo, mientras esparcía tres más, dibujando líneas traviesas sobre su rostro—. Pareces una india.

    La risa le brotó antes de darse cuenta de que había firmado su sentencia.
    Ella lo miró con una furia contenida que ni el amor podía disimular. Ella no se reía.

    Respiró hondo.
    —Por tu culpa voy a tardar treinta minutos más —declaró con voz tensa, y tras una breve pausa, añadió con firmeza—: Y dos días sin sexo.

    Él se giró desde la habitación, con la toalla en la cintura y una sonrisa tan insolente como peligrosa.
    —¡Que no te hace faaalta! —gritó con voz burlona, secándose el pelo como si acabara de ganar una discusión.

    Desnudo, colgó la toalla y se acercó con paso confiado.
    —Sabes que tú también te castigas, ¿no? —le dijo mientras se señalaba el cuerpo, con descaro—. Todo esto no se va a quedar sin coger dos días.

    Le guiñó el ojo y se fue a ponerse los bóxers, ajeno al incendio que acababa de provocar.

    Ella, aún frente al espejo, apretó los labios. Lo miró de arriba abajo y, con voz helada, replicó:
    —Espero que no estés insinuando nada raro, Volkøv.

    Lo decía medio en serio, medio celosa.
    Él solo sonrió.
    —Ah… puedes interpretarlo como gustes.

    Fue suficiente, Isla respiró profundamente, volvió a su maquillaje —esta vez con furia artística— y terminó su obra maestra.
    Cuando él volvió a aparecer, la amenazó con gesto severo:
    —Te doy cinco minutos más. Si no, tiro todo ese maquillaje.

    —Sería lo último que harías —respondió ella sin mirarlo, con un tono tan sereno que resultaba más peligroso que un grito.

    Guardó cada frasco, cada brocha, con un control que solo daban los nervios templados por el orgullo.
    Después, tomó su bolso, se levantó y anunció con sequedaa.
    —Ya acabé.

    Él la siguió, incapaz de resistirse a la provocación.
    —Oh, qué rápida eres cuando quieres.

    Ella rodó los ojos, salió sin esperarlo, y se metió en el coche sin decir palabra.
    Él llegó detrás, aún riendo, como si no hubiera entendido que la guerrs había comenzado oficialmente.

    En el interior del vehículo reinaba un silencio espeso.
    Ella, con los brazos cruzados, miraba al frente.
    Él, al volante, aún sonreía, satisfecho con su travesura.

    Pero su esposa decidió torturarle al volante. Mientras conducía le desabrochó los pantalones buscándole y le encontró, le hizo una rica felación y no puede estar más enamorado de ella, se reconciliaron follando como animales en el auto.

    Isla Rowan
    La mañana comenzó bastante interesante, dormido su mujer decidió despertarle en todos los sentidos, comenzó con unos besitos por aquí y por allá terminando con una felación bastante excitante que lo despertó. Jugaron, se dieron amor y tras la ducha le apetecía chinchar a su esposa. Ella estaba frente al espejo, absorta, concentrada en cada trazo como si de ello dependiera el destino del día. Él, recostado cerca, la observaba con la fascinación distraída de quien ama, pero no entiende del todo el ritual que presencia. — Ese de tener que maquillarse, si ya la veía hermosa.— Entonces, en un impulso tan inocente como imprudente, acercó la mano y hundió el dedo en el colorete. La polvareda rosada se le quedó pegada al dedo como una prueba del crimen. La miró, desconcertado. —Bien, ¿y ahora qué hago con esto? —preguntó, sincero, sin saber si aquella sustancia mágica se aplicaba en los ojos, las mejillas o los labios. Ella levantó una ceja con una mezcla de asombro y resignación. —Eso se usa con una brocha. Él se encogió de hombros, riendo. —¿Con brocha y todo? Ni que fueras a pintar la fachada de la tienda… Y sin pensarlo más, le pasó el dedo por la mejilla. Una mancha rosa apareció como una pequeña ofensa. Después vino otra. Y otra. —Ups… tienes una mancha aquí —dijo, mientras esparcía tres más, dibujando líneas traviesas sobre su rostro—. Pareces una india. La risa le brotó antes de darse cuenta de que había firmado su sentencia. Ella lo miró con una furia contenida que ni el amor podía disimular. Ella no se reía. Respiró hondo. —Por tu culpa voy a tardar treinta minutos más —declaró con voz tensa, y tras una breve pausa, añadió con firmeza—: Y dos días sin sexo. Él se giró desde la habitación, con la toalla en la cintura y una sonrisa tan insolente como peligrosa. —¡Que no te hace faaalta! —gritó con voz burlona, secándose el pelo como si acabara de ganar una discusión. Desnudo, colgó la toalla y se acercó con paso confiado. —Sabes que tú también te castigas, ¿no? —le dijo mientras se señalaba el cuerpo, con descaro—. Todo esto no se va a quedar sin coger dos días. Le guiñó el ojo y se fue a ponerse los bóxers, ajeno al incendio que acababa de provocar. Ella, aún frente al espejo, apretó los labios. Lo miró de arriba abajo y, con voz helada, replicó: —Espero que no estés insinuando nada raro, Volkøv. Lo decía medio en serio, medio celosa. Él solo sonrió. —Ah… puedes interpretarlo como gustes. Fue suficiente, Isla respiró profundamente, volvió a su maquillaje —esta vez con furia artística— y terminó su obra maestra. Cuando él volvió a aparecer, la amenazó con gesto severo: —Te doy cinco minutos más. Si no, tiro todo ese maquillaje. —Sería lo último que harías —respondió ella sin mirarlo, con un tono tan sereno que resultaba más peligroso que un grito. Guardó cada frasco, cada brocha, con un control que solo daban los nervios templados por el orgullo. Después, tomó su bolso, se levantó y anunció con sequedaa. —Ya acabé. Él la siguió, incapaz de resistirse a la provocación. —Oh, qué rápida eres cuando quieres. Ella rodó los ojos, salió sin esperarlo, y se metió en el coche sin decir palabra. Él llegó detrás, aún riendo, como si no hubiera entendido que la guerrs había comenzado oficialmente. En el interior del vehículo reinaba un silencio espeso. Ella, con los brazos cruzados, miraba al frente. Él, al volante, aún sonreía, satisfecho con su travesura. Pero su esposa decidió torturarle al volante. Mientras conducía le desabrochó los pantalones buscándole y le encontró, le hizo una rica felación y no puede estar más enamorado de ella, se reconciliaron follando como animales en el auto. [legend_peridot_mule_195]
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  • Aikaterine Ouro [Ceres3]

    *La cálida brisa roza su piel mientras Sana, con una gran sonrisa, se acerca a sus dos compañeras y las rodea con sus brazos extendidos, rebosante de energía solar.*

    —¡Hehehe~! ¡Cuánto tiempo sin verlas tan juntas! ¡La naturaleza, el tiempo y el espacio, reunidas otra vez!

    *Aprieta el abrazo con cariño, aunque con tanta fuerza que una de ellas se queja entre risas.*

    —Ah… perdón, olvidé que mi entusiasmo puede ser un poco… gravitacional, jejeje. Pero en serio, las extrañé mucho. El universo se siente mucho más brillante cuando estamos así.

    *Inclina la cabeza, su sonrisa se vuelve más suave.*

    —Prometamos que, sin importar cuántos mundos o eras pasen, seguiremos encontrándonos… una y otra vez.
    [Mercenary1x] [Ceres3] *La cálida brisa roza su piel mientras Sana, con una gran sonrisa, se acerca a sus dos compañeras y las rodea con sus brazos extendidos, rebosante de energía solar.* —¡Hehehe~! ¡Cuánto tiempo sin verlas tan juntas! ¡La naturaleza, el tiempo y el espacio, reunidas otra vez! *Aprieta el abrazo con cariño, aunque con tanta fuerza que una de ellas se queja entre risas.* —Ah… perdón, olvidé que mi entusiasmo puede ser un poco… gravitacional, jejeje. Pero en serio, las extrañé mucho. El universo se siente mucho más brillante cuando estamos así. *Inclina la cabeza, su sonrisa se vuelve más suave.* —Prometamos que, sin importar cuántos mundos o eras pasen, seguiremos encontrándonos… una y otra vez.
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  • ━━━ Que mierda... ¿Tú lo conoces?. Yo tampoco, que vergüenza que crean que somos amigos de ese tipo.
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    Me enjaja
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