• — No es como lo que acostumbro usar, pero es lindo. Me gusta, quizás no fue tan mala idea ir de compras con Irene. —
    — No es como lo que acostumbro usar, pero es lindo. Me gusta, quizás no fue tan mala idea ir de compras con Irene. —
    Me gusta
    Me encocora
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • - Cuando Santiago me hace enojar y más encima pregunta si estoy enojada(?)-

    No, es que me gusta ver la esquina de la pared.(?)
    - Cuando Santiago me hace enojar y más encima pregunta si estoy enojada(?)- No, es que me gusta ver la esquina de la pared.(?)
    Me enjaja
    Me gusta
    4
    8 turnos 0 maullidos
  • Fliqpy me da mucho miedo cuando anda raro y se acerca demasiado a mí.
    Fliqpy me da mucho miedo cuando anda raro y se acerca demasiado a mí.
    Me shockea
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • —¡Pum! Acabas de ser alcanzado por las consecuencias de tu deseo. No te preocupes, el efecto es... retardado ~
    —¡Pum! Acabas de ser alcanzado por las consecuencias de tu deseo. No te preocupes, el efecto es... retardado ~
    Me gusta
    Me encocora
    3
    8 turnos 0 maullidos
  • Una foto junto a mi padre Rihan Nura soy si segundo hijo solo Rikuo es mayor que yo se podría decir que tengo un hermano mayor de parte de papá
    Una foto junto a mi padre Rihan Nura soy si segundo hijo solo Rikuo es mayor que yo se podría decir que tengo un hermano mayor de parte de papá
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • El fin del mundo
    Fandom OC Original
    Categorรญa Original
    [nova_navy_mouse_914]

    Como rara vez pasaba, la alarma nunca sonó, y la mañana la tomó por sorpresa como quien despierta en una ciudad que ha decidido moverse sin avisarle. Lilian se tuvo que incorporar de un salto, el cabello rubio desordenado en un halo que apenas contenía con los dedos, y dejó la taza a medio terminar sobre la mesita y salió de su apartamento con la chaqueta aún desabrochada, una manga por dentro de una prisa que parecía tener su propia cadencia. Toronto respiraba frío y concreto; el pavimento olía a lluvia reciente y a gasolina, y los edificios levantaban ojos de vidrio que la miraban pasar. Corrió bajando las escaleras a prisa saludando solo a la vieja Lauren que como siempre le dijo “buenos días lili” y ella tan amable aunque con prisas respondido “buenos días señora Lau” aunque parecía tonto, la vieja Lau era su mejor amiga en el edificio, ambas igual de solas, una vez en el suelo corrió como quien huye de un recuerdo, sin mirar atrás, con la certeza inexplicable de que si se detenía el día la alcanzaría.

    El autobús al centro no era más que una línea entre su vida de mañanas y sus horas de tarde: el pequeño restaurante familiar en el corazón del centro —las mesas con mantel a cuadros, la cocina que olía a pan recién hecho y sopa de pollo— la esperaba para sostenerla con su ritmo sencillo, solo pedir ordenes, hacer sonreír a niños y tal vez escuchar uno que otro chisme.

    A mitad de cuadra, dando una vuelta choco aprisa con alguien, su cuerpo claramente cayo a el suelo, pero el tiempo no aguardaba
    -Lo siento.. perdona- Su bufanda junto a su celular ambos cayeron, pero apenas se dio cuenta, simplemente tomo rápido su bufanda de cuadros con solo un objetivo, no perder el autobús, olvidado por completo su celular en el suelo junto al desconocido, gracias a sus ágiles piernas logro subir sin notar el peso que había dejado atrás. En su cabeza ya repetía sonrisas, nombres de clientes, el orden de la mesa tres. El conductor le dio un gesto corto, la ciudad desfiló y ella tomo asiento, respirando finalmente por poder llegar a el trabajo, No fue hasta que las luces del restaurante —esas lámparas que parecían pequeñas lunas de consumo— la saludaron con su cálida indiferencia que sintió el hueco. Buscó el teléfono en el bolsillo con la misma delicadeza con la que abre un libro por la página correcta, y el frío de la ausencia le golpeó en el estómago.

    Miró el autobús irse esperando que le devolviera lo que le había quitado. El teléfono no apareció. Un murmullo sin nombre se paseó por su garganta —molesto, urgente— pero lo tragó. Había una regla antigua que sostenía: perder cosas casi nunca era tan peligroso como perder el control en público.

    Se permitió, apenas un segundo, la imagen de su teléfono tumbado en la acera, la pantalla encendida con notificaciones ajenas; la posibilidad de que un desconocido lo hubiera recogido y curioseara sus mensajes —esas líneas íntimas donde, por la noche, vaciaba todo lo que la existencia le negaba— la dejó con la piel de gallina. Su escritura, sus borradores sin guardar, las confesiones dirigidas a personajes que solo existían para ella; todo eso podía estar en manos ajenas. La idea le ardió como un hierro caliente.

    Respiró, respiró otra vez. La profesionalidad la abrazó como un viejo abrigo: sonrisa pulida, paso controlado, saludos precisos, un aura cálida que decía que todo estaba perfecto, cuando internamente grita y se desesperaba, muchos podrían decir que exageraban cuando los jóvenes decían que el celular era su todo, en el caso de Lilian, con una mala memoria y plena confianza en que jamas perdería su celular, si, era fin del mundo
    [nova_navy_mouse_914] Como rara vez pasaba, la alarma nunca sonó, y la mañana la tomó por sorpresa como quien despierta en una ciudad que ha decidido moverse sin avisarle. Lilian se tuvo que incorporar de un salto, el cabello rubio desordenado en un halo que apenas contenía con los dedos, y dejó la taza a medio terminar sobre la mesita y salió de su apartamento con la chaqueta aún desabrochada, una manga por dentro de una prisa que parecía tener su propia cadencia. Toronto respiraba frío y concreto; el pavimento olía a lluvia reciente y a gasolina, y los edificios levantaban ojos de vidrio que la miraban pasar. Corrió bajando las escaleras a prisa saludando solo a la vieja Lauren que como siempre le dijo “buenos días lili” y ella tan amable aunque con prisas respondido “buenos días señora Lau” aunque parecía tonto, la vieja Lau era su mejor amiga en el edificio, ambas igual de solas, una vez en el suelo corrió como quien huye de un recuerdo, sin mirar atrás, con la certeza inexplicable de que si se detenía el día la alcanzaría. El autobús al centro no era más que una línea entre su vida de mañanas y sus horas de tarde: el pequeño restaurante familiar en el corazón del centro —las mesas con mantel a cuadros, la cocina que olía a pan recién hecho y sopa de pollo— la esperaba para sostenerla con su ritmo sencillo, solo pedir ordenes, hacer sonreír a niños y tal vez escuchar uno que otro chisme. A mitad de cuadra, dando una vuelta choco aprisa con alguien, su cuerpo claramente cayo a el suelo, pero el tiempo no aguardaba -Lo siento.. perdona- Su bufanda junto a su celular ambos cayeron, pero apenas se dio cuenta, simplemente tomo rápido su bufanda de cuadros con solo un objetivo, no perder el autobús, olvidado por completo su celular en el suelo junto al desconocido, gracias a sus ágiles piernas logro subir sin notar el peso que había dejado atrás. En su cabeza ya repetía sonrisas, nombres de clientes, el orden de la mesa tres. El conductor le dio un gesto corto, la ciudad desfiló y ella tomo asiento, respirando finalmente por poder llegar a el trabajo, No fue hasta que las luces del restaurante —esas lámparas que parecían pequeñas lunas de consumo— la saludaron con su cálida indiferencia que sintió el hueco. Buscó el teléfono en el bolsillo con la misma delicadeza con la que abre un libro por la página correcta, y el frío de la ausencia le golpeó en el estómago. Miró el autobús irse esperando que le devolviera lo que le había quitado. El teléfono no apareció. Un murmullo sin nombre se paseó por su garganta —molesto, urgente— pero lo tragó. Había una regla antigua que sostenía: perder cosas casi nunca era tan peligroso como perder el control en público. Se permitió, apenas un segundo, la imagen de su teléfono tumbado en la acera, la pantalla encendida con notificaciones ajenas; la posibilidad de que un desconocido lo hubiera recogido y curioseara sus mensajes —esas líneas íntimas donde, por la noche, vaciaba todo lo que la existencia le negaba— la dejó con la piel de gallina. Su escritura, sus borradores sin guardar, las confesiones dirigidas a personajes que solo existían para ella; todo eso podía estar en manos ajenas. La idea le ardió como un hierro caliente. Respiró, respiró otra vez. La profesionalidad la abrazó como un viejo abrigo: sonrisa pulida, paso controlado, saludos precisos, un aura cálida que decía que todo estaba perfecto, cuando internamente grita y se desesperaba, muchos podrían decir que exageraban cuando los jóvenes decían que el celular era su todo, en el caso de Lilian, con una mala memoria y plena confianza en que jamas perdería su celular, si, era fin del mundo
    Tipo
    Individual
    Lรญneas
    7
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    2
    99 turnos 0 maullidos
  • Parece que yo seré el villano de este cuento .
    Parece que yo seré el villano de este cuento .
    Me enjaja
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • No , tranquil@ esto no es nada para mi.
    No , tranquil@ esto no es nada para mi.
    0 turnos 0 maullidos
  • โ”€โ”€โ”€โ”€
    Han sido dias agotadores,
    responsabilidades con un compromiso muy regulado, pero sobre todo.... muchos dilemas personales y una cirugía... a veces...desearía poder tener a alguien para hablar al respecto, sin embargo...es complicado, no cualquiera entiende mi transición.
    โ”€โ”€โ”€โ”€ Han sido dias agotadores, responsabilidades con un compromiso muy regulado, pero sobre todo.... muchos dilemas personales y una cirugía... a veces...desearía poder tener a alguien para hablar al respecto, sin embargo...es complicado, no cualquiera entiende mi transición.
    Me gusta
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • โ ๐‘ƒ๐‘Ž๐‘ ๐‘ก ๐‘€๐‘’๐‘š๐‘œ๐‘Ÿ๐‘–๐‘’๐‘  โž — (๐Ÿธ๐Ÿถ๐Ÿธ๐Ÿป)

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ทí๐˜ข ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถé๐˜ญ ๐˜ฅí๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ทí ๐˜ข ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ท๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข ๐˜บ ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ถ๐˜จ๐˜ข๐˜ณ. ๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜น๐˜ต๐˜ณ๐˜ขñ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ง๐˜ถ๐˜ด๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ช ๐˜ด๐˜ข๐˜ฃí๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ชé๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข ๐˜บ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ช ๐˜ต๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฆ. ๐˜“๐˜ข ๐˜ค๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ต๐˜ณ๐˜ช๐˜ป ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ช ๐˜ค๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ข๐˜ฏó, ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฆ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜จ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ด ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ฏ ๐˜ข ๐˜ด๐˜ถ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ต๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ญ. โ”€โ”€โ”€โ”€

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Œ๐˜ญ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ณ ๐˜บ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ณ ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ฎ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜บ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ข๐˜ญ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ง๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฏ๐˜ฐ; ๐˜บ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜บ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ญ๐˜ญí. โ”€โ”€โ”€โ”€
    โ ๐‘ƒ๐‘Ž๐‘ ๐‘ก ๐‘€๐‘’๐‘š๐‘œ๐‘Ÿ๐‘–๐‘’๐‘  โž — (๐Ÿธ๐Ÿถ๐Ÿธ๐Ÿป) โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ทí๐˜ข ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถé๐˜ญ ๐˜ฅí๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ทí ๐˜ข ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ท๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข ๐˜บ ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ถ๐˜จ๐˜ข๐˜ณ. ๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜น๐˜ต๐˜ณ๐˜ขñ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ง๐˜ถ๐˜ด๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ช ๐˜ด๐˜ข๐˜ฃí๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ชé๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข ๐˜บ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ช ๐˜ต๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฆ. ๐˜“๐˜ข ๐˜ค๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ต๐˜ณ๐˜ช๐˜ป ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ช ๐˜ค๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ข๐˜ฏó, ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฆ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜จ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ด ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ฏ ๐˜ข ๐˜ด๐˜ถ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ต๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ญ. โ”€โ”€โ”€โ”€ โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Œ๐˜ญ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ณ ๐˜บ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ณ ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ฎ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜บ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ข๐˜ญ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ง๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฏ๐˜ฐ; ๐˜บ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜บ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ญ๐˜ญí. โ”€โ”€โ”€โ”€
    Me entristece
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    21
    20 turnos 0 maullidos
Patrocinados