• Por eso odio peliar con estos ojos.
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  • -Gracias por la comida!~, está muy rica, nunca había probado esto~
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  • —Recomienden lugares donde pongan uñas.








    Necesito unas en mi espalda.
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  • - Alvitr y yo comiemdo juntos -

    https://youtu.be/Q29VQ9PDkHM?si=LpQNUFTDpLHLyi2T
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  • ❝ 𝐼 𝑤𝑎𝑠 𝑏𝑟𝑜𝑘𝑒𝑛. . . ❞ ──── 𝐄𝐑𝐑𝐎𝐑 𝟒𝟎𝟒 — 𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 [???]

    ──── 𝘗𝘰𝘤𝘰 𝘢 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘮𝘦 𝘷𝘰𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘳𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘧𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢. 𝘘𝘶𝘪𝘻á 𝘴𝘦𝘳é 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰 𝘶 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘰; 𝘯𝘰 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥 𝘢 𝘦𝘴𝘵á𝘴 𝘢𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢. . . 𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘴𝘦𝘳é 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰 𝘺 𝘶𝘯 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘶𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰. 𝘌𝘴 𝘤𝘶𝘦𝘴𝘵𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘮𝘰𝘳𝘰𝘯𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘰; 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘮𝘦 𝘱𝘦𝘴𝘢 𝘺 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘥𝘦𝘴𝘪𝘯𝘵𝘦𝘨𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘴í. . . ────

    ──── ¿𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘻𝘢𝘴? 𝘉𝘶𝘦𝘯𝘰; 𝘦𝘴 𝘭𝘰 ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰. . . 𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘧𝘶𝘵𝘶𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳á𝘯 𝘢𝘥𝘦𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘴𝘪𝘯 𝘮í, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳é 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢ú𝘯 𝘮𝘦 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘢𝘯 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦𝘥é 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘰. 𝘝𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶𝘤𝘦𝘥𝘦𝘳á, 𝘱𝘦𝘳𝘰, 𝘯𝘰 𝘴é 𝘲𝘶𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪𝘳á. 𝘕𝘰 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘮á𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘰 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰, 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘮𝘦 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘳í𝘢 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘺 𝘯𝘰 𝘴𝘶𝘧𝘳𝘪𝘳 𝘮á𝘴. ────

    𝐹𝐴𝐼𝐿𝐸𝐷 — 𝐸𝑋𝐸𝐶𝑈𝑇𝐼𝑂𝑁 𝑃𝑅𝑂𝐶𝐸𝑆𝑆 [𝟸𝟶%]
    ❝ 𝐼 𝑤𝑎𝑠 𝑏𝑟𝑜𝑘𝑒𝑛. . . ❞ ──── 𝐄𝐑𝐑𝐎𝐑 𝟒𝟎𝟒 — 𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 [???] ──── 𝘗𝘰𝘤𝘰 𝘢 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘮𝘦 𝘷𝘰𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘳𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘧𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢. 𝘘𝘶𝘪𝘻á 𝘴𝘦𝘳é 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰 𝘶 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘰; 𝘯𝘰 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥 𝘢 𝘦𝘴𝘵á𝘴 𝘢𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢. . . 𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘴𝘦𝘳é 𝘱𝘰𝘭𝘷𝘰 𝘺 𝘶𝘯 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘶𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰. 𝘌𝘴 𝘤𝘶𝘦𝘴𝘵𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘮𝘰𝘳𝘰𝘯𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘰; 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘮𝘦 𝘱𝘦𝘴𝘢 𝘺 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘥𝘦𝘴𝘪𝘯𝘵𝘦𝘨𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘴í. . . ──── ──── ¿𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘻𝘢𝘴? 𝘉𝘶𝘦𝘯𝘰; 𝘦𝘴 𝘭𝘰 ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰. . . 𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘧𝘶𝘵𝘶𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳á𝘯 𝘢𝘥𝘦𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘴𝘪𝘯 𝘮í, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳é 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢ú𝘯 𝘮𝘦 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘢𝘯 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦𝘥é 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘰. 𝘝𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶𝘤𝘦𝘥𝘦𝘳á, 𝘱𝘦𝘳𝘰, 𝘯𝘰 𝘴é 𝘲𝘶𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪𝘳á. 𝘕𝘰 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘮á𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘰 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰, 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘮𝘦 𝘷𝘦𝘯𝘥𝘳í𝘢 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘺 𝘯𝘰 𝘴𝘶𝘧𝘳𝘪𝘳 𝘮á𝘴. ──── 𝐹𝐴𝐼𝐿𝐸𝐷 — 𝐸𝑋𝐸𝐶𝑈𝑇𝐼𝑂𝑁 𝑃𝑅𝑂𝐶𝐸𝑆𝑆 [𝟸𝟶%]
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  • —Buenos tiempos, creo que lo que mas extraño es...las hamburguesas de Beard..y el agua tibia
    —Buenos tiempos, creo que lo que mas extraño es...las hamburguesas de Beard..y el agua tibia
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  • [imagen recortada]

    ¿Que estas mirando?
    Tengo un poco de calor, asi que desvía tu mirada, además ando irritada.
    [imagen recortada] ¿Que estas mirando? Tengo un poco de calor, asi que desvía tu mirada, además ando irritada.
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  • —Le mandó un mensaje a su hermano. Hacía años que no lo veía, y pensó que... Tal vez y solo tal vez ya era hora.—

    "Hola"
    —Le mandó un mensaje a su hermano. Hacía años que no lo veía, y pensó que... Tal vez y solo tal vez ya era hora.— "Hola"
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  • Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones.
    La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced.

    Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio.
    Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo.

    Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él

    —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición.

    La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa.
    La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho.

    —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 ni más ni menos.
    Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
    Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones. La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced. Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio. Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo. Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición. La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa. La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho. —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de [LuciHe11] ni más ni menos. Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
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  • ¡¿Se puede saber donde te habías metido?!¡Zorrón!¡¿Tú sabes la de cosas que te has perdido?!—le puso en la cara la pantalla del.movil con una foto de Lottie y Rummy—¡Mira!¡Mira!¡Hasta sobrinos tienes!
    ¡¿Se puede saber donde te habías metido?!¡Zorrón!¡¿Tú sabes la de cosas que te has perdido?!—le puso en la cara la pantalla del.movil con una foto de Lottie y Rummy—¡Mira!¡Mira!¡Hasta sobrinos tienes!
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