⚠️ user disclaimer: El personaje de Achilles es invención mía. Del mismo modo he inventado los hechos narrados en este monorol basándome en el contexto de "Los Originales". La segunda parte del monorol tiene que ver con mi trama de los Mikaelson actual. 
Del mismo modo, os cuento que este monorol contiene una pelea y un crimen vampírico. 

 

 

Achilles Kendall tenía veinticuatro años el día que murió. Había pasado su infancia, su adolescencia y su vida en el Pantano de Luisiana. Era miembro de la manada de los Medianoche y el mejor amigo del que un día sería el jefe de todos ellos, Jackson Kenner. Todos veían en Jackson el líder que un día seria. Era fuerte cuando tenia que mostrar entereza, tranquilo en el trato con los suyos y al menos él estaba dispuesto a hacer algo, harto de vivir como mendigos en el Pantano por las ordenes de Marcel Gerard. No demasiados en el campamento recordaban haber vivido en el Barrio Francés de Nueva Orleans, pero… todos sabían quien los había expulsado del que había sido su hogar y los había obligado a vivir en el Pantano: Marcel, quien fuera pupilo del mismísimo Klaus Mikaelson. Aun así todos daban gracias de haberse tenido que enfrentar a Marcel y no al Hibrido Original. Su nombre era leyenda negra para cualquier vampiro, bruja y hombre lobo. Así que todo el mundo agradecía que, en esos momentos, Klaus Mikaelson estuviera en a saber dónde con su atención puesta en otros asuntos. Aunque no habían tardado en llegar las noticias acerca de manadas de lobos masacradas por Klaus bajo la expectativa de conseguir crear híbridos de vampiro y hombre lobo…

En toda esta vorágine y situación social había crecido Achilles. Y, donde el miedo debería de haber mermado sus intenciones de revelarse y plantar cara, lo cierto era que a Achilles solo le había insuflado mas ganas de pelear y de plantar cara. Estaba harto de vivir relegado de la sociedad como si fueran el ultimo eslabón de la cadena. Tenían que pelear, plantar cara a los vampiros, a Marcel y expulsarlos de Nueva Orleans. ¿Quién decía que la ciudad le pertenecía? Solo él. Era solo un hombre a fin de cuentas. Un hombre con cientos de errantes de noche, eso era verdad, pero ellos también eran legión. Los lobos eran fuertes y una mordedura de lobo fulminaba a un vampiro en cuestión de horas. Así que había comenzado a inocular sus ideales en algunos de los miembros de su manada que estaban dispuestos a escucharle. Pero a Jackson esos ánimos de revolución no parecían animarle…

-Entonces, ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir así, Jack? -había preguntado Achilles cuando Jackson lo confrontó. Sus ojos observaban lo poco que podía verse de las luces lejanas de la ciudad de Nueva Orleans al otro lado del agua oscura del pantano- ¿Diez años? ¿Veinte? ¿Toda la vida?

Jackson tensó la mandíbula.

-El tiempo que haga falta… -respondió después.

Achilles lo miró como si su amigo fuera un completo extraño de repente.

-Eso no es una respuesta. No puedes estar hablando en serio…- respondió. Aguardó por la respuesta de Jackson pero este solo dio un trago a su botellín de cerveza- Claro… Esa es tu solución. Aguantar. Esperar. Inclinar la cabeza y dar gracias de que Marcel nos permita existir. Un plan cojonudo…

Jackson pareció molesto, pero no perdió los papeles.

-¿Crees que no sé como vivimos? ¿Qué me gusta estar así?

Achilles parpadeó y se giró hacia él.

-Pues haz algo. Eres nuestro alfa. Eres… -dejó ir una sonrisa incrédula- ¡Jack! Eres todo lo que tenemos en este momento. Tú mantienes esto unido…

-¿Qué quieres que haga, Achilles? -preguntó Jackson girando su rostro hacia su amigo.

-Pelear

Jackson curvó una sonrisa suave y negó con la cabeza.

-¿Pelear? ¿Contra quién? ¿Contra Marcel? Sus errantes de noche dominan la ciudad…

Achilles no pareció satisfecho con esa respuesta.

-Nosotros tenemos lobos.

Jackson asintió.

-Lobos que pasan la mayor parte del mes transformados en lobos y solo tienen dos noches para ser humanos. Es un plan complicado para llevarlo a cabo en dos noches, ¿no te parece?

Achilles apretó la mandíbula.

-Seguimos siendo más fuertes -como Jackson no respondió, Achilles resopló y se apartó, controlando sus ganas de partirle la cara a su amigo, por cobarde- Siempre tienes una excusa.

Jackson negó con la cabeza.

-No. Alguien tiene que asegurarse de que sigamos con vida para ver el día en que podamos recuperar lo que nos pertenece.

Achilles se acercó a él y puso sus manos en los hombros de su amigo apretando estos de forma fraternal.

-La ciudad nos pertenece.

Jackson centró en él sus ojos castaños.

-Pertenecía a nuestros padres. Ahora pertenece a Marcel.

-¡Porque agachamos las orejas y obedecimos! ¡Porque se lo permitimos!

Jackson llevó su mano a la nuca de su amigo.

-Achilles. Él ganó.

Esa respuesta hizo que al interpelado le hirviera la sangre dentro del cuerpo de pura frustración, y apartó sus manos de Jackson para zafarse, molesto, de su agarre.

-Hablas como si la batalla ya estuviera perdida, como si… como si nos hubiéramos rendido y…

-Hablo como el alfa que no quiere enterrar a media manada, Ach.

El silencio se aposentó entre los dos de forma pesada.

-Cobarde. Eres un cobarde. El miedo te está convirtiendo en la sombra de lo que deberías ser…

Jackson no se dejó provocar.

-Tu rabia te está convirtiendo en un cretino… -dijo Jackson. Achilles abrió la boca para protestar, pero Jackson prosiguió- Piensa con la cabeza… Marcel no es el único problema que existe ahí afuera. Hay vampiros mucho peores que él. Y por encima de todos ellos está Klaus Mikaelson.

Achilles rodó los ojos.

-Eso es solo un cuento para asustar a los críos.

-No… Son advertencias, Ach.

-No le tengo miedo a un vampiro que no ha pisado esta ciudad en más de un siglo. Y tampoco tengo miedo a Marcel.

-Porque no lo has visto -comentó Jackson.

-Tú tampoco -replicó Achilles.

Achilles y Jackson habían sido amigos toda la vida. Hermanos, incluso. Pero en ese momento, Achilles se dio cuenta de que Jackson y él venían el mundo y el futuro de modos completamente opuestos. Él quería recuperar lo que les pertenecía por derecho y Jackson… asegurarse de que quedara alguien para heredarlo…

 

 

Trazar un plan de revolución no era sencillo, siquiera era posible… Y es que los miembros de la manada que habían estado de acuerdo con Achilles un día, al mes siguiente -cuando todos recuperaron su forma humana con la luna llena a causa de la maldición de Brynne Devereaux- ya no lo estaban tanto. Cuando Achilles intentó poner en marcha su plan se vio solo. Completamente solo. La manada había metido la cola entre las piernas y agachaba la cabeza ante unas normas que no eran justas para ellos. Estaban proscritos en su propio hogar y subyugados a vivir todo el mes en su forma lupina, todo porque Marcel así lo había ordenado. Y si nadie quería pelear… él lo haría por todos.

Se escabulló de noche del campamento frente al muelle y robó un coche para llegar hasta la ciudad. Por muy seguro que estuviera de lo que quería hacer, sentía el corazón latirle a mil pulsaciones cuanto más se acercaba a la ciudad. Y una vez que sus botas pisaron el Barrio Francés sintió que verdaderamente estaba bajo amenaza, con la constante sensación de ser vigilado. Solo necesitaba una chispa para sembrar la revolución. Solo un vampiro. Lo mataría. Y todo empezaría… El cambio… Eliminado Marcel convencerían a las brujas del Barrio para que deshiciera la maldición de los Medialuna y volverían a casa.

Debía ser listo, sabia que sus probabilidades de seguir con vida serian escasas si se veía rodeado por chupasangres. Así que tenia que pillar desprevenido a uno de ellos. Lo cual no resultaba una tarea sencilla. A pesar de que tuvieran licencia para cazar en las calles por todos lados había grupos de personas y costaba distinguir cual de ellos era una maquina de beber sangre y matar.

La noche y su plan parecieron ser un fracaso hasta que localizó un gemido de dolor desde un callejón cercano. Se aproximó hasta este, ocultándose como pudo entre multitudes y algún vehículo apartado y allí vio como uno de los errantes de noche de Marcel bebía del cuello de una muchacha que intentaba zafarse de sus colmillos.

Achilles apretó la mandíbula, enfadado y salió de su escondite para llegar hasta el vampiro y apartarlo de la chica la cual cayó al suelo llevándose la mano a la mordedura. El vampiro, con sus fauces abiertas emitió un gruñido antes de lanzarse contra Achilles al percibir, por su olfato, que era un hombre lobo. La pelea fue cruenta, era la primera vez que Achilles se enfrentaba a un vampiro y sin su forma lupina estaba en desventaja. Tanta que pronto se vio con uno de los brazos del vampiro rodeándole el cuello y amenazando con arrancarle la cabeza. El dolor y la tensión en su cuello eran insoportables pues la otra mano del vampiro tiraba de su cabeza hacia un lado intentando arrancarla del cuerpo. Al menos hasta que…

Achilles abrió la boca y asestó un mordisco profundo en el brazo del vampiro. Inmediatamente el veneno entró en el organismo del chupasangres y este lo soltó. Achilles aprovechó el momento para echar a correr y tratar de escapar de la ciudad. Pronto Marcel descubriría lo que había pasado y tendrían que estar listos…

>> Por sutil que creyera que había sido su desaparición del Pantano, para cuando llegó, Jackson lo estaba esperando. Cabreado, tenso y preocupado. Parte de la manada estaba allí también, expectantes y preocupados por lo que iba a ocurrir. Y cuando Achilles se acercó, supo que Jackson, de algún modo, sabía lo que había hecho…

-Tenias que hacerlo, ¿no? -le espetó- ¡Nos has puesto en peligro!

-Alguien tenia que hacer algo…- dijo Achilles solamente pasando por el lado de su amigo, pero Jackson lo detuvo.

-¿Qué has hecho, Achilles? -le preguntó.

-Encender la mecha… -replicó Achilles zafándose de la mano de Jackson para caminar hasta una de las cabañas.

-¿Es que te has vuelto loco? ¡Si has matado a uno de sus errantes, Marcel se vengará! ¡Achilles! -lo llamó Jackson mientras Achilles se alejaba.

 

Por supuesto, la respuesta de Marcel, no se hizo esperar… Apenas habían pasado un par de horas cuando Marcel y sus errantes hicieron su aparición en el pantano. El ruido de varios motores rompió la poca calma del pantano. Las conversaciones entre los Medialuna cesaron, los miembros de la manada que restaban en sus cabañas fueron saliendo de estas observando las camionetas que se detenían cerca del muelle.

Jackson cerró los ojos, frustrado y decepcionado.

-Mierda…

Los vampiros de Marcel descendieron de sus vehículos en silencio, solo siendo precedidos por el sonido de las puertas de sus coches cerrarse. Y después apareció Marcel Gerard, vestido de forma impecable, con sus manos en los bolsillos y una expresión en su rostro sorprendente e inesperadamente tranquila. Demasiado tranquila. Tras él caminaban algunos de sus hombres sosteniendo a otro vampiro por los brazos. Uno de los brazos del errante comenzaba a estar cubierto por unas preocupantes venas negras. Apenas se mantenía en pie, pareciendo aquejado por una extraña fiebre. Achilles salió también de su cabaña y sintió como su estomago se encogía. Marcel lo había encontrado. Lo sabía. Todo.

-Buenas noches- saludó el príncipe de Nueva Orleans mientras observaba a la manada allí reunida- Espero no haber interrumpido nada importante.

Nadie se atrevió a contestar, por supuesto.

-Veréis, esta noche uno de mis chicos tuvo un encuentro bastante… desafortunado… -hizo una señal con su mano y el vampiro enfermo caminó hasta él, pero tropezó y cayó de rodillas sobre el barro. Y en ese momento un murmullo suave sonó entre algunos de los Medialuna- Alguien decidió que las normas no eran para él…

La voz de Marcel se extinguió mientras sus orbes castaños recorrían los rostros de los hombres lobo presentes.

-Eso me entristece… Porque soy un tipo razonable…

Achilles apretó los puños con fuerza-

-En serio… Lo soy…- proseguía Marcel con su voz calmada. Yo os dejo vivir aquí y vosotros os mantenéis fuera de mi ciudad. Era un acuerdo sencillo…

Marcel puso una mano en el hombro del vampiro moribundo.

-Pero cuando alguien rompe las reglas… -se agachó al lado del vampiro en un teatrillo perfectamente organizado- ¿Quién fue?

Los segundos siguientes fueron agónicos. Achilles observó a los miembros de su manada. Por muy cabreados que estuvieran con él por lo que había hecho nadie lo entregaría. Y tampoco Jackson. Y por un momento sintió orgullo, la de saber que era respaldado por su manada. Por fin…

El vampiro arrodillado en el suelo parecía apenas incapaz de enfocar los rostros de los Medialuna, no podría identificarlo aunque quisiera…

-Una pena…- Marcel se puso de nuevo en pie con una sonrisa que helaba la sangre en las venas- ¿Sabéis lo más divertido? Que ya sé quien fue…

La mirada de Jackson se desvió ligeramente a Achilles. Mierda. Marcel lo vio.

-Ahí está mi chico…- dijo, aun así con una afable sonrisa.

Nadie movió ni un pelo. Hasta que Achilles dio un paso al frente.

-Fui yo -dijo, con voz firme.

-Lo sé, amigo…  -respondió Marcel.

-Deja a los demás fuera de esto entonces…

Marcel inclinó ligeramente la cabeza de forma inquisitiva y algo juguetona.

-Vaya… Veo que tienes valor para enfrentar las consecuencias… A pesar de ser un cobarde para enfrentar a alguien cara a cara en medio de un callejón…

Achilles sostuvo su mirada.

-No me arrepiento -respondió, negando con la cabeza.

-No esperaba que lo hicieras….- prosiguió Marcel caminando hasta quedar frente a él- ¿Sabes cuál es tu problema?

Achilles no respondió, siguió sosteniendo la mirada del moreno.

-Que tienes la estúpida y romántica idea de que esto va sobre libertad…- dijo mientras la sonrisa afable desaparecía de su rostro- Pero esto va de poder…

-Miradlo bien…- dijo al resto de los Medialuna. Y la manada obedeció- Porque este es el aspecto exacto que tiene un mártir.

Achilles comprendió demasiado tarde cuales eran las intenciones de Marcel, porque no quería matarlo por venganza. Lo mataría como advertencia para los demás.

-Jackson…-llamó Marcel sin retirar su mirada de la de Achilles- Tú serás jefe algún día.

Jackson permaneció estático en el sitio.

-Así que presta mucha atención…

En menos de un segundo todo había terminado. Demasiado rápido. Demasiado certero. Un segundo miraba a Marcel y al siguiente el vampiro loa agarraba con fuerza y clavaba sus colmillos en su cuello con tanta fuerza que Achilles temió que le arrancara la cabeza. Pero cuanto más clavaba Marcel sus colmillos, más sentía Achilles que sus fuerzas fallaban. A su alrededor sonaron gritos de horror, Jackson dio un paso hacia adelante intentando impedir lo inevitable, peor un par de vampiros se adelantaron, advirtiéndole de forma muda de que no se moviera..

Achilles dejó ir un sonido ahogado de su garganta y, un segundo después, Marcel lo soltó.

-Las revoluciones son preciosas…- comentó viendo caer al suelo el cadáver de Achilles al tiempo que se limpiaba la sangre de la boca con el dorso de una mano- Hasta que alguien tiene que pagar por ellas. Después, se giró hacia la manada- Que nadie olvide esta noche…

Y entonces se marchó. Y tras de él solo quedó el silencio. Silencio por la pérdida, silencio por el miedo que Marcel generaba. Silencio, porque nadie se atrevería ahora a intentar una nueva revolución. Silencio… Y el cuerpo del único hombre que había querido devolver a los Medialuna su ciudad.

 

 

>> Los años habían pasado. Los tiempos habían cambiado. Nueva Orleans parecía seguir siendo la misma… pero ya no lo era. En demasiados aspectos. Pero esa… esa es otra historia… Ahora los medialuna se dividían entre el barrio francés y el pantano. La vida parecía seguir igual, aunque muchas cosas habían cambiado.. Y con ello el regreso de la familia Mikaelson. Y como si fuera augurio de algo… Seres y criaturas sobrenaturales habían comenzado a regresar de entre los muertos…

Achilles Kendall fue uno de ellos. Despertó desnudo en medio de una playa perdida en Malibú. Sin pertenencias, sin ropa y sin saber, al principio qué demonios había pasado. Lo único que sabía era que quería regresar a casa…. Y adivinar qué era esa puñetera marca que tenia en el antebrazo derecho. Las primeras semanas tuvo pesadillas, cada día soñó con los últimos minutos de su vida antes de que Marcel se la arrebatara. Luego una risa femenina se perdía en la distancia.

 

 

Regresar a casa no fue fácil. Llamó a Jackson por teléfono desde el móvil de un par de chicas que le ofrecieron una toalla para cubrirse. Su móvil no estaba activo. Llamó a Mary, la abuela de Jackson, quien prácticamente había sido también una abuela para él. Tampoco daba señal. Y entonces pensó en Lisina. Ella debía saber qué cojones estaba pasando.

-¿Achilles? -preguntó Lisina, estupefacta.

-Sí. Soy yo. Soy… Oye, sé que es muy raro pero he despertado en Malibú. En… -comenzó a explicarse Achilles.

-Sí, lo sé… Los que hemos vuelto hemos aparecido… lejos de casa…

Achilles parpadeó perplejo.

-Espera, ¿qué? ¿Los que hemos vuelto?

Lisina resopló.

-Vuelve a casa. Hay…. Mucho que contar.

La historia de como Achilles regreso a casa es larga y demasiado aburrida. Pero después de muchos favores y casi treinta y nueve horas desde que colgase su llamada con Lisina, Achilles Kendall regresó al Pantano. Allí todo tenia un ambiente pseudo-festivo. Parecía que mucho se reencontraban con sus seres queridos después de mucho tiempo, y otros… esperaban reencontrarse.

-¿Dónde está Jack? -preguntó Achilles tras estrechar fuertemente a Lisina entre sus brazos. Su mirada buscó a su amigo entre los Medialuna allí reunidos- No me digas que se ha ido a la ciudad el día que regreso a casa…

Lisina negó con la cabeza.

-No, Ach… Jackson no ha vuelto… Él… Bueno, fue asesinado hace… más de veinte años y… no ha regresado… -dijo la mujer.

Achilles la miró perplejo.

-Y… ¿entonces? ¿Quién es el alfa? -preguntó.

Lisina titubeó.

-Hayley… Marshall… Ah… Ella es Andrea Labonair… Es…

Había mucho que explicarle a Achilles y cuanto más escuchaba acerca de los últimos veintitantos años más perplejo parecía. Ahora las cosas eran distintas que en la época de Marcel… Y ya no podía matarlo. Pero… si podía obtener el control de la manada y de los Medialuna. Necesitaban un alfa fuerte. Uno que no los decepcionara. Iba a ganarse ese nombramiento. Por Jackson.