Rose solía encontrarse muchas veces entre rejas, en peleas, contenida y sometida, era una chica rebelde pero no por la emoción de serlo, el caos le corría en las venas.
Desde pequeña la gente a su alrededor pudo ser testigo de su naturaleza explosiva, su reacción inmediata a cosas sin sentido, la señalaban por eso, aún si los adultos a su alrededor eran iguales, esa naturaleza venía con el apellido.
La muerte de sus padres no hizo más que empeorar las cosas, pues las únicas personas que supieron cómo tratar con ella se habían ido, quedando al cuidado de sus tíos y sus abuelos, igual de iracundos y furiosos con la vida. Ellos no la querían, no era sumisa a ellos y más de una vez acabaron todos con moretones, ellos los ocultaban pero a Rose no podía importarle menos, tenía a sus primos, a quienes cuidaba a pesar de todo.
Su primo Félix fue la luz de su niñez, el niño que a pesar de ser de su misma edad, cuidaba y acompañaba siempre, al que introdujo a la magia, un arte que en los primeros años sus padres le presentaron con alegría.
En Nounei la magia no estaba permitida, incluso a veces se castigaba por practicarla, aún si formaba parte de la cultura de los angeles, por lo que la practicaban a escondidas, discretamente.
En algún momento entre la niñez y la adolescencia, Félix se fue y con él se llevó el dinero de la familia para comenzar a pagar sus estudios, sin contar con que Rose tendría que quedarse atrás.
Así fue, su familia la culpaba por aquello, responsabilizandola por la actitud del chico.
Se refugió en la bebida, intentando balancear el caos en casa con el de afuera, muchas veces era reprendida por guardias a los que desafiaba, hablando mal del rey y exhibiendo actitudes violentas contra ellos.
Un día su familia, harta del tornado que era la presencia de Rose, planearon matarla. Sería sencillo, eran pobres, nadie se ocuparía en buscar a la chica... Pero el plan falló, Rose se enteró y escapó, causando caos en lugares donde su tipo de gente no debía estar, así que fue exiliada de Nounei.
El mundo fuera del reino no le dio la bienvenida con los brazos abiertos, pues poco después sus alas fueron cortadas, inmóvil y débil buscó la forma de escapar de cazadores, y cuando estuvo a salvo pudo hacer crecer sus alas de nuevo con magia, pero este último acto la condenó a una descompensación de energía permanente, por lo que debía tomar energía de otros o moriría.
Se encontró de cara con la paz cuando una familia de humanos la acogió como a una más, tratándola con gentileza durante su estancia, volviendola parte de la familia.
Su vida pacífica acabó el día que conoció q Daniel, el príncipe del reino enemigo de Nounei, un demonio que de primera instancia se mostró servicial con ella, atento, gentil, un hombro más en el cual se podía apoyar... Daniel la convenció para dejar a su familia humana y huir con él, hacia donde nadie podría molestarlos otra vez con las responsabilidades y consecuencias de la vida, sonaba como una promesa real, o en la mente distorsionada de Rose lo hizo.
Pero la vida con Daniel cambió.
Cuando llegaron los gritos, sintió que debía gritar también, y cuando llegaron los golpes, golpeó también, cuando llegaron las armas, ella las usó también. Pero al final, quizá esa misma noche o en una semana, se disculpaban y pretendían que podían ser civilizados hasta la siguiente vez.
De nuevo, y de nuevo, y de nuevo, Daniel no la dejaba ir. No la dejó ir cuando su hogar comenzó a llenarse de gente y construyeron una comunidad, debían cuidar de ellos, y cuando Daniel sugirió hacerlos un ejército, Rose se tuvo que quedar.
Y cuando Daniel propuso levantarse en armas contra Nounei, Rose se quedó, al frente, dando la cara por la rebelión.
Un día llegó al campamento una muñeca sin dueño; una criatura hecha de partes humanas, presentándose en el campamento sin su amo, porque no tenía uno. La mujer se presentó como Aike.
Rose buscaba lo bueno en las pequeñas cosas, logró formar una familia pequeña, aún si Daniel acechaba en el fondo.
Cuando la situación se puso crítica, las traiciones surgieron, Daniel fue el primero en caer, revelando como por años mantuvo a varios miembros del ejército hechizados para que no se fueran o lo delataran, siendo Rose la primera víctima.
Cuando el hechizo se rompió, Rose cayó en un colapso mental, recuperando recuerdos, perdiendo otros, todo en un bucle que no acababa.
Pero fue solo una grieta que no hacía más que crecer, pues a excepción de Aike, poco a poco se quedó sin su familia, algunos muertos y otros simplemente desertaron, desesperanzados sobre el rumbo de aquella rebelión.
La guerra no es justa y sus cicatrices son permanentes.
Mediante tácticas drásticas, violentas y crueles fue que logró invadir Nounei y, enseñando la cabeza del rey, declarar si victoria. Pero al ser ella quien lideró el movimiento, su deber fue seguir liderando y tuvo que tomar el puesto de reina, con Aike a su lado.
Ella, Maeron y sus otros dos hijos, Argus y Encora, además de Félix, fueron quienes la mantuvieron a flote por muchos años, pues la presión que ser reina ejercía sobre alguien con una historia como la suya era demasiada.
Tenía secretos que guardar del reino, de su familia y de sí misma, a la vez que atender las carencias de su nuevo imperio.