Hey, hola, soy yo. 

Si, no sé si esto esta grabando, de hecho, es una radiograbadora bastante vieja, dudo que funcione, pero supongo que si este cassette está haciendo girar sus cintas, supongo que si. Ellos ahora están durmiendo, no me están escuchando, y tampoco creo que sepan donde está este lugar... 

El mundo ha cambiado mucho desde lo último que vi desde que me fui; aquí, en la isla, parece que ese aroma a miedo y paranoia no se ha ido, incluso cuando el gobierno les prometió protección, a las personas les cuesta mucho confiar en las autoridades después de haber rozado la extinción. 
A veces me pregunto que hubiese pasado si no hubiéramos ganado, qué hubiese pasado si me la hubiesen arrebatado a ella y al hermoso presente que ahora estoy viviendo... El silencio, el verde césped limpio, el aire limpio, ajeno a la furia monótona que alguna vez sentía mi corazón. En un principio, no creí que podría resistir esta situación, después de todo soy un hijo del viejo mundo, yo conocí un mundo totalmente diferente, donde la comida se compraba en bandejas de plástico, donde los teléfonos inteligentes eran parte de nuestro día a día, casi, diría, una especie de clavo en un ataúd de ignorancia y desesperación... 

Ahora soy un hombre nuevo. 

Ahora soy un hombre de familia, mi hermosa Noumi, mis niños... ellos son todo lo que me importa ahora.

No sé que esté pasando ahí afuera, no me interesa... la radio ha estado transmitiendo estática, he escuchado incluso conversaciones que creo, no debí haber escuchado. Hace algunos días expulsé a un grupo de marineros que vino a esta isla, ellos hablaban de algo, una catástrofe... algo que había azotado el viejo mundo. 

Pero al diablo con el viejo mundo.

Jamás necesité de ellos, jamás necesité de sus reglas, ni sus recursos...

Pueden irse todos al diablo.

Esta expedición puede que sea la última... No pondré a mi familia en riesgo solo por un montón de gente ignorante, y perjudicial. Su sociedad puede irse al diablo, sus normas pueden irse al diablo... 

Ya no son mi problema. Mejor dicho, creo que nunca lo fueron.

Ya no soy un hijo del viejo mundo.

Ahora, pertenezco aquí, junto a mi esposa, y a mis hijos... y no dejaré que ellos vuelvan a esa pesadilla. Jamás.