El cartero indicaba su recorrido, entre las 5:30 am el sonido de las ruedas sobre la asfalto dejaban una estela viviente. Panfletos de papel navegaban sobre las correspondencias de cada espacio familiar.

El peculiar sonido de los neumáticos y el aire escapando de la boca del muchacho eran un quejido lleno de gozo, alguien que se ganaba la vida honradamente, no era facil ser el mayor de siete hermanos, nada fácil.

 

A las 6:29 am cerca de carretera y salida principal de la ciudad, un dueño del restaurante local se percató de la montaña de hojas sueltas, selladas y humedecidas por el rocío de cada mañana. Más adelante, una bicicleta abandonada con los neumáticos torcidos y el volante incompleto, como si hubieran chocado de frente con un muro de concreto.

Pero no había nada a la vista, solo el sendero marcado de algo siendo arrastrado a las profundidades del bosque. El hombre se percató de inmediato de que algo no estaba bien, llamo a la policía local con voz temblorosa y manos sudorosas, su propio espíritu le estaba advirtiendo del peligro inminente que se ha asentado en ese lugar o quizás, de algo que ha despertado.

 

En pocas horas acordonaron la zona del crimen, se identifico al dueño de la bicicleta y se le informó a los familiares. Oh... La pobre madre de siete se vino abajo. 

 

— ¿¡Cómo es posible que le hayan hecho esto a mi niño?! ¡Mi pobre Denis!. — Gritaba por respuestas, se tragaba sus gritos y con lágrimas en los ojos, los oficiales solo podían dar una respuesta banal « lo estamos buscando ».

 

Siete días han pasado desde su desaparicion y la policía sigue sin dar una respuesta del posible criminal, solo conjeturas « quizás escapó de casa » provocaba la rabia de la madre y el lamento de los hermanos, una familia incompleta.

 

Al octavo día, los hermanos juntaron los ahorros de su vida con cada tesoro entre sus manos, no podían esperar que la incompetencia policial hiciera algo, porque no lo harían por un pobre. La madre, cubriendo su rostro con un reboso y vestida de negro salió en búsqueda del único hombre que no debía ser molestado, pues de su boca siempre salían esas afiladas palabras.

¿A quien más podía acudir la pobre mujer?. Estaba al tanto de los acontecimientos, que era cuestión de tiempo. ¿Empatía?. Un arma como él con la ausencia de emociones y un sentido de lógica programado desde su nacimiento, no podía sentir tal cosa, no estaba dentro de sus necesidades.

 

La mujer tocó tres veces el recinto « Toc toc » la puerta chillando en el transcurso de transición dejo ver la enorme sala musical, el recinto adaptado por este hombre para contemplar la belleza de la música (de lo único que tenía poder). 

 

La recibió con la espalda. Pero la mujer no se resigno a la principal muestra de rechazo. — Por favor, ayúdame a encontrar a mi niño... — Hizo sonar un bolso con monedas de cobre, la mas barata del mercado. Y los tesoros familiares, los más preciados de los hermanos: un libro de cuentos, un tambor, la primer pintura a mano, un yoyo, una canica, una muñeca sin pelo y un retrato familiar fueron dejados con una carta.

 

Suspiro. Le molestaba que en sus horarios de libertad lo molestaran, se giro hasta que la sombra de la lamentable mujer finalmente desapareció de su vista, tomo la carta y la abrió exactamente a las 11:00 pm, su horario laboral había iniciado.