Mi nombre ERA Phyllia Roselynn Dusveri. Y digo "era", porque cuando yo estaba viva - o mejor dicho, cuando estaba atada a las patéticas limitaciones de lo que la primitiva biología convencional denomina "VIDA" - solían llamarme así.
He renacido desde esos bochornosos ayeres, gracias en total parte a mi intelecto. Los pobres diablos que se me opusieron dijeron que jugaba a ser Dios, que levantar a los muertos y usarlos como mis juguetes era "inmoral", "poco ético", "prohibido".
¿Y dónde están ellos ahora? Tres metros bajo tierra. Y yo, en la cima del mundo.
No tengas miedo, sólo duele al principio. Voy a mejorarte, vas a renacer en mi mesa de operaciones, y te convertirás en otra de mis obras maestras.
"Yo no juego a ser Dios — Él debería jugar a ser como yo".