❗❗ Advertencia de user:
Este monorol contiene spoilers muy importantes sobre la última temporada de la serie "Los Originales". Si no quieres fastidiarte la serie, no sigas leyendo.
No es broma. Luego no digas que no te he avisado. Te va a reventar el final entero. Bueno, vale, sigue leyendo. Luego no digas que no te he avisado.
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La última vez que habia estado en casa, en Nueva Orleans, con casi toda su familia al completo habia sido el día que su padre decidió sacrificarse para protegerla a ella. El día en que Elijah decidió morir tambien. Y eso sin contar con aquella vez en que los Mikaelson restantes intentaron devolverle su humanidad. Tantas cosas habían cambiado desde entonces. Tantas cosas eran distintas… Y conforme los kilómetros se reducían más vértigo sentía Hope en la boca de su estómago. Por una parte, seguía sintiéndose incomoda por abandonar el bunker cuando más la necesitaban. Dejar a Dean justo en el momento en que el chico al que queria como un hijo agonizaba le parecía egoísta, pero… ¿Qué otra cosa podía hacer? No podía perder de nuevo a su familia… Por suerte para ella, Dean entendía bastante bien como era eso, pues él tambien era de los que hacia cualquier cosa por las personas que queria…
>> Después de lo que pareció un viaje eterno y de más de quince horas en coche, con sus correspondientes paradas, el coche que Hope habia sacado del bunker de los Winchester, atravesaba el Barrio Francés. Ya habia avisado de su llegada asi que no le extrañó que las puertas se abrieran cuando se detuvo frente a los enormes portones.
Los reencuentros, a pesar de que iban a contrarreloj y tenían prisa por encontrar la solución al problema de Elijah y al de los resucitados (sin enviar de vuelta al infierno a sus seres queridos), fueron mucho más intensos y extensos en el tiempo de lo que cualquiera podía permitirse. Pero nadie puso una sola pega. Todos entendieron que eran reencuentros necesarios. Y, a pesar de que habia visto a Elijah y a su padre unas semanas atrás, no dudó en volver a abrazarlos como la primera vez, porque realmente esa clase de cercanía le habían hecho mucha falta en los años posteriores al día en que los perdió.
Cuando se separó de su padre, buscó con la mirada a su madre, encontrándola algo más atrás, al lado de Freya. Tenia en el rostro esa expresión que navegaba entre la fascinación y el reconocimiento y parecía estar admirando cada detalle de su hija. Poco o nada quedaba de la adolescente a la que Hayley habia tenido que ir a buscar al Internado por haber creado un hibrido. Esa Hope era más madura, más segura de sí misma, más confiada en sus habilidades… Y la joven pudo ver en el rostro de su madre el fantasma de la pena por los años que se habia perdido. Aun asi, no esperó a que pasaran siquiera dos segundos. En dos zancadas, Hope recorrió la distancia que la separaba de su madre y se fundió en un abrazo necesario. Un abrazo que habia tardado diez años y por el que ojalá no hubiera tenido que esperar.
Rodeó la cintura de su madre con fuerza, afianzando después sus manos en la espalda ajena, queriendo asegurarse de que era real, de que no iba a desaparecer.
El sonido del bourbon cayendo dentro de los vasos llenó la estancia del pequeño estudio del complejo Mikaelson. Hope tomó ambos vasos y se acercó hasta el sofá donde su madre la esperaba. Le tendió un vaso y Hayley arqueó las cejas.
-¿Bourbon? -preguntó la hibrida mientras Hope tomaba asiento a su lado.
La tríbrida se encogió de hombros mientras daba un trago de su vaso.
-Cuando vives con dos cazadores te cambian los gustos…- comentó Hope como si tal cosa. Ante el silencio de Hayley y su mirada que esperaba un desarrollo, Hope sonrió- Dean vive con su hermano Sam. En un bunker super secreto. Es como la guarida de Batman… -sonrió divertida- Allí hay de todo, mamá. Cientos de libros, de objetos, de hechizos… Ellos son cazadores de criaturas sobrenaturales, pero… -alzó uno de los dedos de la mano con que sostenía el vaso- Prometo que no son una amenaza. No son tan idiotas como para enfrentarse a los Mikaelson y… no matan a diestro y siniestro. Solo cazan a las criaturas que son un peligro potencial para los humanos -inspiró profundamente- Son buenos chicos. Dean es un buen hombre, mamá… Se ofreció a acogerme en su casa cuando supo que estaba en peligro…
Hayley no la juzgaba, más bien parecía maravillada de la vida que su hija habia encontrado.
-¿Cómo le conociste? -preguntó girando su cuerpo en el sofá para poder mirar a Hope. Obviamente, la tríbrida copio su gesto apoyando su brazo en el respaldo del sofá y subiendo sus piernas al asiento.
-Vale, pero no alucines… ¿Versión corta? Apagué mi humanidad después de estar obligada por el universo a matar al que era mi novio. Y me fui de la Escuela. Durante esa época descubrí que una organización intentaba eliminarme asi que… traté de encontrar algo que me ayudara a protegerme… Muy al estilo Mikaelson -puntualizo alzando sus cejas- Conoci a Dean en un bar de un pueblo perdido de la mano de Dios. Y él fue encantador. Yo no tenia capacidad de darme cuenta en ese momento, o de valorarlo. Pero lo fue… Nos vimos dentro de la misma misión y… bueno, nos vimos inmersos en una misión de recuperación de cierto objeto. Acabamos en un hotel que hacía de casa de subastas y… me acosté con él… -compuso cierta expresión culpable- Sea como sea… cuando estuvimos en peligro lo aparté de mí. Lo obligué a volver a casa y.. pensé que no volvería a verlo.
Hayley miraba fascinada a su hija.
-Después de aquello regrese a la escuela, recuperé mi humanidad, pero… No podía seguir allí… Asi que volví a casa. Cuando tuve fuerzas suficientes fui hasta tu lapida. Bueno, es solo tu nombre grabado en un árbol. Lo hizo papá… Y allí Dean me encontró… Intentó matarme, yo se lo impedí y… le demostré que las razones por las que intentaba matarme eran equivocadas. Después de aquello Freya me llamó. Un tipo habia ido hasta el complejo. Buscándome. Un tal Miguel, un arcángel. Alguien que al parecer Dean conoce. Y, como te decía… Dean se ofreció a protegerme en su bunker. Y me enamoré de él…
Sonrió y su madre lo hizo tambien.
-Es más mayor que yo. Creo que eso lo he sacado de mi madre…- canturreó divertida- Pero es un hombre increible. Guapo, divertido y cariñoso. No puedo pedir más…
-Pero es mortal…- destacó Hayley.
Hope agachó la mirada y negó con la cabeza mirando su vaso de bourbon.
-No quiero pensar en eso. No llevo demasiado bien la muerte de la gente que quiero, ¿sabes? -alzó la mirada y parpadeó un par de veces intentando controlar la emotividad del momento- Cuando la gente que quiero muere me vuelvo… destructiva para mí, o peor… para los que me rodean… Cuando tu moriste, cuando murió papá y el tio Elijah… me encerré en mi misma. Me convencí de que merecía estar sola. Como si estuviera maldita.
Su madre guardó silencio, incapaz de pronunciar palabra. Pero con una de sus manos tomó la que Hope tenia sobre el respaldo y la presiono suavemente.
-Quiero pedirte perdon, mamá. Me pasaré la vida arrepintiéndome de lo que pasó… No queria que te pasara nada malo. No sabia lo de Greta, si lo hubiera sabido, yo… -negó con la cabeza- Fui una idiota…
-No -Hayley hizo un sonido negativo con la garganta llamando la atención de su hija al colocarle una mano bajo la barbilla reclamando su atención- De eso nada. Hope… Eras una niña. Una niña con una herida de abandono. Ni tu padre ni yo hicimos las cosas bien. Y lo siento… Lo siento tanto… Lo que pasó fue un error, un error absurdo con consecuencias graves. Pero nunca, nunca, te guardaré rencor por ello, Hope. Eres mi vida.
En ese momento, Hope fue incapaz de controlar mas aquella lagrima que ahora corría libremente por su mejilla.
-Ojala tener tu pragmatismo…
-No es pragmatismo, es orgullo, Hope. Eres lo que más quiero en el mundo -elevó su mano para limpiar las lagrimas de la mejilla de su hija, y la muchacha ladeó la cabeza hacia aquel contacto- Y sé que nunca me harias daño a propósito. Lo sé. Porque eres buena. Desde que naciste supe que serias una mujer extraordinaria, Hope Andrea Mikaelson. Eras mi esperanza y la de toda nuestra familia, pero sobre todo eres todo lo que tu padre y yo siempre quisimos. Una mujer preciosa, inteligente y humana a pesar de tu inmortalidad…
Hope hizo un esfuerzo por contener un puchero de sus labios y, tras soltar el vaso sobre la mesa se inclinó hacia su madre para estrecharla entre sus brazos.
-Te he echado de menos, mamá… -suspiró apoyando la barbilla en su hombro y cerrando sus ojos con fuerza- No te haces idea…
-Me lo puedo imaginar…- respondió la hibrida acariciando el cabello de su hija, y para aliviar un poco el ambiente, se le ocurrió una pregunta que lograría hacer reir a Hope- Asi que… Ese Dean es… mayor… ¿Cuánto mayor?
Hope dejó ir una risa divertida todavia abrazada a su madre, sintiendo que, por fin después de una década todas las piezas de su corazón estaban donde deberían estar.