"๐”œ ๐”ข๐”ซ๐”ฑ๐”ฌ๐”ซ๐” ๐”ข๐”ฐ, ๐”ข๐”ฉ ๐”ญ๐”ฏ๐”ฆ๐”ช๐”ข๐”ฏ ๐”กí๐”ž, ๐”‡๐”ฆ๐”ฌ๐”ฐ ๐” ๐”ฏ๐”ขó ๐”ž ๐”ฉ๐”ฌ๐”ฐ á๐”ซ๐”ค๐”ข๐”ฉ๐”ข๐”ฐ. ๐”œ ๐”ฐ๐”ฒ๐”ฐ ๐”ฅ๐”ฆ๐”ง๐”ฌ๐”ฐ ๐”ฐ๐”ข ๐”ฏ๐”ข๐”ค๐”ฌ๐” ๐”ฆ๐”ง๐”ž๐”ฏ๐”ฌ๐”ซ ๐”ถ ๐”ž๐”ถ๐”ฒ๐”ก๐”ž๐”ฏ๐”ฌ๐”ซ ๐”ž ๐”ฉ๐”ž ๐” ๐”ฏ๐”ข๐”ž๐” ๐”ฆó๐”ซ ๐”ก๐”ข๐”ฉ ๐”ฒ๐”ซ๐”ฆ๐”ณ๐”ข๐”ฏ๐”ฐ๐”ฌ..
 
..๐”œ ๐”ข๐”ฉ ๐”ฐé๐”ญ๐”ฑ๐”ฆ๐”ช๐”ฌ ๐”กí๐”ž, ๐”‡๐”ฆ๐”ฌ๐”ฐ ๐”Ÿ๐”ข๐”ซ๐”ก๐”ฆ๐”ง๐”ฌ ๐”ข๐”ฐ๐”ข ๐”กí๐”ž ๐”ถ ๐”ก๐”ข๐”ฐ๐” ๐”ž๐”ซ๐”ฐó."
 
 
O al menos, eso dicen.
Que todos se regocijaron tras la creación.
Que el séptimo día, Dios descansó.
Todos celebrando.
Todos ayudaron.
El universo.
La luz.
El Orden.
 
Muy bonito, la verdad.
 
Como si fuera cierto.
 
Pero no era suficiente.
Siempre quise ver más.
Más cosas, más de lo que esas creaciones a las que llamó "Humanos" pudieran ver.
Él quería que todos fuéramos leales, serviles, que no nos entrometieramos con sus "más grandes creaciones".
Como si sólo ellos importaran.
 
Luz fue el primero.
Detrás de él, varios más estuvimos.
Él no quería que Padre los quisiera solo a ellos.
Él quería su amor incondicional.
Todos, de hecho.
 
Pero los humanos sencillamente se robaron el foco de atención.
¿Dónde quedamos los demás? No importaba.
Nos quiso convertir en esclavos de la humanidad.
Doblegarnos, subyugarnos.
Todo eso.. dolía.
 
Hicimos lo que parecía lógico.
Rompimos todo.
 
Se desencadenó una revolución.
Por un lado, los serviles.
Por otro, los que queríamos la misma atención que le daba a aquellos de quienes tanto presumía.
 
Al final, todos caímos.
Y no fue una caída bonita.
Fue dolorosa.
Fue traumatizante.
 
Tantos de mis hermanos caídos en batalla.
Muertos.
Jamás pensamos que Padre fuera capaz de eso.
 
La sangre de mis hermanos manchó mis manos.
Tanto de quienes apoyaban el movimiento, como de quienes no.
Al final, fue una lucha innecesaria.
¿Por qué, Padre? ¿Por qué nos dejaste de lado?
Como si importara.
 
Al caer, nos quisieron obligar a vivir en el tormento eterno.
Eso no era para mí.
Me fugué. Huí de ahí.
¿Cobardía? No, yo lo llamo supervivencia.
 
Así que, al inicio, comencé a observarlos. ¿Por qué tanto amor por esas cosas tan imperfectas?
Los odiaba. Los quería destruir.
Pero no valía la pena. Ellos eran... lo mismo.
De verlos, solo me daba asco.
Hasta que lo entendí. Nosotros, al caer, tampoco eramos seres perfectos ahora.
 
Entonces ¿Que tienen de interesante?
No lo entendía, así que opté por observar.
 
El tiempo pasó. Y uno de ellos, en una prueba, mató a su hermano.
Caín, le llamaban.
Aquella fue una masacre sin más descripción.
Lo condenaron. Una vida inmortal vagando.
 
Él fue el primero al que conocieron como "Vampiro".
Él fue el primer maldito.
¿Yo? Solo lo seguía.
 
Con el paso del tiempo, me di cuenta del patrón que ocurría.
Siempre lo mismo, un bando se consideraba "el bueno".
Se atribuía derechos que no le correspondían, puaj.
Al final, destruían al bando contrario, acusándolo de ser "malo para la sociedad".
Tomaban el poder.
Se corrompían.
Se destruían por dentro.
Y el ciclo se repetía.
 
Una...
Y otra...
Y otra vez...
 
Y así ha sido desde el inicio de los tiempos.
Inclusive a nosotros nos pasó. Qué ironía~
 
Seguía sin entender a los humanos. ¿Por qué repetían lo mismo una y otra vez?
Entonces lo entendí. No viven lo suficiente para percatarse.
No viven tanto para darse cuenta de que siempre es lo mismo.
 
Siempre.. las mismas acciones.
Es cansado. Es aburrido. Y lo detesto.
 
No hay nada interesante que ver.
Nada que valga la pena realmente.
 
Hasta que Caín un día, se sacrificó por alguien más.
¿Qué tenía de importante ese pequeñajo?
 
Entendí. Un Nephilim.
Condenado a vagar porque en casa tampoco lo quisieron.
Abandonado por su padre, con su madre asesinada por mis hermanos.
Caín lo adoptó. Le cuidó. Lo vio como su hijo.
Y después, al borde de la muerte, le dio el golpe final a Padre...
 
Lo convirtió en uno de ellos.
Un Nephilim, convertido en vampiro cuando estaba al filo de la muerte.
Hasta parece patético y risible.
 
Pero... Tal vez algo divertido hay ahí.
 
๐“ฅ๐“ช๐“ถ๐“ธ๐“ผ, ๐“น๐“ฎ๐“บ๐“พ๐“ฎñ๐“ธ, ๐”‚๐“ธ ๐“ฝ๐“ฎ ๐“ช๐”‚๐“พ๐“ญ๐“ช๐“ปé.
¿๐“œ๐“ฒ ๐“ท๐“ธ๐“ถ๐“ซ๐“ป๐“ฎ? ๐“๐“ธ ๐“ฌ๐“ป๐“ฎ๐“ธ ๐“บ๐“พ๐“ฎ ๐“น๐“พ๐“ฎ๐“ญ๐“ช๐“ผ ๐“น๐“ป๐“ธ๐“ท๐“พ๐“ท๐“ฌ๐“ฒ๐“ช๐“ป๐“ต๐“ธ.
๐“Ÿ๐“ฎ๐“ป๐“ธ ๐“ญ๐“ฒ๐“ถ๐“ฎ ๐“”๐“ต๐“ช๐“ป๐“ฒ๐“ผ.
 
¡Finalmente algo por lo que valga la pena participar y no solo observar!
 
Y entonces... aquel niño creció.
Y entendió que la vida se repetía.
Quiso salvar a más personas.
Quiso darles un lugar en dónde descansar.
Y yo lo apoyé. ¿Por qué? Quizá por estúpido.
 
Crecimos juntos.
Yo bastante más antiguo que él.
Esa vida tan tranquila no era para mí.
Me fui.
 
Con el paso del tiempo, volví a encontrármelo. Siempre aparece la forma de que volvamos a coincidir.
Su mentalidad era diferente. Pero su meta de salvar a los demás persistía.

 

¿Qué caso tenía? Nunca lo entenderé...
 
Le ayudé de nueva cuenta y cuando no hice más falta, me fui de ahí.
También se ha repetido ese patrón con el paso de los siglos.
 
Hoy en día, me lo he vuelto a encontrar.
Y como siempr,e he vuelto a ayudarle.
 
¿La humanidad? Sigue igual.
Igual de aburrida. Igual de creyente de ser única en el mundo.
La sociedad no cambia, aunque crea que sí.
 
Pero, de vez en cuando, surge alguien que vale la pena.
 
Todos conocen a aquel que se la pasa comiendo chocolate, sonriendo con todo el mundo, que se divierte molestando a los demás.
 
Pero cuando cae el alba, regresa a su forma original de ser.
El Observador.
Aburrido.
Cansado.
Harto.