Zarukhan Sa'Azhur
Edad: 23 años
Género: Masculino
Especie: Humano
Ocupación: Príncipe de Nazarkh
Dinastía: Vashyr
Ubicación: Oradis, Nazarkh (un Imperio de Oriente)
Miembros de la dinastía:
Rahmeir Vashyr - Sultán.
Khalida Vashyr - Sultana.
Kaelis Vashyr - Príncipe primogénito de Rahmeir y Khalida.
Samyren Vashyr - Segundo príncipe, hijo de Rahmeir y Tiaris (concubina).
Jahmir Vashyr - Tercer príncipe, hijo de Rahmeir y Khalida.
Zarukhan (Vashyr) Sa'Azhur - Cuarto príncipe, hijo de Rahmeir e Ilyara (concubina).
Neesa Vashyr - Princesa, hija de Rahmeir y Zainab (concubina).
Personalidad:
En contraste con lo que le enseñaron o incluso a sus hermanos, Zarukhan es del tipo que no le gusta la rigidez de la nobleza ni todo el trabajo que eso conlleva. La mayoría de veces se termina escapando del palacio o de la misma vigilancia de sus guardias personales para poder recorrer la capital por su cuenta, hablando con los habitantes o turistas que se pueda encontrar, ir directamente al oasis o solo adentrarse en el infinito desierto que rodea el imperio (en contadas ocasiones ha ido a las montañas, pero suelen descubrirlo con más facilidad en ese área). En resumen, tiene ese espíritu aventurero que no es propio de un príncipe, según le han dicho incontables veces.
Amable, atento y con una generosidad que no suele verse muy a menudo en el mundo. Realmente no le importa dar sus joyas o todo lo que tenga si con ello podrá ayudar a los más necesitados. Si eso significa tener que hacer él mismo el trabajo pesado lo hará sin pensarlo dos veces.
Por otro lado, si realmente es necesario comportarse o debe aclarar a quién se están dirigiendo tampoco duda en usar firmeza y autoridad, ya sea al hablar o con gestos. En reuniones o eventos muy importantes como para estar sonriendo se lo ve con una expresión casi gélida en comparación a su cálida sonrisa. Hay una parte analítica en él que se hace presente en ese instante.
Su batalla interna es sobre su propio título y lo que todo el mundo espera de él. La presión por ser hijo de Azhur lo pone en puntos complicados y en donde siente que hay demasiadas expectativas dirigidas hacia todo lo que haga en el futuro. No le gusta, hasta le aterra un poco.
Aspecto físico:
Zarukhan no es el más alto de sus hermanos, pero tampoco el más bajo. Su altura ronda el metro ochenta y tres (1,83m) y su complexión atlética ayuda a que se vea más grande de lo que realmente es.
Piel oscura, suave y extremadamente cálida hasta en las noches más frías. Lleva pequeñas cicatrices por entrenamientos que ha tenido desde niño, siendo Jahmir quien conseguía derrotarlo en las batallas con gran facilidad (y hasta día de hoy).
Cabello largo, negro y un poco alborotado en la parte superior. También es increíblemente sedoso, pero no deja que otros lo toquen sin su permiso y, hasta el momento, la única que puede hacerlo es su madre.
Sus ojos son, quizá, lo más llamativo que hay en su físico. Son de un dorado intenso, brillando incluso en la oscuridad; una marca fácil de reconocer en un Hijo del Sol. Es el único de sus hermanos que lo tiene.
Sus vestimentas varía según la ocasión y qué tan importante es. Por lo general telas finas y que fluyan con facilidad ante el movimiento , como lo son la seda o algodón ligero, para evitar mejor el calor del desierto. Los colores del día a día (y que lo identifican con facilidad) pueden ir desde rojo oscuro, naranja, ámbar o marfil; los detalles siempre bordados o costuras de colores dorados, también cargando con símbolos del sol en algunos patrones. Las joyas también son mandatarias; accesorios dorados y con pedrería tipo topacio, ámbar o citrino.
Por otro lado, cuando debe colocarse algo más sagrado suele ser de colores blancos y las piedras y colores secundarios cambian a otros tonos, como el azul o verde. Y, si quiere pasar más desapercibido, utiliza colores más oscuros, llegando a negro.
El nacimiento del Hijo del Sol:
Las noches de Oradis pueden ser frescas, pero nunca heladas, gélidas al punto donde los guardias dejan escapar vapor de sus labios. Cuando eso ocurre significa una cosa: Noche Plateada. Allí donde, algunas veces al año, Azhur, el Dios del Sol, posa su mirada en alguna otra parte del universo y deja a Nazarkh sin fuego. No se prenden antorchas ni velas; las cúpulas doradas ya no brillan como fuego ardiente, si no que reflejan el plateado de la inmensa cantidad de estrellas en el cielo nocturno. Así, solo los que puedan continuar bajo la mirada del Sol sobreviven esas noches. Es un tiempo para resguardarse, cesar actividad para evitar congelamiento, donde nada ocurre.
Pero esa noche sí que ocurrió. Dentro del palacio no había silencio como en el resto de la capital, habían gritos de una mujer. Ilyara, una de las concubinas del sultán, había comenzdo el trabajo de parto justo un minuto antes que el sol terminara de ponerse.
El sultán se quedó en una sala cercana a donde la labor se estaba llevando a cabo, mirando el suelo y con la mente tan en blanco como en torbellino.
A los lados de él estaban los sacerdotes que rezaban sin parar por una señal. No iban a rezar por el niño, solo querían confirmar lo que ya se estaba sospechando. Porque era imposible que ocurriera un nacimiento en una Noche Plateada. Era imposible, a menos que fuera hijo de Azhur. En los pasillos ya se escuchaban esas mismas palabras: Sa'Azhur. Hijo del Sol.
Los gritos de Ilyara cesaron para dar paso al fuerte llanto de un bebé. Tenía pulmones muy fuertes y una garganta que proyectaba la voz para ser escuchada donde fuese. Rahmeir se tensó. Levantó la vista solo cuando una de las parteras se adentró en la sala con el bebé en manos y una mirada de asombro y terror.
—Es... un varón.
La voz temblaba y el sultán pudo verlo antes de siquiera llegar a ver el rostro del bebé. Pero uno de los sacerdotes, el más anciano, se acercó a la partera e inspeccionó, sacando una pequeña daga ceremonial con el sello del sol. De un movimiento rápido y pequeño cortó el brazo izquierdo del bebé. Todo el mundo contuvo la respiración hasta que la sangre comenzó a brotar; y brillaba, era oro puro.
El resto de compañeros del hombre se acercaron y, al ver el color que brotaba del recién nacido, se arrodillaron de inmediato. El anciano tomó al bebé con delicadeza, que continuaba llorando, y se giró hacia el sultán.
—¡Sa'Azhur! ¡La sangre del sol ha regresado a Nazarkh!
Rahmeir miró fijo a su hijo. Hijo que en realidad no le pertenecía, si no que era de Azhur. No había forma de oponerse. Se levantó de su asiento solo para arrodillarse también.
Khalida, la sultana, no estaba presente en la sala, pero los rumores no tardaron en llegar y sus ojos esmeralda se tiñeron con una ira indescriptible mientras sostuvo a sus dos hijos en brazos; uno comprendió que la vida para la que estaba siendo criado ya no iba a ser, llenándose del mismo odio que su madre; el otro apenas comprendía lo que ocurría.
En toda Oradis, en toda Nazarkh, bajo el mar de estrellas plateadas, la voz de que Sa'Azhur había nacido se esparció con el mismo flujo de los ríos. Los cambios iban a llegar al imperio. Pero, entonces, eso significaba que algún mal iba a llegar. No quisieron pensar mucho en eso en una noche tan especial. Ni siquiera las temperaturas más bajas congelaron los ardientes corazones de Nazarkh.
Zarukhan nació para llevar al imperio a la continua prosperidad.
Extras:
-Con quien mejor se lleva es con Neesa, ya que esta no le siente ningún odio.
-Las otras concubinas del sultán a veces intentan quedar en el lado bueno de Zarukhan, pero Khalida siempre ha sido fría y desconsiderada con él (de forma sutil).
-Nazarkh es un imperio muy rico ya que las montañas dan piedras y metales preciosos.
-Zarukhan tiene cierto poder sobre el fuego. No se quema bajo ninguna fuente de calor y puede crearla si se concentra lo suficiente. Tiene otras habilidades que aún desconoce.
-Su sangre se la considera muy valiosa por lo que, cuando apenas una gota se derrama (sin haber sido por confirmación con una daga ceremonial) se condena al culpable a muerte. Él siempre ha impedido que algo así ocurra porque, si lo seguía al pie de la letra, no podría haber entrenado como tal y Jahmir estaría muerto.
-No suele dormir por las noches porque podrían asesinarlo, por eso aprovecha para escaparse o, si es muy necesario, se va a escondidas a donde está su madre y así se siente más seguro.
-Aunque Ilyara es solo una concubina, por dar a luz al Hijo del Sol se la considera la "Madre del Amanecer", su estatus subió muchísimo y se la ve como sagrada. Esto a Khalida no le hizo ninguna gracia.