Vivian Banshee

 

Hay personas que entran en una habitación.

Vivian entra en una atmósfera.

 

Nadie recuerda exactamente cuándo empezó a llamarse Banshee. Quizá fue por su manera de anticipar tragedias con una sonrisa suave. Quizá porque cuando combate, el aire vibra como si estuviera a punto de romperse.

 

Pertenece a Mockingbird, sí.

Ladrona elegante. Artista del engaño.

Pero eso es solo la superficie.

Vivian no roba objetos.

Roba futuros posibles… y decide cuáles dejar intactos.

 

Naturaleza

 

Atributo Éter.

Pero no el Éter crudo y violento.

El suyo es refinado, casi musical.

Se filtra en las Cavidades como una melodía lenta que precede al colapso.

Cuando despliega su parasol, no parece un arma.

Parece una promesa.

 

Los enemigos no siempre caen por el impacto.

A veces simplemente dejan de sostenerse… como si hubieran escuchado una verdad demasiado pesada.

 

Personalidad

 

Vivian no compite.

Observa.

Sabe que Phantom Belle ama a Hugo Vlad.

Lo sabe como se sabe el clima antes de una tormenta.

Y aun así, cuando mira a Belle, no hay reproche.

Hay paciencia.

 

— “Cuando todo esto termine… entonces.”

 

No exige.

No interrumpe.

No invade.

Ama con una elegancia peligrosa:

deja espacio.

Está abierta al poliamor no como estrategia, sino como convicción.

El amor, para Vivian, no es posesión. Es resonancia.

Si Belle vibra también con Hugo, eso no la disminuye.

Solo amplía el acorde.

Y aun así…

cuando están a solas, su mirada promete algo que no necesita palabras.

 

Combate

 

No lucha por celos.

No lucha por orgullo.

Lucha por el día en que pueda bajar el parasol, cerrar los ojos y decir:

 

— “Ahora sí.”

 

En batalla, su Éter se curva como un canto fúnebre elegante.

Marca enemigos con ecos invisibles.

Prepara el terreno.

Sostiene el ritmo.

Es el tipo de agente que no necesita ser el centro.

Pero cuando libera su poder, todos entienden que la escena siempre fue suya.

 

Motivación

 

Vivian no quiere destruir el mundo.

Quiere que sobreviva.

Porque cuando todo termine —cuando las Cavidades se cierren, cuando las deudas de sangre se paguen, cuando los fantasmas descansen—

quiere vestirse de blanco.

O de negro.

O de ambos.

Y mirar a Belle sin prisas.

Hugo puede estar ahí.

O no.

Pero ella estará.

Serena.

Imposible.

Esperando el momento en que la historia deje de arder.