Querido y amable lector
Esta autora acaba de renacer de sus cenizas, como el majestuoso ave Fénix.
Su jaula era bastante asfixiante, así es como debe sentirse la señorita Eloise Bridgerton, ahora que su madre la vizcondesa vuelve a poner toda su atención en ella.
En buscarla el pretendiente adecuado.
Las tres anteriores temporadas la matriarca estuvo bastante ocupada ayudando a sus hijos, más bien a los dos últimos que al primero.
Los señores Colin y Benedict Bridgerton, por último pero no por ello menos importante a la señorita Francesca Bridgerton.
Tuvo infinidad de suerte pasando desapercibida para seguir disfrutando de su estatus social, la soltería.
Lamentablemente para Eloise Bridgerton esta temporada su soltería corre serio peligro, sin lugar a dudas esta autora la desea mucha suerte.
La misma que le falta a Lady Smith a la hora de lograr un decente candidato para su segunda hija, la señorita Smith es su tercer año y es muy probable que siga estando en el mismo camino que el de la señorita Bridgerton.
Una autentica desgracia para dicha familia, aunque desde luego reconozco que ahí otras mucho peores.
Es cierto que que la vida en el campo puede volverse insulsa pero para algunos encuentran la manera de escapar, es bien conocido que a lo largo de la historia sean conocido muchas amantes de hombres poderosos o incluso de quienes no poseen un rango distintivo pero esta autora puede decir que las mujeres también tenemos nuestros propios deseos.
Sin lugar a dudas a muchos no les va a sorprender mis siguientes palabras, desde la inminente llegada del señor Michael Stirling, cual caballero fue el centro de atención de todas las miradas femeninas.
Para muchos es bien sabido la gran unión que hasta hace tres semanas comparte con Lady Arnold.
Y su relación relación no es precisamente la de dos buenos amigos.
Esta autora se encuentra eúforica no solo de haber regresado, si no de haberlo hecho por todo lo alto. La alta sociedad se encontraba relajada a la par que insulsa, se acabo esa racha aburrida.
Fuertes vientos arrastran por toda la alta sociedad londinensa jugosos cotilleos que esta autora se encuentra en disposición de dejar que se queden en el olvido absoluto, igual que ella mismo lo estaba.
Revista de Sociedad Lady Wisthledown, 9 de Marzo de 1817