"El Principe Maldito" Autor: Ramón Obón. Un libro de oscura fantasía que engloba una historia trágica y una maldición qué romper dentro de un panorama muy similar a la situación de Sapphire, cuya actitud radica en un enfoqué muy distinto a la mayoría de sus compañeros de clase. La compañía de sus semejantes le resulta detestable, prefiriendo siempre la soledad; y si bien se sabe, Sapphire nunca ha compaginado con la muy llamada "normalidad", aquello no es lo suyo.-
— "Quisiera ser ese príncipe... Un príncipe maldito" -Pensó para sí misma dentro de su propia mente, imaginando los escenarios más crueles y perversos que su imaginación puede idear, permaneciendo a solas en aquella enorme y basta biblioteca en completa soledad. De pronto, un par de sombras se posaron al frente de ella, Sapphire alzó su vista de reojo sin mover la cabeza, pues sabe que no debe girar la mirada y menos enfocarla.-
B: Necesito que te vayas, Sapphire. -Comentó la inquisidora compañera de la niña.-
B: Eres un desastre, no me agradas y tampoco eres buena estudiante.
-Sapphire no respondió al momento, más sólo sustrajo una enorme daga de su uniforme, y acto seguido, levantó el arma y la incrustó con rapidez, el largo filamento se introdujo en el ojo ajeno de la enfermiza niña que le acosa.-
—Y-ya.. m-mu-er-re-t-te... -Le dijo con verdadero odio, sintiendo una especie de tranquilidad ante los diversos acontecimientos de acoso, calumnia y la evidente manipulación de esa niña hacia los estúpidos adultos de aquel colegio, indudablemente su paciencia llegó a un límite y su sed de venganza encaminado a su sed de justicia le orillaron al acto atroz. Los gritos de su contrincante paulatinamente fueron apagándose, y a la vez, su inútil vida de estudiante.-
-Los segundos parecieron horas, mientras la sangre brotó sobre sus pequeñas manos y salpicó todo a su alrededor, especialmente el libro ahora tiñido de sangre entre sus páginas. Sapphire podía ver a ciencia cierta y en plena acción cómo es la verdadera forma de herir, por consiguiente, asesinar a una persona resultando ser algo bastante fácil.-
—"El principe Maldito tenía razón..." -Dijo entre pensamientos sin retirar la morifera hoja sobre aquel órgano ocular ahora inhabilitado y con una enorme hemorragia de por medio.-
—"La sangre es como un río viviente."
-Ignoró a la otra niña, quién yace en el piso sucumbiendo ante el dolor y la muerte desangrándose en gran cantidad, mientras Sapphire salió de la biblioteca, posteriormente a los pasillos y hasta la puerta del colegio, demostrando un semblante taciturno, caminando a solas sin hablar, perdiéndose entre las calles solitarias y oscuras y pasando por alto la sangre que le había salpicado en su rostro, manos e indumentaria.-