- ¿Esto por qué?.- la joven sujetaba las entradas con extrañeza entre sus manos, dándoles vueltas constantes como si se tratara de una improvisada baraja de cartas.
Había cuatro cartulinas perfectamente impresas, mostrando la serigrafía tan colorida del espectáculo al que permitían el acceso.
- ¿Tiene que tener un padre un motivo por le cual invitar a su familia a un concierto? Vamos, no me digas que no te gusta el grupo. Sé que es una música un tanto diferente, pero me lo han recomendado con creces y parece ser que está adquiriendo mucha popularidad. Una fusión de diversos géneros, pop, folclore, instrumentos más tradicionales... al menos en lo que me han dicho y lo que ponía en la web, parecía interesante, y diferente. Vamos, hija, ahora no le dirás a tu pobre padre que no quieres salir con un carca que está fuer de onda.-
Ninet eleva la mirada con una expresión de incredulidad, aun a sabiendas que su padre no podía verla.
- Papá... dejamos de usar esas expresiones, como sociedad en general, hace más de quince años... y yo apenas tenía cuatro años y me acuerdo de más bien poco. Es solo que... me ha sorprendido, nada más. Bueno, el gesto y el número... porque hasta donde yo sé, diría que en nuestra familia somos tres, a no ser que seáis extremadamente sigilosos mamá y tu y ahora resulte que hay que añadir uno más.
Tal era la confianza con su padre, de tantas horas que habían pasado juntos, que no era raro que tuvieran esa conexión y aparente, solo aparente, falta de respeto y autoridad.
- Ya eres mayor para la charla de las abejitas y las flores, y si bien no considero que sea de tu interés lo que pase de puertas adentro del dormitorio de tus padres, te recuerdo que sigo siendo tu progenitor y de haber un niño pasarían dos cosas. La primera, que lo sabrías, la segunda, sería demasiado pequeño como para necesitar una entrada. A partir de aquí, como bien ha supuesto mi ya cada vez menos pequeña Sherlock, tres son para nosotros y hay una más, para alguien que creo que te haría ilusión que viniera.
- Papá, si querías que invitara a Erik a venir, se la podías haber dado tu mismo. Bastante tengo con algunos rumores en la facultad como para ahora encima ir haciendo regalos al profesor que tanto se preocupa de mi...
- Ninet, creo que ambos sabemos que el bueno de Erik tiene más que... recursos suficientes, como para permitirse una entrada si quisiera, o probablemente, comprar la propia compañía o el propio teatro. Más allá de eso, no, hija. Esa entrada es para tu amiga, si se la quieres dar. Maelle me ha comentado que de un tiempo a esta parte, te está ayudando en lo que puede con un par de asignaturas, que se te ve ciertamente aplicada y bueno, que ahora parece que te estás integrando más y más en lo que es una facultad. Dicen ahora que incluso sabes situar la cafetería en el plano de la universidad y todo...-
- Mimimimi, sólo he tardado un poco en habituarme a lo que es aquello... y sí, la verdad que haberla conocido ha facilitado las cosas, no lo puedo negar.
En el rostro de su padre, una sonrisa de satisfacción, una pequeña aura que a todas luces hacía brillar la resolución exitosa de un plan que parecía trazado con mucho tiempo y cautela.
- Ya estás poniendo esa cara otra vez, papá... no me digas que...-
- No hija, me temo que todo lo lista que tienes lo has heredado de tu madre. Yo soy incapaz siquiera de planear la siguiente hora de estudio como para trazar un plan que involucre varias personas y sus voluntades para hacerlas coincidir de forma magistral, hablando a una de ellas de las virtudes de mi pequeña de una forma sutil pero constante durante varias semanas para al final encontrarse de forma fortuita en una biblioteca mientras mi enana tiene una mini crisis sobre derecho administrativo.
- Pues para no tenerlo planeado, quién lo diría después de cómo lo has descrito...
- Ya, hija, pero no te olvides que para tiempos pasados, todo el mundo es adivino. No eres la única que se relaciona en la facultad, y Maelle a mi también me ha ayudado. Por mucho que hayas sido y seas... mi tutora, sigo estando cursos avanzado de ti y eso se nota. Aparte, que la edad también es un grado, no lo olvides.
- En tu caso, un grado, un nivel, pero no uno cualquiera, un gran nivel, muy grande, enorme, avanzado, una gran experiencia, casi infinita. Mas sabe el diablo por viejo que por diablo y tu debes ser muy, muy...
- Eh, que no soy tan viejo, que aun no peino tantas canas.- se pasa la mano por la cabeza acariciando su pelo.- porque no tengo tantas, ¿verdad? Hace tiempo que por lo que sea no me veo en un espejo.
- ¿Sabes? A veces se me llega a olvidar lo que te gusta el humor negro, papá...
- Tan negro como mi campo visual, cariño, no lo olvides. Y bien, ¿vas a llamarla y decírselo o se lo prefieres entregar en persona?
- Sabes que he quedado con ella en una hora...
- Lo sé, es para que no olvides que tu padre, quizá y sólo quizá, si tenga alguna capacidad para planear las cosas. Anda, ve a cambiarte y disfruta. Ya me contarás.
Abre los brazos para que Ninet y él se fundan en un abrazo, dejando su padre un beso en la frente de su pequeña.