𝗥𝗼𝗹 𝗮𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼
Ten un poco de miedo al camino hacia el infierno.
Suena tentador y atractivo, poserlo todo y dar lo que nunca te perteneció. Eso fue lo que Jace tuvo que sufrir, ser un sacrificio en un juego bajo una trampa vestida de inocencia, para cuando se dio cuenta de las siniestras intenciones, se encontraba lejos de todo lo conocido, vagando de un lado a otro como un nómada sin hogar.
Extrañar el olor de algo, el calor de alguien, la idea de ser y oertenecer, ahí ya hacia solo una sensación pero nada mas que el rojizo cabello, los ojos tan conocidos como los suyos, la elegancia y familiar silueta, así como la torpeza y magnificencia de personas que no podía recordar. ¿Qué soy? Se preguntaba Jace constantemente. Saber su nombre era un consuelo para saciar la codicia de su corazon inquieto ¿Qué busco? Sin respuesta sin forma, solo un cuestionamiento que algunas criaturas consideraban dignas de burla ¿Puedo volver? Lo que nisiquiera quería saber pues si lo que obtenía era un no se rompería como metal sobre la fragua, inamovible una vez que el frio lo sellase sin remedio.
Caminar por todos lados era una buena forma de darse un respiro de la voz repitiendo su nombre al vacío de sus memorias. Mirar cada rincón sin explorar buscando magia suficiente para darle sentido a su pensamiento, sin ser imprudente, quería volver entero a casa no podía darse el gusto de sentir un extremo dolor para pasar pagina, supuso, la bella voz se molestaría con el por ser imprudente.
-Espero poder volver pronto. Quiero saber de quien es esa voz.
Despues de todo, el nombre pandemonium del bar, resguardo de la criatura, sonaba aun menos alentador despertando viejos sentimientos que le hicieron poner una risa burlona llena de ironía y otro montón de borrosas memorias 'El ángel esta dándome señales extrañas' del cielo al infierno, así se interpretaba todo.
- 𝐹𝑎𝑐𝑖𝑙𝑖𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑠𝑢𝑠 𝐴𝑣𝑒𝑟𝑛𝑜. Y con eso, otra noche menos para descansar.
Que las respuestas aparezcan, como por arte de brujería, quizás y con toda la buena fortuna, un día podría encontrar el lugar anhelado.
𝗥𝗼𝗹 𝗮𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼
Ten un poco de miedo al camino hacia el infierno.
Suena tentador y atractivo, poserlo todo y dar lo que nunca te perteneció. Eso fue lo que Jace tuvo que sufrir, ser un sacrificio en un juego bajo una trampa vestida de inocencia, para cuando se dio cuenta de las siniestras intenciones, se encontraba lejos de todo lo conocido, vagando de un lado a otro como un nómada sin hogar.
Extrañar el olor de algo, el calor de alguien, la idea de ser y oertenecer, ahí ya hacia solo una sensación pero nada mas que el rojizo cabello, los ojos tan conocidos como los suyos, la elegancia y familiar silueta, así como la torpeza y magnificencia de personas que no podía recordar. ¿Qué soy? Se preguntaba Jace constantemente. Saber su nombre era un consuelo para saciar la codicia de su corazon inquieto ¿Qué busco? Sin respuesta sin forma, solo un cuestionamiento que algunas criaturas consideraban dignas de burla ¿Puedo volver? Lo que nisiquiera quería saber pues si lo que obtenía era un no se rompería como metal sobre la fragua, inamovible una vez que el frio lo sellase sin remedio.
Caminar por todos lados era una buena forma de darse un respiro de la voz repitiendo su nombre al vacío de sus memorias. Mirar cada rincón sin explorar buscando magia suficiente para darle sentido a su pensamiento, sin ser imprudente, quería volver entero a casa no podía darse el gusto de sentir un extremo dolor para pasar pagina, supuso, la bella voz se molestaría con el por ser imprudente.
-Espero poder volver pronto. Quiero saber de quien es esa voz.
Despues de todo, el nombre pandemonium del bar, resguardo de la criatura, sonaba aun menos alentador despertando viejos sentimientos que le hicieron poner una risa burlona llena de ironía y otro montón de borrosas memorias 'El ángel esta dándome señales extrañas' del cielo al infierno, así se interpretaba todo.
- 𝐹𝑎𝑐𝑖𝑙𝑖𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑠𝑢𝑠 𝐴𝑣𝑒𝑟𝑛𝑜. Y con eso, otra noche menos para descansar.
Que las respuestas aparezcan, como por arte de brujería, quizás y con toda la buena fortuna, un día podría encontrar el lugar anhelado.