• —Finalmente el volvio, lo que parecia ser una horrible pesadilla estaba pasando realmente otra vez—

    —Primero lo primero..necesito un cambio de look y un traje nuevo...

    —Siniester estaba de vuelta, y esta vez parecia redoblar la apuesta de su reinado de terror—
    —Finalmente el volvio, lo que parecia ser una horrible pesadilla estaba pasando realmente otra vez— —Primero lo primero..necesito un cambio de look y un traje nuevo... —Siniester estaba de vuelta, y esta vez parecia redoblar la apuesta de su reinado de terror—
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  • —Los pocos heroes que quedaban en pie lo vieron, vieron al hombre que causo terror en cada rincon del mundo, trataron de razonar con el solo para que su matanza se retrasara un tiempo mas—

    Gold Bullet:" Regresa a tu isla privada, nadie quiere problemas contigo amigo"

    —Yo si quiero muchos problemas, quiero mi trono de vuelta..

    Nox: "¿Que acaso tu no tenias a tu esposa en la isla?"


    —Mark no respondió, estuvo asi un rato mientras el viento soplaba su cabellera—

    Nox:"Ya veo...¿que podriamos esperar de un monstruo como tu?"

    —Los nuevos siempre son los mas bocones...

    —Siniester comenzo a luchar contra ellos frente a la mirada del mundo—
    —Los pocos heroes que quedaban en pie lo vieron, vieron al hombre que causo terror en cada rincon del mundo, trataron de razonar con el solo para que su matanza se retrasara un tiempo mas— Gold Bullet:" Regresa a tu isla privada, nadie quiere problemas contigo amigo" —Yo si quiero muchos problemas, quiero mi trono de vuelta.. Nox: "¿Que acaso tu no tenias a tu esposa en la isla?" —Mark no respondió, estuvo asi un rato mientras el viento soplaba su cabellera— Nox:"Ya veo...¿que podriamos esperar de un monstruo como tu?" —Los nuevos siempre son los mas bocones... —Siniester comenzo a luchar contra ellos frente a la mirada del mundo—
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Si, yo sé que es raro, pero espera un poco antes de criticarme.

    ¡ALERTA, SE BUSCA!

    Se busca a Doofy Gilmore para una trama que creo puede funcionar, tiene mezclas de ciencia ficción, Dark romance, misterio y comedia, principalmente con trama oscura.

    Ya tengo básicamente todo en mi cabeza, pero si gustas participar, eres bienvenid@ de aportar ideas.

    Te doy el Contexto de la trama.

    "Elley Woods (mi O'C) ha sido enviada a Woodsboro, como detective, para investigar sobre los asesinatos que se han dado últimamente en el pueblo y con ello atrapar al asesino que acecha y aterroriza a todos. Sin embargo...muchos secretos y sorpresas se esconden bajo las personas, en especial en Doofy, aquel policía que como principal objetivo, será eliminar a la nueva residente del pueblo, sin embargo, conforme van interactuando, la personalidad inocente y tonta del agente especial Doofy Gilmore y la personalidad más oscura de Ghostface estarán en una lucha interna, decidiendo si la chica merece ser aniquilada o reclamada"

    Y bueno ya, es todo por ahora , no soy perfecta en la ortografía, pero se intenta, así que disculpen. xd
    Si, yo sé que es raro, pero espera un poco antes de criticarme. ⚠️ ¡ALERTA, SE BUSCA! ⚠️ Se busca a Doofy Gilmore para una trama que creo puede funcionar, tiene mezclas de ciencia ficción, Dark romance, misterio y comedia, principalmente con trama oscura. Ya tengo básicamente todo en mi cabeza, pero si gustas participar, eres bienvenid@ de aportar ideas. Te doy el Contexto de la trama. "Elley Woods (mi O'C) ha sido enviada a Woodsboro, como detective, para investigar sobre los asesinatos que se han dado últimamente en el pueblo y con ello atrapar al asesino que acecha y aterroriza a todos. Sin embargo...muchos secretos y sorpresas se esconden bajo las personas, en especial en Doofy, aquel policía que como principal objetivo, será eliminar a la nueva residente del pueblo, sin embargo, conforme van interactuando, la personalidad inocente y tonta del agente especial Doofy Gilmore y la personalidad más oscura de Ghostface estarán en una lucha interna, decidiendo si la chica merece ser aniquilada o reclamada" Y bueno ya, es todo por ahora , no soy perfecta en la ortografía, pero se intenta, así que disculpen. xd
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  • Descenso a lo desconocido
    Fandom Resident Evil
    Categoría Terror
    El clima era poco favorable, la lluvia de la ciudad era aun peor de lo que los medios habían dicho en su momento. Muchas personas corrían a refugiarse bajo cualquier lugar disponible, tiendas llenas de personas empapadas y personas aplastadas bajo un balcon mientras que otros se dedicaban a caminar a paso rápido bajo sus paraguas mientras ignoraban a quien pasara.
    No era que no tuviera un paraguas en casa, pero cuando eres del tipo que sale corriendo para no tener que dar explicaciones a un jefe testarudo que se negaba a darle permiso para volver al campo e investigar un viejo hospital de la ciudad que reportaba múltiples desapariciones, gritos y total abandono por parte de las autoridades.

    Ellos lo llamaban "Sospechas infundadas" pero todos los datos y el único cuerpo encontrado en condiciones deplorables, con una clara presencia de experimentación le dieron la respuesta, bioterrorismo.

    El cabello mojado y la ropa empapadas, pero nada de eso la hizo detenerse. Aprovecho el ruido torrencial de la lluvia para quitar las tablas recién colocadas sin preocuparse de ser vista por los múltiples vagabundos que rondaban la zona.

    El interior era tan frio como se esperaba de un hospital. La ausencia de movimiento era evidente, motas de polvo en el aire y un fuerte aroma a agua estancada y moho daba ese aspecto de abandono total.

    HIzo una recapitulación completa sobre la investigacion. El hospital contaba con todo tipo de instalaciones para multiples especialidades, entre ellas quirófanos en el sótano donde los exploradores dijeron escuchar gritos y encontraron el cuerpo.

    -¿Porque siempre es el maldito sótano?

    Sabia que bajar ahí seria un camino sin retorno, pero no quería quedarse quieta mas tiempo, aunque eso significara tener que caminar en solitario hacia lo desconocido.
    El clima era poco favorable, la lluvia de la ciudad era aun peor de lo que los medios habían dicho en su momento. Muchas personas corrían a refugiarse bajo cualquier lugar disponible, tiendas llenas de personas empapadas y personas aplastadas bajo un balcon mientras que otros se dedicaban a caminar a paso rápido bajo sus paraguas mientras ignoraban a quien pasara. No era que no tuviera un paraguas en casa, pero cuando eres del tipo que sale corriendo para no tener que dar explicaciones a un jefe testarudo que se negaba a darle permiso para volver al campo e investigar un viejo hospital de la ciudad que reportaba múltiples desapariciones, gritos y total abandono por parte de las autoridades. Ellos lo llamaban "Sospechas infundadas" pero todos los datos y el único cuerpo encontrado en condiciones deplorables, con una clara presencia de experimentación le dieron la respuesta, bioterrorismo. El cabello mojado y la ropa empapadas, pero nada de eso la hizo detenerse. Aprovecho el ruido torrencial de la lluvia para quitar las tablas recién colocadas sin preocuparse de ser vista por los múltiples vagabundos que rondaban la zona. El interior era tan frio como se esperaba de un hospital. La ausencia de movimiento era evidente, motas de polvo en el aire y un fuerte aroma a agua estancada y moho daba ese aspecto de abandono total. HIzo una recapitulación completa sobre la investigacion. El hospital contaba con todo tipo de instalaciones para multiples especialidades, entre ellas quirófanos en el sótano donde los exploradores dijeron escuchar gritos y encontraron el cuerpo. -¿Porque siempre es el maldito sótano? Sabia que bajar ahí seria un camino sin retorno, pero no quería quedarse quieta mas tiempo, aunque eso significara tener que caminar en solitario hacia lo desconocido.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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  • -La noche en la ciudad estaba en calma. Eran de esos pocos días en los que no ocurría un atentado terrorista por parte de los vampiros, alguna guerra de pandillas o la organización de Rhett desmantelando una red criminal menor del área. El hombre se encontraba solo caminando en una acera que daba paso a una parte más segura de la ciudad, con la capucha de su abrigo puesta para no delatar su presencia. Una notificación en su comunicador había mostrado hace unos minutos atrás otro trabajo completado por Anneliese , por lo que no dudó en comentar sobre ella cuando vió la transacción de dinero depositado a su mercenaria-

    Tan eficaz como siempre. A veces me pregunto si realmente no descansa.

    -Mientras decía aquello, levantó la mirada unos segundos para ver el camino, solo para ver a Anneliese caminar en su dirección, a lo que Rhett no dudó en saludar-

    ¡Hey! Veo que andas completando la lista. Me vas a dejar sin trabajos que darte.

    -Dijo aquello con una risa leve mientras colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su abrigo, deteniendose en el proceso. Era claramente un chiste. Debido a la profesión de ambos, había siempre algo que hacer-
    -La noche en la ciudad estaba en calma. Eran de esos pocos días en los que no ocurría un atentado terrorista por parte de los vampiros, alguna guerra de pandillas o la organización de Rhett desmantelando una red criminal menor del área. El hombre se encontraba solo caminando en una acera que daba paso a una parte más segura de la ciudad, con la capucha de su abrigo puesta para no delatar su presencia. Una notificación en su comunicador había mostrado hace unos minutos atrás otro trabajo completado por [Made_To_Hunt], por lo que no dudó en comentar sobre ella cuando vió la transacción de dinero depositado a su mercenaria- Tan eficaz como siempre. A veces me pregunto si realmente no descansa. -Mientras decía aquello, levantó la mirada unos segundos para ver el camino, solo para ver a Anneliese caminar en su dirección, a lo que Rhett no dudó en saludar- ¡Hey! Veo que andas completando la lista. Me vas a dejar sin trabajos que darte. -Dijo aquello con una risa leve mientras colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su abrigo, deteniendose en el proceso. Era claramente un chiste. Debido a la profesión de ambos, había siempre algo que hacer-
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  • Elias: El Imp del Cuerno Roto
    1. ¿Por qué tiene el cuerno roto?
    En el lore visual de Reminoa, ese cuerno roto representa que Elias es un paria o un "traidor" a su propia especie. Fue rescatado por Michael de una situación de abuso o de una ejecución en los anillos inferiores del Infierno. Michael vio en el cuerno roto un reflejo de su propia alma "fracturada" y decidió llevárselo a su castillo.

    2. Su Papel para Michael (El Ancla)
    Elias desempeña varios roles cruciales que van más allá de ser un simple mayordomo:

    El Guardián del Silencio: Es el encargado de que nadie interrumpa a Michael cuando toca el chelo o cuando está en sus momentos de depresión profunda.

    El Confidente Mudo: Michael no confía en nadie, pero habla con Elias. Sabe que el Imp no lo juzgará y que su lealtad es absoluta porque Michael le dio una vida digna en el castillo Betrayal.

    El Suministrador: Elias es quien sabe exactamente cuándo traerle el helado de fresa para calmarlo o cuándo encenderle el cigarrillo antes de que Michael pierda los estribos.

    Su relación con Demi
    Aquí es donde el papel de Elias se vuelve heroico y trágico a la vez. Cuando Demi (el lado oscuro de Michael) toma el control, la mayoría de los Imps huyen aterrorizados, pero Elias se queda.

    El Domador de Sombras: Elias es el único que tiene permitido acercarse a Demi sin ser atacado inmediatamente. Actúa como un "ancla" que ayuda a Michael a recuperar la conciencia y regresar a su forma celestial.

    El Recolector de Escombros: Después de que Demi tiene un episodio violento y destroza parte del mobiliario del castillo, Elias limpia todo en silencio, asegurándose de que cuando Michael despierte, no tenga que enfrentarse visualmente al desastre que causó su otra mitad.
    🐐 Elias: El Imp del Cuerno Roto 1. ¿Por qué tiene el cuerno roto? En el lore visual de Reminoa, ese cuerno roto representa que Elias es un paria o un "traidor" a su propia especie. Fue rescatado por Michael de una situación de abuso o de una ejecución en los anillos inferiores del Infierno. Michael vio en el cuerno roto un reflejo de su propia alma "fracturada" y decidió llevárselo a su castillo. 2. Su Papel para Michael (El Ancla) Elias desempeña varios roles cruciales que van más allá de ser un simple mayordomo: El Guardián del Silencio: Es el encargado de que nadie interrumpa a Michael cuando toca el chelo o cuando está en sus momentos de depresión profunda. El Confidente Mudo: Michael no confía en nadie, pero habla con Elias. Sabe que el Imp no lo juzgará y que su lealtad es absoluta porque Michael le dio una vida digna en el castillo Betrayal. El Suministrador: Elias es quien sabe exactamente cuándo traerle el helado de fresa para calmarlo o cuándo encenderle el cigarrillo antes de que Michael pierda los estribos. 🌑 Su relación con Demi Aquí es donde el papel de Elias se vuelve heroico y trágico a la vez. Cuando Demi (el lado oscuro de Michael) toma el control, la mayoría de los Imps huyen aterrorizados, pero Elias se queda. El Domador de Sombras: Elias es el único que tiene permitido acercarse a Demi sin ser atacado inmediatamente. Actúa como un "ancla" que ayuda a Michael a recuperar la conciencia y regresar a su forma celestial. El Recolector de Escombros: Después de que Demi tiene un episodio violento y destroza parte del mobiliario del castillo, Elias limpia todo en silencio, asegurándose de que cuando Michael despierte, no tenga que enfrentarse visualmente al desastre que causó su otra mitad.
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  • El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración.

    Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso.

    Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción.

    No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos.

    Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla.

    El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada.

    Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo.

    Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas.

    Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
    El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración. Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso. Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción. No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos. Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla. El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada. Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo. Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas. Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
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  • https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio

    Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte.

    Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad.

    ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar.

    ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario.

    Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos.

    Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible.

    Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora.

    Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo.

    Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido.

    Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más.

    Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes.

    Tenía una vida qué retomar.
    https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte. Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad. ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar. ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario. Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos. Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible. Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora. Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo. Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido. Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más. Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes. Tenía una vida qué retomar.
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  • Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k

    El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce.

    Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva.

    Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma.

    Era como una droga que siempre la llevaba al cielo.

    Podía oírlos detrás.

    Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo.

    La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante.

    La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro.

    Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente.

    Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado.

    El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida.

    Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre.

    ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa.

    La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real.

    Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido.

    El cuerpo cayó cuando dejó de latir.

    Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza.

    Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis.

    La música seguía sonando al igual que su corazón.

    Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba.

    Porque el blues no calmaba al monstruo.

    Lo hacía volar.
    Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce. Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva. Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma. Era como una droga que siempre la llevaba al cielo. Podía oírlos detrás. Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo. La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante. La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro. Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente. Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado. El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida. Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre. ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa. La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real. Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido. El cuerpo cayó cuando dejó de latir. Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza. Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis. La música seguía sonando al igual que su corazón. Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba. Porque el blues no calmaba al monstruo. Lo hacía volar.
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