• Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙

    Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M.

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐙𝐞𝐧𝐢𝐭𝐡

    Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de golpe la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar.

    Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino.

    ── ☨ ──

    Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales.

    Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío.

    Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía.

    Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla.

    ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙 Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M. Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Zen1th] Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de golpe la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar. Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino. ── ☨ ── Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales. Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío. Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía. Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla. ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
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  • —la mala noticia es que sigo vivo, la buena es que cocine creppes para todos¡ Agarren los que quieran, no tienen veneno¡ (creo..)
    —la mala noticia es que sigo vivo, la buena es que cocine creppes para todos¡ Agarren los que quieran, no tienen veneno¡ :STK-24: (creo..)
    Me encocora
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  • *Observo el libro de cuentos con atención. Aunque nadie me ha enseñado. Aprendo. Leo. En mi mente es cada vez más claro. Letras. Letras que luego pienso. Pienso en letras que luego son imagenes, objetos, personas. Leo los informes de los computadores cercanos. Leo las hojas que los de blanco llevan consigo. Pero cuándo intento hablar me castigan... ¿Debería seguir fingiendo?*

    -El... mons... monstruo... sin... sin nombre... El monstruo sin nombre. *Susurro* -El monstruo sin nombre. ¿Porqué?... Título... ¿Porqué título me... ? *Al interiorizar e interpretar el título siento como mis ojos se humedecen y siento una opresión en el pecho. No entiendo que significa. Un guardia me mira con desprecio. Vuelvo a callarme y leo en silencio*
    *Observo el libro de cuentos con atención. Aunque nadie me ha enseñado. Aprendo. Leo. En mi mente es cada vez más claro. Letras. Letras que luego pienso. Pienso en letras que luego son imagenes, objetos, personas. Leo los informes de los computadores cercanos. Leo las hojas que los de blanco llevan consigo. Pero cuándo intento hablar me castigan... ¿Debería seguir fingiendo?* -El... mons... monstruo... sin... sin nombre... El monstruo sin nombre. *Susurro* -El monstruo sin nombre. ¿Porqué?... Título... ¿Porqué título me... ? *Al interiorizar e interpretar el título siento como mis ojos se humedecen y siento una opresión en el pecho. No entiendo que significa. Un guardia me mira con desprecio. Vuelvo a callarme y leo en silencio*
    Me entristece
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  • —B-Bienvenido a... D-Dekapharma. ¿E-En qué puedo ayudarte? ¿Necesitas algo para... e-el virus negro?
    —B-Bienvenido a... D-Dekapharma. ¿E-En qué puedo ayudarte? ¿Necesitas algo para... e-el virus negro?
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  • —puedo ver tu alma y no me gusta nada lo que estoy viendo.. MALDITO CERRO MARRANO¡ ¿Esto te parece bien? Estas completamente sucio y degenerado¡, ni si quiera tragando un kilo de jabon arreglarías eso.. despreciable-.
    —puedo ver tu alma y no me gusta nada lo que estoy viendo.. MALDITO CERRO MARRANO¡ ¿Esto te parece bien? Estas completamente sucio y degenerado¡, ni si quiera tragando un kilo de jabon arreglarías eso.. despreciable-.
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  • — ¿Se puede estar cansada de dormir?
    — ¿Se puede estar cansada de dormir?
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  • Lo que sere es algo que yo , ya elegi hace tiempo.
    Lo que sere es algo que yo , ya elegi hace tiempo.
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  • Lo que sere es algo que yo , ya elegi hace tiempo.
    Lo que sere es algo que yo , ya elegi hace tiempo.
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  • —H..heeey¡ NO SOY UN SANDWICH¡
    *Dijo el michi completamente indignado mientras lo volvían un michi-sandwich, tierno pero peligroso*
    —H..heeey¡ 💢 NO SOY UN SANDWICH¡ *Dijo el michi completamente indignado mientras lo volvían un michi-sandwich, tierno pero peligroso*
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  • El mercado era enorme, el ambiente a incienso y madera también como a hierro y cuero era palpable en el ambiente. No era normal en los mercados de ciudades grandes.

    Karla paseaba mirando distintos puestos, pero nada le parecía lo suficientemente bueno para el nuevo prototipo que tenía pensado, le faltaba algo, algo especial, algo que diferenciara aquel arma de las demás.

    Regateaba con los comerciantes para comprar algunas cosas, siempre conseguía un buen precio. Por eso tenía su bolsa algo llena, pero aún así no conseguía su objetivo.
    El mercado era enorme, el ambiente a incienso y madera también como a hierro y cuero era palpable en el ambiente. No era normal en los mercados de ciudades grandes. Karla paseaba mirando distintos puestos, pero nada le parecía lo suficientemente bueno para el nuevo prototipo que tenía pensado, le faltaba algo, algo especial, algo que diferenciara aquel arma de las demás. Regateaba con los comerciantes para comprar algunas cosas, siempre conseguía un buen precio. Por eso tenía su bolsa algo llena, pero aún así no conseguía su objetivo.
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