Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida.
"𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."
Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.
"... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."
Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.
"... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."
Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.
"... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."
Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.
"...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "
Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.
"... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."
https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ
"𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."
Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.
"... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."
Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.
"... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."
Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.
"... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."
Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.
"...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "
Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.
"... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."
https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ
Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida.
"𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."
Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.
"... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."
Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.
"... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."
Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.
"... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."
Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.
"...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "
Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.
"... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."
https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ